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“La mitad de los colombianos creen un error otorgarle impunidad a las FARC”: Carlos Alberto Montaner
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Por: Natalia Salamanca y César Augusto Sutachán. / Revista Visión

El periodista, escritor y político cubano, Carlos Alberto Montaner, es un experto en temas de América Latina. En entrevista exclusiva con VISION expone sus puntos de vista sobre el proceso de paz en Colombia y afirma que  la nación suramericana está “sustituyendo un problema por otro que pudiera ser mucho peor si no se entienden los propósitos del adversario”.

Según Montaner el plan de las FARC es tomarse el poder, ahora políticamente, con el apoyo que le brinda el Acuerdo y la fortaleza económica que le otorgan los dineros conseguidos con la actividad del narcotráfico.

Aunque es consciente que no se conocen todavía todos los detalles de lo pactado, advierte que el guión a seguir por las FARC ya se conoce de ser firmado el proceso de paz: llegar al Congreso, demoler las instituciones de la democracia liberal y eternizarse en el poder constituyente como ya ha ocurrido en algunos países de América Latina como Venezuela y Cuba.

En la siguiente entrevista, el analista internacional denuncia también el espionaje del cual ha sido objeto la mesa de negociación de la Habana por parte de la inteligencia cubana y expone sus argumentos en torno a un proceso de paz que tiene polarizado a Colombia, preguntándose por qué el Presidente Santos abandonó la estrategia militar que arrojó importantes resultados durante la administración de Álvaro Uribe y al comienzo de su propio mandato.

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El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, el jefe de las Farc Rodrigo Londoño Echeverri, alias “Timochenko” y Raúl Castro, durante la firma del acuerdo donde se comprometen a un alto el fuego bilateral y definitivo

VISION: ¿Cuál es su opinión acerca del acuerdo de  paz  entre el Gobierno colombiano y la guerrilla de las FARC?

C.A.M: Conozco pocos aspectos del proceso de paz, porque no se han publicado, así que es difícil juzgarlo, tanto para apoyarlo como para rechazarlo, pero sospecho que la idea de terminar con un conflicto tan sangriento como ése, con medio siglo de existencia, es muy atractiva. Sin embargo, la manera de llegar a ese objetivo es muy importante. Los demócratas colombianos deben entender que no están liquidando un problema grave, sino lo están sustituyendo por otro que pudiera ser mucho peor si no se entienden los propósitos del adversario.

VISION: Usted ha dicho que el proceso de paz podría ocasionar que Colombia se convierta en otra Venezuela, ¿Cuáles son sus argumentos para esta afirmación?

C.A.M: Primero, hay que comprender por qué las FARC entran en negociaciones con el gobierno de Colombia. Las muertes en poco tiempo de Raúl Reyes, Mono Jojoy y, sobre todo, de Alfonso Cano, les hicieron ver a los jefes que estaban en camino de extinción. Cuando supieron que la inteligencia del enemigo había observado y escuchado a Cano durante varias semanas antes de liquidarlo, concluyeron que el fin de la guerrilla era cuestión de poco tiempo. El dominio de la tecnología militar, aunado a los premios económicos a quienes traicionaban a sus jefes, les demostraron que las FARC llegaban a su fin.

A partir de ese punto, y del hecho que algunos de los Comandantes se habían refugiado en Venezuela, como Timochenko (Rodrigo Londoño), llegaron a la conclusión de que había que emprender el camino venezolano para llegar a los mismos fines comunistas, pero por la vía electoral.

A partir de la revolución cubana las FARC emprendieron la lucha armada. Ése era el modelo. Soñaban con tomar Bogotá con los guerrilleros, como Fidel Castro tomó La Habana con los suyos. Como ese modelo de lucha fracasó debido a la ofensiva desatada por el gobierno de Álvaro Uribe y su Seguridad Democrática, y como coincidió con la inauguración de una nueva manera de “hacer la revolución”, inaugurada por Hugo Chávez, decidieron cambiar el método, pero no el objetivo.

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La guerrilla colombiana de las FARC lleva más 50 años cometiendo todo tipo de atrocidades en contra de la sociedad civil , ahora están a punto de firmar el tratado de paz con el gobierno.

Se proponen tomar el poder por la vía electoral y, como hicieron en Venezuela, demoler las instituciones de la democracia liberal, eternizarse en el poder, colectivizar la parte más útil del aparato productivo, destruir el resto, enriquecer a sus cuadros y privilegiar a sus militantes. El guión es conocido.VISION:¿Qué grado de influencia han tenido Cuba y Venezuela en lo que se ha pactado en el proceso de paz en Colombia?

C.A.M: Aceptar las negociaciones en Cuba y utilizar a Venezuela como garante fue un disparate mortal. Cuba tiene un enorme y eficaz aparato de inteligencia puesto al servicio de las FARC. Cuba no es neutral. Es un Estado comunista y las FARC son sus aliadas.

Cuando los dirigentes de las FARC se sientan en la mesa de negociaciones, saben exactamente lo que va a plantear el gobierno de Santos. En Cuba y en Colombia, la DGI cubana espía a los negociadores colombianos de mil maneras. Les escucha sus teléfonos, les lee sus mensajes de texto, los tiene infiltrados por medios humanos.

Desde Juan Manuel Santos hasta el último de los funcionarios clave son objetivos de la DGI cubana. Los operadores políticos cubanos, gente muy competente y bien formada, auxiliados por las técnicas de espionaje, son unos enemigos formidables de los colombianos y de todas las democracias latinoamericanas.

Venezuela es un apéndice de Cuba. No cuenta. Maduro es un hombre elemental formado en la “Ñico López”, la escuela de cuadros del Partido Comunista de Cuba. Hugo Chávez lo eligió como su sucesor, cuando sabía que moriría a corto plazo, por sugerencia de La Habana.

Venezuela sólo cuenta como parada y fonda de los guerrilleros colombianos que acampan en su territorio, pero no es otra cosa que la sucursal rica, o ex rica, de La Habana. Dicho sea de paso, Fidel y Raúl Castro tenían una pobre opinión de Chávez. Les parecía un tipo latoso e insufrible. Por eso designaron a Carlos Lage, ex vicepresidente de Cuba, y a Felipe Pérez Roque, ex viceministro de Relaciones Exteriores, para que lo “atendieran”. Les pasaron el bulto a estos dos personajes, hoy defenestrados.

VISION:¿De los puntos que se han conocido hasta ahora del proceso, Según usted, ¿Cuál es  bueno para Colombia y cuál  resulta negativo para el futuro del país?

C.A.M: Declarar el alto al fuego siempre es una buena noticia. Eso significa menos muertes. Los aspectos negativos de todo esto son múltiples. El más grave es darles a las bandas de las FARC el peso de un contendiente legítimo y la tácita aceptación de su derecho a la beligerancia.

Ante la opinión pública colombiana e internacional, las FARC luchan por un mundo justo, equitativo y democrático contra la feroz oposición de la oligarquía fascista. No son duros narcoguerrilleros comunistas dispuestos a cometer cualquier crimen con tal de lograr destruir la democracia liberal colombiana, sino gallardos defensores del pueblo explotado. Es increíble que Santos se haya dejado colocar en esa posición.

 

 

 

 

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Los negociadores del gobierno colombiano y las Farc llevan tres años y medio en conversaciones para llegar a la firma de un acuerdo fina

VISION: Con el propósito de acabar lo más pronto posible la guerra interna en Colombia, ¿cómo observa que el gobierno colombiano negocie un acuerdo que muchos tildan pareciera de impunidad?

C.A.M: Al menos la mitad de los colombianos –muchos más de acuerdo con las encuestas—creen que es un grave error otorgarles una suerte de impunidad a los narcoguerrilleros de las FARC. Y tienen razón. Carece de sentido perdonar o dejar en libertad a quienes han asesinado, secuestrado, violado niñas, y traficado en drogas. No hay un delito violento registrado en los códigos penales que no hayan sido cometido por las FARC.

La lógica revolucionaria insurreccional de las FARC es que en la lucha por conquistar el poder todo estaba permitido. Cuando el gobierno de Santos acepta la “justicia transicional” para incorporar a las FARC a la vida pública, está admitiendo que estos narcoguerrilleros comunistas tenían razón. Todo estaba permitido, y tan malos como estos criminales eran los militares que los combatían, de manera que la fórmula para superar esta etapa era olvidar los delitos de todos.

Esa postura, que implica una equivalencia totalmente injusta entre las fuerzas militares del Estado y las acciones de las bandas armadas que lo combaten, sólo se entiende cuando los criminales han ganado la contienda. Era absurdo cuando estaban, prácticamente, derrotados.

VISION:¿En lo conocido por usted de la justicia transicional, que propone el tratado de paz, cree que existiría esa impunidad?

C.A.M: Es lo que creen Timochenko y el resto de sus comandantes. Cuando ellos dicen que “no cumplirán ni un día de cárcel” es porque así lo creen. Hace pocas fechas Timochenko declaró que no se arrepentía de nada. Y lo que dijo es coherente con sus convicciones políticas.

Matar civiles y militares, secuestrar personas, bombardear iglesias, convertir en esclavas sexuales a niñas campesinas secuestradas, poner bombas en clubes privados, traficar en drogas y el resto de esos abominables delitos, son sólo daños colaterales propios de cualquier “guerra de liberación”. Timochenko y casi ninguno de ellos se arrepiente de sus acciones porque fueron realizadas en procura del hecho moralmente superior de “hacer la revolución”.

VISION: ¿Quién cree usted se está beneficiando más del proceso de paz en Colombia?

C.A.M: Sin duda, las narcoguerrillas comunistas se benefician mucho más del proceso de paz. Pasan a otra etapa de la lucha con la bendición del gobierno colombiano y el apoyo de la comunidad internacional.

VISION: ¿Según usted, cuál es la  forma más viable para acabar el conflicto armado en Colombia?

C.A.M: Perfeccionar aún más la ofensiva contra las FARC, derrotarlas en el campo de batalla, algo que en su momento tuvieron al alcance de la mano. A mi juicio, el país estaba en la dirección correcta cuando Juan Manuel Santos fue elegido presidente. Su función era continuar la labor de la Seguridad Democrática iniciada por Uribe y ejecutada por el mismo Santos cuando era su Ministro. Fue sorprendente y decepcionante el giro dado a esa estrategia.

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En la foto Joaquín Gómez miembro de la cúpula de las Farc, subido en una tarima en el departamento de La Guajira, realizando campaña política y pedagogía de los acuerdos de paz con el gobierno.

VISION: Una de las grandes criticas del ex presidente Uribe es que se le otorgue a los dirigentes de las Farc, curules directas al Congreso de la República, ¿Cuál su apreciación en torno a ese punto de vista?

C.A.M: Toda concesión gratuita a las FARC será rentabilizada en el futuro por esa organización. Ningún diputado comunista luchará por perfeccionar el modelo de democracia liberal, que les parece abominable, sino por demolerlo y sustituirlo por una dictadura como la cubana o la venezolana. Es en lo que creen. Eso es lo que dicen que van a hacer. Basta asomarse a las entrevistas de Timochenko y del resto de sus comandantes. Cuando dicen que tienen una diferente “concepción del mundo” es totalmente cierto. Entregarles unas curules graciosamente es como regalarles cuchillos a unas personas decididas a cortarnos las cabezas.

VISION: De ser firmada la paz, usted ¿Cree que las Farc podrían ganar unas elecciones, en la nueva Colombia que se avecinaría?

C.A.M: Por supuesto que podrían ganar. Las FARC son el tercer cártel de drogas del planeta. Disponen de miles de millones de dólares que los pondrían a funcionar para lograr ganar las elecciones. Nadie en Colombia tiene más “mermelada” que las FARC. En una sociedad en la que todavía, desgraciadamente, hay fraude y compraventas de votos, es posible comprarse unas elecciones. En principio, las FARC seguirían el método salvadoreño con la elección de Mauricio Funes, un periodista independiente proclive al Farabundo Martí. Harían elegir a un candidato de izquierda secretamente vinculado a ellos, que les abriría el camino.

El guión se conoce: constituyente, reelecciones permanentes, creación de milicias, cooptación de otros poderes del Estado, para lo cual ya han conseguido aplastar la independencia del Poder Judicial, algo que demuestra Plinio Apuleyo Mendoza en su libroCárcel o exilio, y, como dije antes, colectivización y destrucción del aparto productivo que no puedan controlar.

Todo ello sumado al enriquecimiento ilícito de los nuevos cuadros, aunque el país se empobrezca súbitamente. El propósito no es desarrollar a Colombia, sino cambiar las élites que dirigen al país y crear una nueva oligarquía comunista. Olvídense, por supuesto, de regresar por vía electoral a la economía de mercado, la propiedad privada y la democracia. Una vez que se “hace la revolución”, es para siempre. La alternabilidad de sistemas es una idiotez pequeñoburguesa que no cabe en el nuevo esquema de ideas de un comunista que se respete.

VISION: En las redes  sociales se volvió viral el tema de que el presidente Juan Manuel Santos, fue bautizado por Fidel Castro como alias “Santiago”, y es un infiltrado de las Farc. ¿Cuál es su opinión frente a este tema?

C.A.M: Me parece muy improbable. Conozco a Santos desde hace muchos años y no tengo razones para pensar que forma parte de una conspiración comunista. Siempre lo tuve por una persona inteligente, bien preparada, procedente de una familia acaudalada y poderosa. Cuando descifraron los discos duros de las computadoras de Raúl Reyes me invitó a Bogotá, junto a otro periodistas internacionales, para que conociéramos de primera mano los secretos que guardaban. Por ejemplo, la financiación de la campaña del ecuatoriano Rafael Correa y otros delitos conexos. Estaba eufórico y muy satisfecho del golpe dado a las narcoguerrillas. No puedo explicarme por qué abandonó una estrategia que estaba dando resultados.