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Hillary Clinton ridiculiza las ideas de Donald Trump en política
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La candidata apela al centro, advierte a los votantes de que Trump sería un “error histórico” y pide que se lo imaginen con el botón nuclear a su disposición

“Imaginen a Donald Trump sentado en la sala de crisis tomando decisiones de vida o muerte en nombre de Estados Unidos. Imagínenlo decidiendo si enviar a sus esposas o sus hijos a luchar. Imaginen que no tuviera solo una cuenta de Twitter a su disposición para cuando se enfada, sino todo el arsenal de Estados Unidos. ¿Queremos a alguien así tomando esas decisiones?”. La alternativa que se presenta a los votantes en Estados Unidos el próximo noviembre es esta, según Hillary Clinton, que ha arrancado ya la campaña contra Donald Trump y, por lo visto este miércoles, se propone no dejar pasar sin respuesta ni una sola ocurrencia del republicano.

Clinton había anunciado un discurso sobre seguridad exterior de Estados Unidos este miércoles. Durante media hora lo que hizo fue despedazar una por una todas las salidas de tono del candidato republicano. “No es que tenga ideas diferentes”, dijo. “Es que son peligrosas e incoherentes”. “En realidad ni siquiera son ideas, sino una serie de chorradas bizarras, riñas personales y mentiras descaradas”.

El discurso sirvió para intuir lo que será la tónica de la campaña. Al contrario que los rivales republicanos de Trump en las primarias, Clinton no va a ignorar sussalidas de tono ni lo va a insultar personalmente. Por ahora, ha empezado por contestar a sus improvisaciones, hacerle prisionero de lo que diga. Hizo una lista pormenorizada de todo lo que ha dicho Trump sobre seguridad exterior: la posibilidad de salir de la OTAN, de abandonar a los aliados que no paguen más, de que el sureste asiático tenga armas nucleares para frenar a Corea del Norte…
Trump “alaba a dictadores como Vladímir Putin y se pelea con nuestros amigos, incluyendo al primer ministro británico, el alcalde de Londres, la canciller alemana, el presidente de México y el Papa. Dice que tiene experiencia en política exterior porque organizó el concurso de Miss Universo en Rusia. Y sobre todo, cree que América es débil. Una vergüenza. Ha dicho que nuestro Ejército es un desastre. Ha dicho que somos, cito textualmente, ‘un país del tercer mundo’. Y lleva diciéndolo décadas. Esas son palabras de alguien que no entiende ni América ni el mundo”.

Su línea de ataque a Trump se resume en la siguiente frase: “No está preparado para el puesto”. “No es una persona que deba tener nunca los códigos nucleares, porque no es difícil imaginarse a Donald Trump llevándonos a una guerra simplemente porque alguien le ha tocado su fina piel”.

Clinton alabó la política de alianzas, la diplomacia, acuerdos como el de Irán y el multilateralismo. La elección es “entre una América temerosa, menos segura y menos conectada con el mundo, y una América fuerte y segura de sí misma que lidere para hacer nuestro país seguro y hacer crecer nuestra economía”, dijo Clinton.

El 28 de abril, Trump dio un discurso sobre política exterior, que resumió en el lema “América primero”. De su discurso se deduce una especie de aislacionismo militarista, una voluntad de replegarse y dejar de intervenir en el mundo y al mismo tiempo constituirse en una temible amenaza militar disuasoria.

La candidata a la nominación demócrata hizo su discurso en el parque Balboa de San Diego, ciudad republicana, con una amplia comunidad de veteranos y una fuerte personalidad militar. Clinton no estaba apelando solo a los demócratas, a pesar de estar aún inmersa en la campaña de primarias. Apela al norteamericano centrista que se supone que decide las elecciones en última instancia. Si Trump espera recolectar votos de la insurrección de Bernie Sanders para la suya propia contra el sistema, Clinton espera los votos del centro republicano arrasado por Trump y que no esconde sus dudas sobre su candidato.
Su discurso gira alrededor de la idea de que es la esencia misma de la política exterior y de seguridad de Estados Unidos lo que está en peligro si gana Trump. No la herencia de Obama, ni las ideas demócratas, sino décadas de alianzas e intereses irrenunciables para este país, desde la seguridad de Israel hasta la no proliferación nuclear. La disyuntiva no es Trump contra ella, es Trump contra América, contra el sistema.

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