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Gane quien gane, ni Passos Coelho ni Costa lo tendrán fácil para gobernar
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El primer ministro conservador luso, Pedro Passos Coelho, y el líder socialista, António Costa, son los dos grandes rivales que compiten en las elecciones del domingo y lo hacen, de acuerdo con los sondeos, sin perspectivas de conseguir una mayoría absoluta ni de pactar con otras fuerzas parlamentarias.

Todas las encuestas apuntan a un empate técnico pese a que, tanto conservadores como socialistas, se están empeñando durante toda la campaña en pedir a los electores una mayoría suficiente para gobernar con estabilidad.

Pero “los sondeos no votan, quienes votan son los portugueses”, dijo Passos Coelho, quien poco a poco ha ido recuperando terreno frente al Partido Socialista (PS) haciendo suyo el discurso del centro y acusando a su rival de “radical”.

Costa contraataca alertando de que, para los conservadores, la estabilidad consiste en “continuar en el poder, pero con inestabilidad de las personas, de las familias y de las empresas”.

Ambos dirigen ahora sus esfuerzos al elevado porcentaje de indecisos, superior al 20 % según las encuestas, para poder conseguir esa mayoría suficiente que les permita formar un gobierno “estable y duradero”, como defendió en varias ocasiones el presidente de la República, Aníbal Cavaco Silva.

El jefe del Estado ya ha adelantado que designará primer ministro al candidato de la fuerza política que consiga más diputados y no a la que obtenga un mayor porcentaje de voto.

Ante la perspectiva de un resultado muy ajustado entre las dos grandes fuerzas políticas, analistas y politólogos especulan con los posibles escenarios, entre los que incluyen un Gobierno de concentración entre la izquierda y la derecha, como el que encabezó el socialista Mario Soares entre 1983 y 1985.

Sin embargo, ni conservadores ni socialistas se han querido pronunciar sobre potenciales opciones de gobierno que, dada la situación actual, no se presentan nada fáciles ni para unos ni para otros.

En el caso de la coalición conservadora, por la ausencia de otras fuerzas a la derecha y, por lo tanto, de socios naturales con los que pueda llegar a acuerdos.

Y en el caso de los socialistas, por la poco probable alianza con los comunistas o marxistas, las otras dos fuerzas actualmente con representación parlamentaria, que históricamente han sido muy críticas con el PS, con el que nunca llegaron a acuerdos de Gobierno.

Además del Partido Comunista de Portugal (PCP) -que acude a las elecciones junto a los ecologistas en la Coalición Democrática Unitaria- y del marxista Bloque de Izquierda (BE), a estos comicios concurren otros partidos de reciente formación que no se espera que consigan un resultado determinante.

Es el caso del izquierdista Livre -escisión del BE- o el Partido Democrático Republicano (PDR) encabezado por el popular abogado y tertuliano televisivo, António Marinho e Pinto.

“Juntos pelo Povo”, del archipiélago de Madeira, o el Movimiento Alternativa Socialista, integrado en la coalición izquierdista AGIR, son otras de las formaciones que se estrenarán el domingo en unos comicios legislativos.

Lo mismo ocurre con el Partido Unido de los Reformados y Pensionistas, con un programa centrado en los jubilados lusos; y con los centristas de “Nós Cidadãos”, formación “hermana” del Ciudadanos español que pretende ocupar el espacio político del centro.

No obstante, salvo sorpresa de última hora, la votación se decidirá entre las dos fuerzas tradicionales: el Partido Socialista y la coalición de centro-derecha actualmente en el Gobierno, que integra al Partido Social Demócrata (PSD) de Passos Coelho y a los democristianos del Centro Democrático y Social Partido Popular (CDS-PP), que encabeza el ahora número dos del Ejecutivo y viceprimer ministro, Paulo Portas.

La última palabra la tienen los más de 9,6 millones de electores llamados a las urnas este domingo para elegir a sus futuros representantes entre un total de dieciséis candidaturas: trece partidos y tres coaliciones. EFE