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¿Por qué Dilma está para el tiquiñazo?
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Por NELSON F. SALVIDIO

(Infolatam).- El gobierno que nació “con la fuerza del pueblo” se ha debilitado tanto, que está en la cornisa del poder. Dilma está con un pie afuera de la Presidencia, y la agonía de su mandato tiene una explicación más compleja que la de una conspiración política para desterrarla. Dilma está para el “tiquiñazo” (*).

Defensores de Rousseff encontraron en la sesión del domingo 18 en la Cámara de los Diputados del Brasil, argumentos sobre la falta de seriedad de muchos de los que acusan a la presidenta. Y con eso, reforzaron la imagen de un golpe contra la jefa de Estado.

Hay una discusión intensa, con citas constitucionales y legales de una y otra parte, para argumentar si el juicio político que se levanta contra Dilma, está encuadrado realmente en la normativa de ese caso, o se trata de una interpretación forzada, para arrancarla del poder.

Lo que no admite discusión es que Dilma y su gobierno, han tenido un desgaste dramático. Eso se ve en lo político, en lo económico y en popularidad. Eso es lo que lleva a Rousseff a la cornisa. La querrán empujar. Y está en discusión si es o no legal, lo que no es menor, sino trascendente para la constitucionalidad del país.

Pero la pueden empujar porque su gobierno se ha desnaturalizado de tal forma, que la amplia mayoría de los brasileños ha expresado coincidencia con el juicio político. Es como que su gobierno acabó antes, incluso antes del juicio político.

Enredada en una trama de corrupción que invade al partido que llegó al gobierno levantando una bandera de ética para el manejo de la cosa pública, Dilma no logra transmitir esperanza en revertir la recesión económica que sufre el país. Y eso pone en cuestión el mantenimiento de valores de mejora social que fueron el orgullo de la izquierda brasileña.

El Partido de los Trabajadores (PT), que surgió de sindicatos obreros de la capital industrial del país, con una identificación con el socialismo y un cuestionamiento de los reformistas socialdemócratas, se vanaglorió de poner al Brasil en el camino al desarrollo.

Sacar a millones de brasileños de la pobreza y pasar a jugar en la cancha grande, del club de emergentes que caminaban al desarrollo con Rusia, India, China y Sudáfrica para presentarse como los BRICS, todo eso era lo que identificaba el éxito de un gobierno obrero.

Venir del pueblo, gobernar bien, privilegiar a los pobres, generar condiciones para ir al desarrollo, y todo con la ética de gente que entra en la política para dar, y no para recibir. Se le cae casi todo eso.

Economía: El crecimiento se acabó y la recesión se instaló. El PIB frenó su tendencia en 2014 con un pobre crecimiento de 0,10%, y se desplomó en 2015 con una tasa de caída de 3,85%.

Para este 2016, las proyecciones son de una contracción de 3.5% y para el 2017 está previsto un estancamiento. La última vez que el PIB cayó dos años seguidos fue en 1930-1931, cuando la economía mundial pasaba por la crisis bursátil de la Bolsa de Nueva York. Un período de tres años de contracción nunca ocurrió.

Popularidad:  Cuando comenzó su segunda Presidencia, Rousseff tenía una valoración positiva (“Buena” o “Muy buena”) del 42% de los brasileños. La valoración negativa (“Mala” o “Muy mala”) era de 20%, lo que le daba un saldo neto positivo de 22 puntos. A marzo, la valoración buena se desplomó a 10% y la mala a 69%, lo que arroja un saldo negativo de 59 puntos.

Además, según la misma consultora de opinión pública, Datafolha, 68% de los brasileños estaban de acuerdo en marzo, antes de la votación de Diputados, que éstos votaran por llevar a Rousseff a un juicio político. Eso marcó un aumento del rechazo a Dilma (60% era en febrero).

Etica: Dos escándalos han puesto al PT en el espejo de la corrupción más rancia. Un caso es el «mensalão», descubierto en 2004-2005 y que consistía en la compra de votos de diputados (una gran “mensualidad”) para que votaran proyectos del Poder Ejecutivo. Esos pagos mensuales para sostener la alianza entre el Partido de los Trabajadores (PT) y el Partido Laboral Brasileño (PTB) derivaron en prisión para importantes dirigentes de la izquierda.

Y en 2014 estalló la “Operação Lava Jato” (Operación lavado a presión) en alusión a que la ingeniería de lavado de dinero se hacía a través de una red de estaciones de nafta y lavado de autos. Eso también se conoce como “Petrolão”, ya que el pago de sobornos tenía como eje a la empresa “Petrobras y otras agencias estatales”. También hay muchos dirigentes de izquierda (PT) y otros involucrados en este caso de corrupción.

Política:  Con la fuerza del pueblo (“Com a Força do Povo”) fue la coalición que llevó a Dilma a la reelección en la campaña de 2014 y que estuvo integrada por varios partidos (**). Con la actual representación política del Congreso, el oficialismo tendría 52% de los votos del Senado y 50,5% de Diputados.

Esa coalición era lo que le daba fortaleza. Pero eso entró en estado de descomposición, por los otros factores: corrupción, deterioro económico, derrumbe de imagen popular.

El PT tiene apenas 11 bancas de un total de 81 en el Senado. Y cuenta con 58 escaños de un total de 511 diputados. Eso ya lo sabía la gente de Lula y Dilma. O sea que para tener un gobierno sólido, estable, debía mantener alineada la coalición que le llevó a retener el gobierno. Lo perdieron.

¿Es un intento de Golpe? Lo que sí está claro, es que si varios partidos políticos querían provocar la caída deDilma por método retorcido, ello no tendría cabida si el gobierno no se hubiera desnaturalizado.

Defrauda en la gestión, sucumbió a la corrupción, perdió apoyo popular, no logra mostrar un plan para atenuar la recesión económica y levantar al país, no luce conducción y liderazgo, no tiene apoyo parlamentario, y también perdió la vergüenza.

La movida para preserva a Lula Da Silva de la justicia mostró la peor cara del que quiere barrer la basura debajo de la alfombra. ¿Eso justifica un quiebre institucional? Jamás. Habrá que ver realmente si el juicio –que es político- se hace con las garantías debidas y acorde a la normativa.

Pero habrá que entender que si Dilma, y el PT en su conjunto, están expuestos al “tiquiñazo”, es porque la falta de ética les quitó argumentos para defenderse. Eso, porque creyeron que podían corromperse un poco, si el fin era “justo”, porque quizá había que comprar votos o pagar sobornos, con tal de seguir en el poder, porque eso era “mejor para el pueblo”. Pero el pueblo no quiere eso.

Todos pueden tener corruptos que se entrometan en un partido, pero quien los apañe se convierte en cómplice. Y eso es castigado por la gente.

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 (*) En los países del Río de la Plata, se usa la expresión de “tiquiñazo” para identificar al golpe que se da con el dedo mayor, usando el pulgar como gatillo y soltándolo bruscamente, para lograr el efecto esperado.

 (**) Esa coalición estaba integrada por: Partido dos Trabalhadores (PT), Partido do Movimento Democrático Brasileiro (PMDB), Partido da Social Democracia Brasileira (PSD), Partido Progressista (PP), Partido da República (PR), Partido Democrático Trabalhista (PDT), Partido Republicano Brasileiro (PRB), Partido Republicano da Ordem Social (PROS) y Partido Comunista do Brasil (PCdoB).