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La falta de infraestructuras limita el crecimiento de la economía latinoamericana
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María Rodríguez (ALN).- Manuel Contreras, consejero delegado del grupo español de construcciones Azvi, subraya en el congreso del Ceapi que el déficit de la inversión en infraestructuras en América Latina genera “efectos perniciosos”. Directivos de empresas mexicanas de este sector ven la situación como una oportunidad, pero destacan la importancia de acompañar el capital local con el global “para traer lo mejor de los dos mundos”.

“América Latina destina el 3% del Producto Interior Bruto (PIB) a inversiones en infraestructuras cuando debería ser el 6%. Ese es el consenso del sector”, recordó este miércoles Manuel Contreras, consejero delegado del grupo español de construcciones Azvi. Contreras añadió que, precisamente, la falta de infraestructuras “es el factor limitante de la economía latinoamericana y tiene efectos perniciosos en la movilidad del trabajo, donde hay personas que tardan entre dos y tres horas a diario para llegar al lugar del trabajo”.

Estas declaraciones las hizo Contreras en una ponencia sobre infraestructuras en América Latina -que el mismo directivo moderó- en el marco del Congreso Iberoamericano para Presidentes de Compañías y Familias Empresarias, organizado en Madrid por el Ceapi (Consejo Empresarial Alianza por Iberoamérica).

El directivo hizo alusión así a un análisis que la CAF-Banco de Desarrollo de América Latina hizo público en mayo con datos de Infralatam, portal que recoge la inversión en infraestructuras en la región. Este portal se creó por iniciativa de la CAF, el BID(Banco Interamericano de Desarrollo) y la CEPAL (Comisión Económica para América Latina y el Caribe).

En dicho análisis, la CAF precisó que “el aumento de la inversión en infraestructura en América Latina requerirá un sustancial aporte del sector privado para alcanzar al menos junto con el sector público el 5% anual como porcentaje del PIB”.

“Acompañar capital local con global trae lo mejor de los dos mundos”,asegura Leautaud

Asimismo, la institución añadió: “En los últimos años, la inversión promedio en infraestructura osciló entre 2,4% y 3,2% del PIB y esto incluye más del 30% de inversiones privadas y programas de asociaciones público-privadas”.

En esta línea, Contreras señaló en la ponencia que actualmente en los países latinoamericanos, gran parte del presupuesto se destina a limitar las brechas sociales y a desarrollar el Estado del bienestar, por lo que “deja poco margen para infraestructuras”. Contreras considera la colaboración público-privada en este ámbito como una medida adecuada para hacer frente a la situación actual.

La visión del presidente del Grupo Azvi en relación con el trabajo conjunto de empresas privadas y entes públicos latinoamericanos, también la comparten los directivos mexicanos Jerónimo Gerard, presidente de MPR; Juan Alberto Leautaud, director de Infraestructuras para Hispanoamérica de Blackrock; Eduardo Ramos de la Cajiga, director general de CKD Infraestructura México, e Ignacio Saldaña, director ejecutivo de Tesorería del Grupo financiero Banorte. Todos ellos participaron en la ponencia que dirigió Contreras.

Infraestructuras: el caso de México
Centrándose en el caso mexicano, Gerard afirmó que a pesar de ser la economía número 11 a nivel mundial, por la situación de las infraestructuras baja hasta la posición 64. Este directivo insiste, como Contreras, en la necesidad de la financiación público-privada de los proyectos.

Por su parte, Saldaña destacó que México ofrece unas “tasas altas de retorno” de la inversión en infraestructuras, entre 6% y 8%. Apuntó que “hay mucho capital listo para invertir” y añadió que dos buenos destinos en este momento para esa inversión son Colombia y Perú.

Según Contreras, la falta de infraestructuras “es el factor limitante de la economía latinoamericana”

Ramos de la Cajiga enumeró los sectores en los que ven oportunidades de inversión desde CKD Infraestructuras en México, como es el caso de energías renovables, almacenamiento y distribución de combustibles, ingeniería del agua, y aeropuertos y puertos.

Leautaud afirmó que la historia reciente de México son 20 años de estabilidad macroeconómica pero que ahora el país tiene un cuello de botella que le impide detonar la segunda fase de desarrollo. Ese cuello de botella es, precisamente, la falta de infraestructuras, donde ven una gran oportunidad de inversión, también con la colaboración tanto pública como privada. Y es que “acompañar capital local con global trae lo mejor de los dos mundos”, precisó.

No obstante, Leautaud advirtió que, en este contexto de apetito por venir a la región, hay que tener en cuenta que “los inversores buscamos que la relación de riesgo-retorno sea la correcta”.

Preguntados por cómo afectan los escándalos de corrupción al sector, ninguno de los ponentes quiso adentrarse en la cuestión. No obstante, Gerard señaló que la democracia en México aún es muy joven, aunque precisó que cada vez el país se está haciendo más transparente.

alnavio.com