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Millones de mujeres y niñas, víctimas de redes de tráfico personas en India
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Millones de mujeres y niñas son víctimas de las redes del tráfico de personas en la India que las condenan a la prostitución, convenciéndolas incluso de que ese es su destino y así ayudan a sus familias, en una sociedad que estigmatiza a las mujeres como una carga.

En la India hay, según datos de la ONG Apne Aap, 3 millones de mujeres y niñas víctimas del tráfico de personas y obligadas a ejercer la prostitución, de las que 1,3 millones son forzadas por primera vez cuando alcanzan la franja de edad entre 9 y 13 años.

En su informe anual sobre tráfico humano, publicado ayer, el Departamento de Estado de Estados Unidos señala que el tráfico de personas “continúa aumentando” en la India y miles de agencias de trabajo ilegales siguen engañando a adultos y niños convirtiéndolos en trabajadores forzados y sexuales.

Jasneet Kaur, abogada de Apne Aap, explicó a Efe que existen diferentes formas de tráfico de personas obligadas a ejercer la prostitución en la India, dependiendo de si son captadas para prostíbulos o si son forzadas por las familias que las compran.

“Una familia vende a su hija para que se case, lo que ya supone un intercambio económico por una persona, y después de que tenga su primer hijo, es obligada a prostituirse por la familia de su marido para pagar la deuda contraída”, relató Kaur.

En los matrimonios en la India, la familia de la novia debe pagar a la del novio una dote, una práctica prohibida por ley pero socialmente aceptada. Sin embargo, en los casos de tráfico de personas, el dinero va en sentido contrario.

En ciudades como Delhi, Bombay o Calcuta, cuyo distrito de Sonagachi es considerado la mayor zona de prostitución de Asia, hay áreas llenas de burdeles.

En la calle GB Road, en la parte antigua de la capital India, el tráfico incesante, la suciedad acumulada y el ruido de bocinas se mezclan con burdeles ilegales donde cientos de mujeres son obligadas a vender su cuerpo.

“El número 64 es el mejor. Chicas guapas y baratas. Puedes tener sexo con la luz encendida para verles la cara”, ofrece al oído un joven señalando los balcones de los pisos superiores donde las prostitutas saludan tras las rejas de las ventanas.

Organizaciones como Rescue Foundation trabajan junto con la Policía en operaciones contra los locales para rescatar a las mujeres y darles una segunda oportunidad en una vida que se les negó cuando apenas eran unas niñas.

“A las víctimas les han lavado el cerebro y consideran que ser carne de tráfico sexual es su destino ya que no hay nadie que las ayude desde fuera. Han perdido la fe en la humanidad”, explicó a Efe la presidenta de la ONG Rescue Foundation, Triveni Acharya.

Después de sacarlas de los burdeles, las chicas son enviadas a casas de acogida donde son ayudadas para volver a la sociedad o a volver a sus países de origen en el caso de las no indias.

Y es que, a pesar de que el 90 % del tráfico de mujeres para fines sexuales es interno en la India, hay chicas de Bangladesh, Nepal, Bután o Myanmar, aseguró Acharya.

La frontera norte entre el estado indio de Bihar y Nepal “es muy porosa y hay mucho tráfico entre ambos países”, confirmó la abogada de Apne Aap, señalando que “incluso compran bebés nepalíes para que cuando crezcan se prostituyan y ganar dinero para la familia”.

Kaur señaló que “una familia con más de una hija proporciona un matrimonio normal a una de ellas y las demás serán mandadas por el padre para prostituirse en favor de la familia”.

El reporte del Departamento de Estado señala que las castas más bajas y las minorías religiosas son las más vulnerables a este delito.

Es el caso de Fatima Khatoon, de 29 años, originaria de Nepal y que fue comprada como esposa por una familia india de Bihar cuando tenía nueve años, víctima del tráfico de personas.

En esta comunidad, las hijas de las mujeres obtenidas a través de la trata de blanca son obligadas a prostituirse por la familia del marido que las compró para recuperar el montante del pago de su adquisición.

“Desde que con 12 años tuve a mi primera hija he luchado contra todo esto para que ella no se prostituya”, explicó a Efe Khatoon, que fue asesorada por Apne Aap.

Ella cambió una idea que para muchas está grabada en su cabeza como lo más natural.

“Tienen el cerebro lavado y piensan que están haciendo algo bueno por su familia, que si no ellos morirán de hambre. Es muy difícil desafiar las creencias de alguien que piensa que eso es lo correcto durante toda su vida”, sentenció la abogada de Apne Aap. EFE