Internacional
Puigdemont reclama a Rajoy “sentido de Estado” para pactar el referéndum
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Marca como ejemplo la fórmula hallada para conseguir el retorno del exilio de Josep Tarradellas


El choque institucional entre la Generalitat y el Estado requiere del mismo “sentido de Estado” que permitió a Josep Tarradellas volver del exilio en 1977 y restaurar el Govern cuando todavía no se habían redactado ni la Constitución ni el Estatuto catalán. A ello ha apelado este lunes Carles Puigdemont en su esperada conferencia de Madrid, donde ha mantenido su desafío al Gobierno al asegurar que la consulta se “celebrará”, ya sea a través de “un referéndum pactado” o de uno “homologado internacionalmente” sin acuerdo.
El presidente de la Generalitat, Puigdemont, da una conferencia ‘Un referendum para Cataluna. Invitacion a un acuerdo democratico’. SAMUEL SÁNCHEZ | ATLAS
Puigdemont ha reprochado a Mariano Rajoy la negativa del Gobierno a negociar y que haya intentado bloquear el proceso independentista con querellas de la Fiscalía por desobedecer al Tribunal Constitucional. El presidente de la Generalitat ha negado que puedan detener así el objetivo de celebrar un referéndum, al afirmar que “el Estado español no dispone de tanto poder para impedir tanta democracia”. Ha sido la única frase que ha arrancado los aplausos del público en una conferencia en la que no ha aludido al contenido del borrador de la Ley de Transitoriedad Jurídica desvelada por EL PAÍS.

Más de 260 personas han llenado el auditorio habilitado en uno de los espacios del Palacio de Cibeles. No ha habido ningún representante del PP, ni del PSOE o de Ciudadanos. El único líder de uno de los cuatro principales partidos españoles presente en la sala ha sido Pablo Iglesias, acompañado por un importante número de representantes del Gobierno catalán y de los partidos que lo integran. Los organizadores también han reservado algunas butacas para miembros de embajadas, si bien solo habían confirmado su presencia dos embajadores.

Puigdemont, acompañado de su vicepresidente Oriol Junqueras, y de su consejero de asuntos exteriores, Raül Romeva, ha querido dejar claro que la posibilidad de convocar el referéndum, pese a la oposición del Gobierno de Rajoy, es una cuestión de “voluntad política” que se puede orquestar a través de una “operación de Estado”.

El discurso ha sido una continua apelación al diálogo, pero también una continua recriminación a Rajoy por, según ha afirmado Puigdemont, negarse a dialogar. El president ha dicho que si quieren negociar y lo hacen “sin apriorismos ni reproches” y el Ejecutivo central sabe “encontrar su rol, encontrará en las Cortes los acuerdos necesarios” para poder permitir la convocatoria del referéndum de la Generalitat.

Es en ese escenario en el que quiere hacer ver que se sitúa el Gobierno catalán, cuyo máximo representante ha advertido de que no cuenten con él “para ningún simulacro ni para ninguna maniobra de dilación”. Ese comentario no ha sido en vano. Se refería a la oferta lanzada el viernes por la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, y repetida este lunes por Rajoy: que Puigdemont plantee su propuesta ante los 350 diputados del Congreso.

El president se remite a Felipe VI

Carles Puigdemont argumentó ayer que la celebración de un referéndum de autodeterminación es necesaria invocando una frase pronunciada en 1990 por el hoy Rey Felipe VI.

“Pedimos lo mismo que expresó en una visita a Girona del 21 de abril de 1990 el entonces Príncipe de Girona y hoy Jefe del Estado, Felipe VI, cuando afirmó que la democracia expresa sus proyectos en las urnas”, evocó el presidente de la Generalitat sobre el Monarca, que entonces tenía 22 años. “No nos hemos alejado ni un milímetro de esa idea (…) Queremos saber qué quieren los catalanes para su futuro. Y en democracia, la única manera de saberlo es un referéndum”.

Plan Ibarretxe

La Generalitat, que mantiene un vivo recuerdo del rechazo que sufrió el plan Ibarretxe, no quiere cometer el mismo error. De ahí, también, la recuperación de la operación Tarradellas, pactada antes de ser aprobada a través de un decreto ley, entre la Generalitat en el exilio y Adolfo Suárez, entonces presidente del Gobierno.

Junqueras, por su parte, ha defendido la viabilidad de una Cataluña independiente frente a quienes dibujan un futuro lleno de dificultades financieras si triunfa la secesión. El consejero de Economía ha subrayado que los récords en inversión extranjera y en exportaciones, además de los resultados industriales, ponen las bases para que el Govern afronte los retos del futuro, puesto que su economía crece por encima del 3%. Y, como Puigdemont, ha afirmado que el compromiso de los representantes de la Generalitat con el referéndum no conoce límites ni podrá ser frenado con medidas legales.

Junqueras ha expresado la voluntad de “ser responsables de nuestro futuro, de nuestros aciertos y de los errores que podamos tener, y que sean nuestros conciudadanos los que tengan la oportunidad de decidir sobre estos retos, las cuestiones de futuro y el marco institucional”. Romeva, finalmente, ha abierto la llamada de apoyo al referéndum a la sociedad y ha hecho una especial mención a Madrid, “una ciudad abierta y cosmopolita, atenta a la modernidad”.

El País