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Moscú acusa a Turquía de dar cobijo a terroristas en búsqueda internacional
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Uno de los tres ciudadanos rusos detenidos ayer en Turquía en relación con el atentado de Estambul era un conocido terrorista que Turquía no quiso entregar a Moscú pese a la orden de busca y captura internacional que pesaba sobre él, denunció hoy Rusia.

“Lamentablemente, tarde o temprano los encubrimientos acaban en tragedia (…) no sólo para el país que acoge hospitalariamente a terroristas, sino también para ciudadanos extranjeros”, dijo la portavoz de la Cancillería rusa, María Zajárova, en alusión al atentado que costó la vida a diez alemanes en el centro de Estambul.

El atentado suicida, recalcó, “demuestra que los juegos con terroristas y las atenciones que se les dan en territorio propio acaban con tristes consecuencias”.

La diplomática aseguró que el tártaro Aidar Suleimánov, uno de los tres ciudadanos rusos detenidos por las autoridades turcas, fue declarado “en busca internacional a través de la Interpol” en noviembre pasado tras ser acusado de relación con el grupo terrorista Estado Islámico (EI).

Todos los países que cooperan mediante la Interpol, “incluida Turquía, conocían muy bien su relación con el EI”, denunció Zajárova, que acusó a Turquía de permitir que los terroristas perseguidos en Rusia “se sientan seguros de estar fuera del alcance de la Justicia rusa” en suelo turco.

Una fuente no oficial citada por Interfax indicó que Suleimánov ayudaba a los rusos interesados en ingresar en las filas del EI a cruzar desde Turquía a territorio sirio.

Turquía, según Zajárova, “lleva a cabo un juego oculto” en Siria e Irak, donde “persigue sus propios intereses coyunturales”.

La diplomática reiteró que Ankara ayuda a los terroristas con armas y cierra los ojos ante el contrabando del petróleo del EI a través del territorio turco.

La policía turca detuvo ayer a 65 personas, entre ellas a tres rusos, en el marco de la operación antiterrorista desplegada horas después del atentado en la capital del país.

Las relaciones entre Moscú y Ankara pasan por uno de sus peores momentos de las últimas décadas después de que dos cazas turcos derribaran en la frontera con Siria un bombardero ruso que según Turquía había invadido su espacio aéreo.

Tras el incidente, el presidente ruso, Vladímir Putin, ha acusado a Turquía, y en particular a su presidente, Recep Tayip Erdogán, de financiar a los yihadistas con la compra de petróleo, y ha aprobado sanciones económicas contra el que era hasta entonces uno de sus socios comerciales más privilegiados. EFE