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Los líderes republicanos rehúyen ser vicepresidentes con Trump
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MANUEL ERICE- Washington
La agresiva campaña antiestablishment y de guerra a la política tradicional difícilmente le podría sonreír más a Donald Trump. Con casi 1.000 delegados, a apenas 240 de la nominación directa, el magnate saca pecho cada día de los millones de votantes que le van a convertir en el candidato con más sufragios en un proceso de primarias republicano. No es todo. Tras su marcha militar por los estados del Este, el controvertido millonario apunta a una nueva victoria mañana en Indiana, donde las encuestas le sitúan con al menos diez puntos de ventaja sobre Ted Cruz.

Aunque no con la matemática en la mano, pendiente todo de la gran final de California, el 7 de junio, otro triunfo confirmaría lo que ya es asumido por la dirección de la formación conservadora: que Trump será su candidato para hacer frente a Hillary Clinton. Pero ser «outsider», proclamarlo y crecer a costa del partido que te da cobijo, tiene su precio. La mayoría de los líderes republicanos, de los candidatos que han sido y de quienes representan el futuro del partido, se niegan a concurrir como candidatos a vicepresidente en compañía de Trump. Su distancia es tal que para todos ellos, ni representa los valores conservadores ni es alguien cómodo con el que compartir el objetivo de gobernar desde la Casa Blanca.

en el ritual del proceso electoral norteamericano, la elección del llamado ticket presidencial, que conforman los candidatos a presidente y a vicepresidente, constituye el momento crucial de las convenciones, punto de partida de la campaña para la elección presidencial de noviembre. Aunque Ted Cruz se haya adelantado designando a Carly Fiorina en un movimiento táctico que se interpreta algo desesperado. Los miembros del ticket comparten mucho más que objetivos. Coordinan estrategias, revisan y cruzan programas… Una máquina que debe engrasarse si se busca el éxito.
Hasta ahora, los pronunciamientos de los más apropiados para el puesto se alejan del magnate. «Nunca, ninguna opción». Quien así se pronuncia es Chris Schrimpf, portavoz del gobernador de Ohio, John Kasich, actualmente tercero de los tres aspirantes republicanos en liza, cuando se le plantea la posibilidad. Jeb Bush, el menor de los hermanos, que ya retiró su candidatura, no sólo no se lo plantea, sino que acaba de reaparecer con duras críticas a Trump, de quien dice que «no es un candidato serio». Marco Rubio,pese a que se habla de su reconciliación con el showman tras una dura campaña, lo ha descartado abiertamente.

Igual que lo han hecho ya, las gobernadoras de Carolina del Sur y Nuevo México, las mujeres con más futuro en el partido, Nikki Halley y Susana Martínez, muy críticas con el millonario. La primera, por sus nulos valores conservadores, y la segunda, por sus agresiones verbales y propuestas contra la inmigración ilegal. Una pérdida notable, ya que los analistas están convencidos que los grandes escollos para la elección de Trump noviembre serán precisamente los grupos de las mujeres y las minorías, afroamericana e hispana.

En el entorno republicano, la reflexión ahora no consiste en preguntarse qué puede escoger Trump para su ticket, sino qué le va a quedar después de tanta negativa. Y el panorama no es muy halagüeño. El gobernador de Nueva Jersey, Chris Christie, que se deja ver con el magnate para celebrar las grandes victorias, ha quedado muy desacreditado por su imagen de exceso de ambición, al ser el primer miembro del establishment que le mostró su apoyo.

Otro de quienes apoyan ahora a Donad Trump es el neurocirujano retiradoBen Carson, que concuerda con los valores ultraconservadores de Ted Cruz, el gran rival del multimillonario. Aunque el pobre papel de Carson en la campaña no le ofrece garantías de un candidato fuerte. Como tampoco lo es hoy Newt Gingrich, quien fuera speaker (presidente-portavoz) del Congreso y aspirante a la nominación en 2012. Para Gingrich, es una obligación moral: «Si un potencial presidente te dice que te necesita, es muy duro por patriotismo ciudadano decir que no».