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Mariano Rajoy acepta la investidura sin aclarar si se someterá a votación
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El Rey cierra la ronda de contactos sin que el PP logre ningún apoyo del resto partidos

El presidente en funciones, Mariano Rajoy, aceptó este jueves el ofrecimiento del Rey para tratar de formar Gobierno como candidato del partido más votado. Sin embargo, no concretó si se someterá al debate de investidura en el caso de que en los próximos días no reúna apoyos suficientes para superar el debate. “No conviene en ninguna faceta de la vida adelantar acontecimientos”, afirmó. “No es posible”, dijo durante su comparecencia en La Moncloa tras la audiencia con el Rey. El jefe del Estado cerró este jueves con Rajoy la ronda de consultas, en la que tanto Ciudadanos, como Podemos y PSOE le negaron su apoyo.

Cuando Rajoy acudió a La Zarzuela, en el ambiente había muchas dudas sobre si finalmente daría el paso para intentar la investidura o si, como se había sugerido desde su entorno, volvería a dejar al Rey descolocado con otro rechazo. Sin embargo, pese a no disponer de apoyos suficientes, como en aquel 22 de enero, el candidato del PP ahora asumió su responsabilidad, aunque con un as en la manga.

Aceptó intentar la investidura, pero no garantizó que llegue a someterse al debate y a la votación, que pondría en marcha la cuenta atrás para disolver la Cortes en caso de no salir elegido y si no fructificara una alternativa. Rajoy desplegó toda su pericia anfibológica para no asumir el compromiso en su totalidad, pero sin renunciar a la responsabilidad del intento. Tras de sí empujaba la presión de siete meses de Gobierno en funciones, dos elecciones generales y la amenaza de unos terceros comicios.

El presidente en funciones admitió que no contaba con más apoyo que sus 137 diputados y que su intención es negociar un eventual programa de Gobierno para poder acudir con garantías a la investidura. “Buscaré apoyos para formar un Gobierno moderado y un calendario para llevarlo a cabo”, especificó. “Desde mañana mismo, ahora con el encargo del Rey”. En caso de no lograrlo, se mostró dispuesto a “explorar un Gobierno en minoría”.

Rajoy anticipó que abrirá una ronda de contactos y que “en un tiempo razonable” informara del resultado, y de si está “en condiciones o no de formar Gobierno”. Sin embargo, no quiso concretar la duración de ese plazo. “Que sea razonable, no es necesario mucho tiempo”, difuminó. “No voy a dar ninguna fecha concreta”. La única pista que ofreció es que ese plazo no puede impedir la aprobación de los compromisos europeos, el techo de gasto y los presupuestos, que deben estar listos entre finales de agosto y finales de septiembre.

La presidenta del Congreso, Ana Pastor, acudió después a La Zarzuela, donde el Rey le comunicó el resultado de la ronda de consultas.

Ciudadanos, Podemos y el PSOE precedieron a Rajoy en La Zarzuela sin que sus posteriores comparecencias en el Congreso de los Diputados aportaran mayor novedad respecto a las posiciones que ya tenían fijadas de antemano. Pese a sus distancias y diferencias, Ciudadanos, Podemos y PSOE coincidieron en su rechazo a facilitar al PP la formación de Gobierno, si bien el partido de Albert Rivera solo votará en contra en primera convocatoria para luego abstenerse.

Su preocupación por el bloqueo que ha sufrido el proceso fue otro espacio común de conversación con el jefe del Estado, aunque aparte de su enunciado y de señalar la falta de iniciativa de Rajoy tras las elecciones del 26-J las interpretaciones variaron en función del interés de cada uno.

Viejos partidos
Rivera identificó la causa en la actitud de los “viejos partidos”, donde incluyó al PSOE por su negativa a abstenerse en segunda instancia. Pablo Iglesias también atribuyó responsabilidades a los socialistas por su indecisión entre apoyar al PP o explorar una alternativa progresista. Pedro Sánchez se limitó a señalar la incapacidad de Rajoy para asumir que tiene una mayoría minoritaria. Pero todos coincidieron en que la repetición de elecciones no era la solución al desbloqueo y que España necesita un Gobierno cuanto antes. Incluso compartieron dudas sobre que el candidato del PP, que ya rechazó el ofrecimiento del Rey en la legislatura fallida, acabase ahora asumiendo la propuesta de ir a la investidura.

El representante de Podemos presentó su tono menos agresivo, y no reveló ningún detalle sobre el tipo de oposición que podía desempeñar. Rivera y Sánchez trataron de apuntar el lado positivo de la situación. Sánchez abogó por que Rajoy pusiera en marcha el motor de la democracia y que la legislatura no tenía que ser necesariamente corta. Rivera remarcó la urgencia de que España tenga un Gobierno para poder afrontar los retos que tiene el país en materia de corrupción y de terrorismo internacional.

EL CANDIDATO ROMPE EL MOLDE DEL PROCESO
Mariano Rajoy ha resultado ser el máximo innovador en los 40 años de democracia del proceso que regula el artículo 99 de la Constitución tras cada renovación del Congreso de los Diputados. El pasado 22 de enero, después de que el jefe del Estado le ofreciera el encargo de intentar la investidura como candiato del partido más votado en las elecciones del 20 de diciembre de 2015, dejó descolocado al Rey al rechazar el ofrecimiento. Era la primera vez en la historia de la democracia española en la que se producía una situación similar y sus consecuencias llevaron a una legislatura fallida.

En medio del proceso, su partido también intentó un atajo constitucional para cerrar la legislatura sin que el candidato tuviera que someterse al desgaste del debate de investidura, como exige el artículo 99, ni que pudiera intentarlo ningún otro.

Rajoy dio otra vuelta de tuerca a la Constitución al aceptar el encargo sin comprometerse a acudir al debate de investidura en el caso de que no logre garantías de obtener el apoyo del Congreso de los Diputados.

PSOE, Podemos y Ciudadanos criticaron que Rajoy no aclarara si se presentará finalmente a la votación de la investidura.

Estos tres partidos interpretan que el jefe del Estado no encarga formar Gobierno, sino someter un proyecto al parecer del Congreso, y que el artículo 99.2 de la Constitución obliga al presidente en funciones a acudir a la Cámara baja una vez que ha aceptado la propuesta del Rey.

 

El País.