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La guerra financiera es la única arma que le queda a EEUU contra Rusia
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Miami. – Descartarda la vía militar, la guerra financiera parece la única arma que puede usar Estados Unidos para castigar la política de Rusia en Ucrania, aunque sus efectos podrían tardar en verse.

Tras los atentados del 11-S de 2001, Estados Unidos descubrió que el estrangulamiento económico puede ser tan efectivo como una intervención militar, además de mucho más barato y con menores costes de imagen, informó DPA.

En el caso de Rusia, sin embargo, es la única vía posible y tendrá consecuencias limitadas si Europa no secunda las iniciativas de Washington.

“Hay casos como el de Ucrania, donde no se pueden usar las fuerzas militares, donde no se quiere usar la fuerza, en el que el otro poder es el financiero y el económico”, dijo Juan Zárate, asesor de seguridad nacional de la Casa Blanca de 2005 a 2009 y primer subsecretario del Tesoro para combatir la financiación del terrorismo y los crímenes financieros.

“Uno no puede dar una respuesta militar a todas las crisis, pero hay que hacer algo más que enviar cartas de enfado o hacer una declaración dura”, subrayó Chip Poncy, que fuera el primer director de la Oficina de Política Estratégica para la Financiación del Terrorismo y consejero del Departamento del Tesoro de 2002 a 2013.

Zárate y Poncy fueron ponentes de la conferencia anual sobre lavado de dinero y crimen financiero que se celebró en Miami la pasada semana.

Ambos expertos ayudaron a crear a partir de 2001 el entramado de EEUU para cortar el flujo económico de sus enemigos, una estrategia que creen clave para que Irán regresara a la mesa de negociación y para golpear al núcleo central de Al Qaeda en Afganistán.

Ahora está por ver qué efectos tiene en Rusia. “Usar ese poder contra Rusia, que es un país potente, una economía avanzada con vínculos globales con Europa y con todas las partes del mundo, es más difícil. Pero se tiene que hacer algo y ese algo es el uso del poder financiero”, señaló Zárate.

Mientras con la administración de George W. Bush (2001-2009) la batalla contra las cuentas y los activos de los enemigos se combinó con el uso del poder militar, ahora, con Barack Obama al frente del país, se ha convertido casi en la estrategia única.

“Irán y Corea del Norte han sentido el efecto de no poder tener acceso a los sistemas globales (de financiación). Hasta los norcoreanos tienen cuentas de banco. Para hacer negocios en este siglo, hay que tener esos vínculos con el sistema global. Si puedes excluirlos de ese sistema, eso es poder, y lo hemos usado en los Estados Unidos”, agregó Zárate, autor del libro Treasury’s War: The Unleashing of a New Era of Financial Warfare (La Guerra del Tesoro: El desarrollo de una nueva era de batalla financiera).

Pese a las mofas del presidente Vladimir Putin a las sanciones económicas contra personas cercanas al Kremlin y bancos rusos impuestas por Washington y Bruselas, Zárate cree que pueden hacer daño en Moscú.

“Pueden pegar muy duro en el largo plazo. Si el sistema bancario de Rusia es visto como ilícito o ilegítimo, eso tiene costos ahora y en el futuro para Rusia”.

Dos agencias crediticias han puesto ya sobre aviso a la deuda de Rusia, y la Bolsa de Moscú ha perdido más de diez puntos en marzo.

Para todo ello es importante la conexión entre el gobierno y el sector privado. Visa y MasterCard han dejado de servir a dos bancos rusos, entre ellos el poderoso Bank Rossiya.

“Los bancos y otras instituciones financieras tienen que calcular que no vale la pena, que es arriesgado hacer negocios con los bancos en Rusia. Ese es el poder del sistema global”, explicó Zárate.

Para conseguir ese aislamiento, Washington necesita ir de la mano con Europa, mucho más reticente por la dependencia comercial y sobre todo energética de Rusia.

“El problema es que Rusia puede pegar también con sus poderes”, señaló Zárate, que cree que la crisis actual también “va a doler a Estados Unidos y a los europeos”.

Zárate cree clave el papel de Alemania. “Tiene los vínculos económicos más importantes con Rusia. Está entre el aislamiento de Rusia y la necesidad de hacer negocios con Rusia. Es una decisión clave más para Alemania que para otros países en Europa y para EEUU”, señaló el experto.

“Tiene que haber consecuencias para Rusia y esas consecuencias deberían ser en parte medidas económicas y financieras”, pidió Poncy, que ayudó a la creación de la Oficina de Terrorismo e Inteligencia Financiera tras los atentados del 11-S.

“Pero sin que afecten a la posibilidad de resolver el conflicto. Es un equilibrio delicado”, señaló. (Via)