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Estados Unidos cree que el fentanilo es la droga preferida de los carteles mexicanos
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CIUDAD DE MÉXICO — El fentanilo, la droga con la que Prince tuvo una sobredosis que le causó la muerte, se ha convertido en la favorita de los carteles mexicanos por su potencia, su popularidad en Estados Unidos y porque genera un gran margen de ganancia.

El fentanilo que distribuyen los narcotraficantes mexicanos a través de sus redes en Estados Unidos, donde la demanda de derivados del opio no deja de aumentar, tiene dos orígenes: una parte se produce en los laboratorios de los carteles en México y el resto lo importan desde China, según las autoridades policiales y aduaneras de Estados Unidos.

Jack Riley, administrador adjunto de la DEA (la agencia antidrogas de Estados Unidos) dice que “los carteles están migrando hacia esa droga para aumentar sus beneficios. Son unos genios del mercadeo, lo vieron venir”.

Todavía no está claro cómo Prince consiguió la droga; el cantante murió de una sobredosis de fentanilo. Solo un médico puede recetar este opiáceo sintético para cuidados paliativos de pacientes en las últimas etapas de cáncer.

Pero el uso de fentanilo de origen ilícito está llegando a niveles que no se veían desde 2006, cuando se registró un pico de muertes por sobredosis en Estados Unidos conectado directamente con un laboratorio en específico en México.

La popularidad del fentanilo en el narcotráfico responde a una narrativa clásica: cambios en el mercado y oportunismo.

A medida que las autoridades se enfocaron en los medicamentos legales utilizados como droga, el costo de pastillas como la oxicodina aumentó. Fue entonces cuando los carteles comenzaron a distribuir heroína, más barata y fácil de conseguir.

Y ahora el mejor negocio está en el fentanilo, pues puede fabricarse en un laboratorio sin los riesgos que conlleva tener que plantar, cosechar y procesar amapola. Es más lucrativo, pero también más mortal.

Cientos de estadounidenses han muerto por sobredosis relacionadas con el fentanilo en los últimos años. Este opiáceo deja un margen de beneficio muy alto para los carteles en lugares como Massachusetts, uno de los lugares en donde más se consume.

Un kilo de heroína que compran en Colombia por 6000 dólares puede venderse al por mayor en unos 80.000 según la DEA. Un kilo de fentanilo que compran en China por menos de 5000 dólares es tan potente que puede procesarse para producir de 16 a 24 kilos al cortarlo con talco o cafeína. Cada kilo puede venderse al por mayor en 80.000 dólares y cuando llega a las calles alcanza 1,6 millones de dólares.

“Los carteles no son tontos”, dijo Javier Romero Vadillo, profesor en el Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) en México. “Son actores económicos racionales que actúan en función de la demanda del mercado”.

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Soldados mexicanos resguardan un área de destrucción de drogas, en Ciudad Juárez, México, en 2013 Credit Alejandro Bringas/LatinContent, vía Getty Images

Las autoridades mexicanas son conscientes de las advertencias que les llegan de Estados Unidos sobre la producción y distribución de fentanilo, pero les preocupa que sus socios en el país vecino los culpen de manera instintiva de la expansión de la droga aunque los datos sobre el tráfico de fentanilo en México aún son escasos.

Sin embargo, las autoridades han logrado incautaciones de fentanilo: en otoño, la policía federal requisó 27 kilos, una cantidad equivalente a una tonelada de heroína, en una pista de aterrizaje en el estado de Sinaloa.

En la misma operación también requisaron 19.000 pastillas de fentanilo que habían sido empaquetadas como si fuera oxicodina. Dos hombres que fueron detenidos eran operadores de alto nivel del Cartel de Sinaloa, dirigido por Joaquín Guzmán Loera, el Chapo.

“Después de la incautación de 2015 aumentamos el esfuerzo de coordinación entre agencias”, dijo el general Inocente Fermín Hernández, director del Centro Nacional de Planeación, Análisis e Información para el Combate a la Delincuencia (CENAPI). “Somos conscientes de la necesidad de tomar medidas adecuadas para detectar si estamos tratando con fentanilo cuando encontramos un laboratorio”.
Hace más de un año que la DEA empezó a alertar sobre la epidemia de fentanilo en Estados Unidos. Su potencia, 40 veces superior a la de la heroína, ha convertido este medicamento en una droga de uso muy popular entre los adictos y una opción de lucro inmenso para los carteles, unas 20 veces más que la heroína.

Las autoridades fronterizas de Estados Unidos decomisaron el año pasado unos 100 kilos de derivados sintéticos del opio como el fentanilo. La gran mayoría en la frontera con México, según el comisionado R. Gil Kerlikowske.

La cifra no es alta, pero el aumento es alarmante. En 2014 solo se decomisaron 4 kilos.

Desde 2010, el fentanilo decomisado en Estados Unidos se ha multiplicado por 20. De 640 muestras analizadas en laboratorio pasaron a 13.002 el año pasado, según la DEA.

Desde finales de 2013 a finales de 2014 han muerto más de 700 personas en Estados Unidos por sobredosis de fentanilo. A medida que aumenta el flujo de droga, aumenta la muerte.

Las autoridades dicen que los carteles usan el fentanilo en diversas formas. Lo mezclan con heroína para aumentar su potencia, y a la sustancia resultante se le conoce como Diablito.

También se puede disolver o consumir oralmente. Por esta vía lo que se consume es el equivalente a unos granos de sal.

Pero la tendencia más habitual es camuflarlo como pastillas de oxicodina, lo que se vincula directamente con el incremento de adictos a la heroína a partir del abuso de los medicamentos contra el dolor recetados por médicos.

En febrero un joven de 19 años de Boston fue detenido pues trataba de pasar de Tijuana a Estados Unidos. Llevaba 1200 pastillas marcadas como oxicodina escondidas en la ropa interior. Dijo a los policías que le habían pagado 300 dólares para pasar la droga y que eran pastillas contra el dolor de prescripción médica. En realidad era fentanilo.

Aún faltan datos sobre la implicación de los carteles mexicanos. En México las mayores incautaciones de droga son todavía las de heroína, cocaína y metanfetamina.

Sin embargo, esto podría ser porque en México no se analizan las pastillas decomisadas, algo que, en menor medida, también sucede en Estados Unidos.

Romero, el profesor del CIDE, dice: “Nuestro problema es que no tenemos datos fiables para comparar”.

En estados como California, Massachusetts o New Hampshire hay un incremento de sobredosis y penetración en el mercado preocupantes. Las autoridades tratan de entender qué sucede y muchas culpan a los carteles mexicanos.

La distribución de fentanilo sigue los canales de distribución de otras drogas como la heroína. Riley, de la DEA, dice que una banda de Chicago conocida como los Gangster Disciples, que distribuyen la droga de los carteles en la ciudad, está moviendo esa droga desde Chicago a New Hampshire.

Según el general Hernández, solo ha habido cuatro episodios relacionados con el fentanilo en los últimos diez años: desde un laboratorio localizado en 2006 hasta la requisa de 2015. Pero reconoce que se trata de un fenómeno nuevo y que probablemente aún no sea suficientemente conocido.

Ahora, gracias a su colaboración con Estados Unidos, los agentes mexicanos son más conscientes del problema y toman más precauciones al respecto.

El fentanilo, que muchas veces llega en forma de polvo blanco, puede consumirse por contacto con la piel. Para alguien que no lo consume el solo tocarlo puede ser mortal dada su potencia.

Sin embargo, el general Hernández dice que en México no hay registrada ninguna muerte por sobredosis, ni de usuarios ni de productores, y que eso le permite cuestionar si se está exagerando el papel de México en la producción y distribución de fentanilo.

Dice que, como sucede con el resto de sustancias, México es más proveedor que consumidor.

“Es difícil de detectar a primera vista. No todo el mundo sabe reconocerlo”.

New York Times