Internacional
México: El gobierno está cerca de la victoria
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Excelsior
Ciudad de México, 25 de mayo de 2016
Por LEO ZUCKERMANN

(Excelsior. México)-. “Aquí lo hemos dicho muchas veces y hoy lo repetimos: existe un antes y un después en la implementación de la Reforma Educativa con la llegada de Aurelio Nuño a la Secretaría de Educación Pública (SEP). En cuanto tomó posesión, el nuevo secretario entendió que no podía andarse con florituras: tenía que enfrentarse a los enemigos de la reforma con todo el poder del Estado, a todos los vividores que habían convertido a la educación en un sistema clientelar donde, a cambio de apoyo político en las urnas, los maestros recibían enormes prebendas incluyendo la venta y herencia de sus plazas. Primero en la lista de los adversarios al cambio educativo: los profesores más radicales agrupados en la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) con fuerte presencia en los estados más pobres del país (Oaxaca, Guerrero, Chiapas y Michoacán).

Desde el día uno, el secretario se fajó los pantalones y, con un claro e indispensable apoyo de Los Pinos, resistió los primeros embates de la CNTE. Lo estaban calando para ver de qué estaba hecho. Nuño pasó, entonces, a la ofensiva propinándole un golpe durísimo —quizá mortal— a la CNTE quitándoles el control del IEEPO en Oaxaca, la secretaría educativa de ese estado. Dicha institución era una de sus principales fuentes de poder: de ahí obtenían cientos de millones de pesos para sus movilizaciones y la capacidad de control de todos los maestros oaxaqueños. Desde que le arrebataron al IEEPO, la CNTE quedó muy disminuida.

En días pasados ha protagonizado un nuevo enfrentamiento en contra de la SEP convocando a una huelga nacional. No obstante, el secretario les recordó a los maestros que, con la nueva ley, puede ser cesado y sustituido todo aquel que se ausente de las aulas de manera injustificada por más de tres días. El recordatorio, al parecer, funcionó: sólo una pequeña minoría participó en un paro que duró cuatro días. Acto seguido, Nuñoanunció algo que hay que aplaudirle: el despido de tres mil 119 profesores que dejaron a los niños sin clases.

¿Por qué aplaudirle?

En primer lugar porque está aplicando la ley y eso, en México, suele ser una cosa extraña sobre todo en el sector educativo donde estamos acostumbrados a que la ley se negocia por motivos políticos. No en esta ocasión. Guste o no la regla, el hecho es que jurídicamente procede el despido de los maestros que serán sustituidos con docentes que no tenían plaza, pero habían aprobado su examen de evaluación.

Aunque los maestros despedidos se amparen, tienen perdida la batalla jurídica. El secretario ya se los había advertido, pero no le hicieron caso. Y eso también es motivo de aplauso porque Nuño no se arrugó a la hora de la verdad en un país donde también nos hemos acostumbrado a ver a muchos funcionarios pusilánimes.

En cuanto a la batalla política, el gobierno la va ganando si vemos el número de profesores que todavía se oponen a la Reforma Educativa. Cada vez son menos. El problema, como sabemos en los temas políticos, es de intensidad: una minoría puede causar muchos dolores de cabeza porque tiene intereses o convicciones muy fuertes. Tres mil maestros en las calles de Oaxaca, Morelia, Tuxtla o México pueden armar un borlote mayor que ponga nervioso al gobierno. O a la parte del gobierno que, en la mejor tradición priista, está habituada a “resolver” los problemas a billetazos. Ahí está, por ejemplo, cómo este mismo gobierno “solucionó” las movilizaciones de unos cuantos cientos de electricistas del SME que se rehusaban a su liquidación: les regalaron unas plantas para que, junto con un socio portugués, produzcan electricidad.

Más aún, esa pequeña minoría que todavía está en pie de lucha contra la Reforma Educativa puede encontrar importantes apoyos políticos rumbo a la elección de 2018. Es evidente, por ejemplo, que López Obrador quiere una alianza con la CNTE para golpear al gobierno de Peña y al eventual candidato del PRI a la Presidencia (uno de ellos, por cierto, puede ser el propio Nuño).

En conclusión, tengo la impresión de que el gobierno está muy cerca de la victoria final sobre los enemigos de la Reforma Educativa. Ya están muy debilitados. Sería una desgracia, en este sentido, que la SEP de pronto cambiara su estrategia o claudicara por razones políticas fortaleciendo de nuevo a la CNTE y poniendo en peligro la que quizá es la reforma estructural más importante de este sexenio”.