Internacional
Latinoamérica y el eterno recurso al fantasma del golpe de Estado
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(Infolatam, por Rogelio Núñez)-. Las crisis políticas e institucionales que están teniendo lugar en América latina han sacado a relucir un viejo término ya en desuso en la región: el de “golpe de Estado. En realidad no existe en ningún país un proceso involucionista y la realidad es más prosaica: el fantasma golpista se utiliza como estrategia política para deslegitimar al rival.

La larga herencia histórica de pronunciamientos y asonadas en el siglo XIX y de Golpes de Estado en el siglo XX parece que no se ha esfumado del subconsciente colectivo pese a que desde los años 80, desde el regreso de la democracia a todos los países de la región (salvo Cuba), los golpes e interrupciones abruptas de la legalidad constitucional han sido una rareza.

En lo que va de mes de agosto en seis países de América latina ha emergido la expresión “golpe de Estado”. La debilidad institucional, la falta de respeto de unos y otros a las normas y la preeminencia de los personalismos presidenciales provoca a veces que, cuando existe una pugna entre poderes, cada uno se defienda acusando al otro de propiciar un golpe de Estado.

Denuncias de golpe de Nicaragua a Argentina pasando por Brasil

En solo este mes ha habido hasta seis casos de denuncias de golpe de Estado.

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La última en hacerlo ha sido Dilma Rousseff en Brasil quien este mismo lunes sostenía en el  juicio político al que le ha sometido el Senado que “todos saben que no me enriquecí ni desvié dinero público. Seré juzgada por delitos que no cometí… Esa no es una ironía de la historia. Es que se viola la democracia y se culpa al honesto. Estamos a un paso de la consumación de un verdadero golpe de Estado”.

Todo indica que el proceso que se está desarrollando en Brasil es totalmente acorde a la Constitución aunque políticamente sea poco ético.

El politólogo argentino Aníbal Pérez-Liñán ha asegurado en Perfil que “el procedimiento es formalmente legal. Pero el fundamento jurídico de la acusación es controvertido. Es legal porque encontró un acto ilegal que es la manipulación de las cuentas públicas. Pero se trata de una práctica bastante extendida en Brasil, no sólo en presidentes anteriores, sino también entre gobernadores e intendentes. El Congreso está utilizando una excusa para sacrificar a la presidenta y calmar a la opinión publica. Si bien el procedimiento es técnicamente legal, es políticamente dudoso. Los acusadores están involucrados en escándalos de corrupción de manera directa y Dilma no. Llamar a esto un golpe es un error político serio. Hay más de 50 millones de personas que pedían la salida de Dilma. Decirles que son golpistas genera el riesgo de que esa mayoría acepte esa acusación. Si lo hace, la democracia de Brasil está en problemas”.

evoEste mes de agosto en Bolivia, la crisis desatada por el asesinato del viceministro del Interior, Rodolfo Illanes, a manos de los cooperativistas mineros, ha sido denunciada como una maniobra subversiva.

El presidente boliviano Evo Morales ha aseguro que derrotó un golpe de Estado de la derecha que pretendía alejarlo del poder y que se camuflaba en una demanda social de los cooperativistas mineros: “Otra vez el gobierno ha derrotado un golpe de Estado. Tenemos informaciones preocupantes. Era algo preparado para tumbar al gobierno”.

Agregó que los mineros tenían planeado resistir muchos días “parapetados” en los lugares donde bloqueaban las carreteras y que se ha confiscados documentos en las oficinas intervenidas de las cooperativas mineras que hablan “de tumbar al Gobierno”. Reiteró que la protesta tenía un objetivo político y no de reivindicación social como alegaban los líderes de la Federación Nacional de Cooperativas Mineras (Fencomin) que plantearon los bloqueos para rechazar una ley promulgada por el mandatario.

maduro33En Venezuela el gobierno ha denunciado este mismo mes también maniobras golpistas algo que es una tradición en este país.

Nicolás Maduro ha asegurado que con “el pueblo en la calle no va a permitir el golpe de Estado. Está en marcha plan de golpe de Estado fascista, dirigido desde EEUU, para plagar a Venezuela de violencia. No lo vamos a permitir, el pueblo en la calle no lo va a permitir”, dijeron en un comunicado los diputados.

Ante eso pidió al pueblo venezolano y a los trabajadores que si un día “le hicieran algo a Nicolás Maduro”, “salgan a la calle a hacer justicia.Paren este país de punta a punta hasta restituir la revolución y al presidente Constitucional. Es una orden que les doy… Vamos a iniciar, ese día (y juró), una nueva y poderosa revolución que acabe con la oligarquía. Queremos paz, queremos diálogo sí, pero no vamos a aceptar violencia en las calles”, resaltó el propio Maduro.

ortegaUn poco antes, a finales de julio en Nicaragua, los 28 parlamentarios opositores que fueron excluidos por mandato del Consejo Supremo Electoral y la junta directiva de la Asamblea Nacional, controlada por los sandinistas, calificaron la medida como un hecho sin precedentes que solo ocurría durante la dictadura de los Somoza

Los 28 legisladores no dudaron en comparar la medida como un “golpe de Estado al Poder Legislativo”: “La destitución masiva de los diputados de oposición constituye un hecho sin precedentes en la historia de Nicaragua y con ella el régimen de Daniel Ortega está dando un golpe de Estado al Poder Legislativo”, dijeron los parlamentarios destituidos en un pronunciamiento leído por quien era su jefe de bancada,Wilber López.

Por último, en Argentina, el gobierno Mauricio Macri ha alertado sobre las supuestas intenciones desestabilizadoras del kirchnerismo que ha impulsado fuertes movilizaciones contras las políticas del gobierno: “Aquellos que sigo viendo a diario enojados, queriendo pelear, confrontar, les quiero decir que necesitamos que todos nos demos la oportunidad. Que pueden estar equivocados y que si la mayoría quiere un cambio en democracia es posible. El camino no es agredir y confrontar sino escucharnos, dialogar y sumar”.

América latina ya no vive inmersa en las épocas de asonadas y golpes de Estado. Todos estos ejemplo muestran que aún es débil la institucionalidad y la batalla política se acaba convirtiendo en un “vale todo” donde icluso se levantan los fantasmas del gopismo