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La ONU: desafíos, fracasos y algún acierto
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 Los conflictos de Siria y el Yemen o la crisis de refugiados recuerdan la incapacidad ejecutiva de un organismo creado para preservar la paz en el mundo

El presidente de EE.UU., Donald Trump, participa en su primera sesión en la ONU el pasado lunes (Reuters)
Esta semana el foco mediático está puesto en Nueva York, en la sede de las Naciones Unidas, donde casi todos los 193 países miembros acuden este martes para iniciar el debate de alto nivel de su Asamblea General anual, con el estreno de Donald Trump como principal atracción. Más allá de los temas debatidos y los discursos programados, la ocasión permite plantear de nuevo una pregunta que 72 años después de la fundación del organismo internacional todavía se hace difícil responder: ¿De qué sirve la ONU?

Una cifra de fracasos mayor que la de aciertos en el último año nos recuerda, a simple vista, que la institución ha fallado en su principal objetivo: preservar la paz en el mundo. Siria, el Yemen o la crisis de los refugiados son algunos de los desafíos no resueltos que dejan patente la incapacidad de la ONU para encontrar soluciones y proteger a los civiles.

La institución ha fallado en su principal objetivo: preservar la paz en el mundo
Cuando la ONU se creó en junio de 1945, al finalizar la Segunda Guerra Mundial y bajo el liderazgo de cuatro países: Reino Unido, China, la entonces Unión Soviética y Estados Unidos, 50 naciones firmaron una carta de fundación que empezaba con la frase: “Nosotros, los pueblos de las Naciones Unidas…”. Fue una declaración de intenciones cargada de voluntad, pero sin capacidad de acción. Hoy en día parece que el organismo está diseñado para servir más a los gobiernos de los países miembros, sobre todo los más poderosos – como los cinco que tienen derecho a veto en el Consejo de Seguridad: – que a los ciudadanos del mundo.

La institución en sí misma no tiene capacidad ejecutiva. “Lo más severo que puede hacer la ONU es enviar una carta de advertencia”, bromean los críticos. El comentario es un tanto exagerado pero evidencia el escepticismo que despierta para algunos el papel de las Naciones Unidas en el mundo.

Lo más severo que puede hacer la ONU es enviar una carta de advertencia”

Críticos con la capacidad ejecutiva de las Naciones Unidas
Mientras, el Consejo de Seguridad, su brazo más poderosos, tiene capacidad de imponer sanciones, como hizo con Irán por su programa nuclear o, más recientemente, con Corea del Norte; o también puede aprobar una intervención militar, como pasó en la guerra de Libia de 2011, donde se destronó a Muamar el Gadafi. No obstante, y a pesar de sus 15 miembros, está dominado por los cinco países permanentes, Estados Unidos, Reino Unido, China, Francia y Rusia, que tienen derecho a veto.

Aparte del anacronismo -las cinco potencias son las ganadoras de la II Guerra Mundial-, el derecho a veto del que gozan es la causa de la i neficacia de la ONU, ya que acostumbran a ser parte implicada en los conflictos que debate el Consejo.

El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas vota la resolución acerca de las sanciones contra Corea del Norte (EFE)

Ejemplo de ello es la guerra de Siria, un conflicto que se alarga más de seis años y en el que Bashar el Asad ha usado armas químicas. Con el veto de Rusia, aliado del Gobierno sirio, y a veces también China, el Consejo de Seguridad no ha podido aprobar sanciones contra Asad para frenar una barbarie que ha sesgado la vida de más de 320.000 personas.

Hasta el momento, ni las siete rondas de negociaciones políticas auspiciadas por la ONU en Ginebra ni los seis encuentros en Astaná (Turquía), el último la semana pasada, donde se negocia desde finales de 2016 la aplicación del alto el fuego en Siria; han conseguido la paz absoluta en el país. Sí cabe destacar, sin embargo, que se ha conseguido rebajar la tensión en algunas zonas.

Ante la hambruna y el cólera que afecta al Yemen, la ONU también encuentra sus dificultades

Ante la hambruna y el cólera que afecta al Yemen, la ONU también encuentra sus dificultades. Mientras lucha para frenar sus estragos, no puede detener la causa que los provocan: un conflicto militar encabezado por Arabia Saudí yrespaldado por Occidente que dura desde hace más de dos años y ha dejado más de 7.700 muertos.

Si bien precisamente la ONU se creó para solucionar problemas como el éxodo masivo de refugiados, una cuestión que pide una implicación mundial; los más de 65 millones de personas desplazadas en el mundo, las miles de muertes de los que se ven forzados a huir de los conflictos y la pobreza, y el incumplimiento de la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951, que obliga a la mayoría de los países de las Naciones Unidas a ofrecerles protección; reflejan una vez más la inoperancia de la institución a la hora de hacer cumplir sus declaraciones.

Una mujer rohinyá enferma y su familia, desembarcan en Teknaf, Bangladesh (EFE)

En este sentido, cabe ver cómo gestionará el recién drama migratorio de los casi 400.000 rohinyás que han huido Bangladesh en las últimas dos semanas por la violencia y la persecución en Birmania, sin duda un desafío para ACNUR (su agencia de gestión migratoria).

Este reto se une al de la gestión de la escalada de violencia entre EE.UU. y Corea del Norte, un tema que será tratado sin duda por el presidente estadounidense, que hoy tratará con su discurso en la Asamblea General de ganar adeptos en su lucha contra Pyongyang.

En algunas ocasiones, el prestigio de la institución ha llegado incluso a caer por los suelos. Como cuando sus representantes propagaron el cólera en Haití o se vio obligada este verano a retirar sus cascos azules de la República del Congo después de constatar que las más de cien denuncias contra ellos de abusos sexuales contra mujeres y menores eran un problema “sistémico”.

Aún así, a lo largo del último año, la ONU se ha anotado varios aciertos, muchos de los cuales silenciosos. Uno de los más destacables ha sido la verificación del acuerdo de paz entre las guerrillas de las FARC y el Gobierno de Colombia.

Aún así, a lo largo del último año, la ONU se ha anotado varios aciertos, muchos de los cuales silenciosos

Fuente: http://www.lavanguardia.com