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Rehenes liberados por al-Qaeda hablan sobre su experiencia
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Dos hombres que estuvieron secuestrados por al-Qaeda en el Norte de Mali se presentaron en público por primera vez el jueves para hablar sobre la experiencia.

Johan Gustafsson, de 48 años y Stephen McGown, de 42, dijeron a periodistas en Suecia y Sudáfrica respectivamente que no saben si se pagó rescate por su libertad.

“Creo que es incorrecto pagar rescates”, dijo Gustafsson, quien fue liberado en junio. “Confío en que me dejaron ir porque estaban casados de mí”, agregó.

El Gobierno sueco insiste que no pagó rescate por los hombres y que la liberación se logró mediante negociaciones. Los dos hombres son los extranjeros que por mayor tiempo han sido mantenidos en rehenes por extremistas islámicos en Mali, donde varios grupos armados asolan el norte del país del occidente de África.

McGown, liberado a fines de julio, dijo a periodistas en Sudáfrica que no sabe si se pagó rescate por él. El gobierno sudafricano ha dicho que no pagó. McGown dijo que fue tratado bien durante los años que estuvo cautivo en el desierto, pero “uno siempre sabe que es prisionero”.

Su liberación no estuvo exenta de dolor, al enterarse minutos después de llegar a su hogar en Sudáfrica, que su madre había muerto en mayo.

 

Stephen McGown con su esposa Catherine, durante una conferencia de prensa en Johannesburgo, Sudáfrica. Agosto 10 de 2017.

Junto a Gustafsson y McGown estuvieron capturados en Timbuktú, Sjaak Rijke, un holandés que fue rescatado por fuerzas francesas en abril de 2015, y un alemán que murió durante el secuestro.

Imtiaz Sooliman, el fundador de la organización caritativa sudafricana Gift of the Givers Foundation, que ayudó a mediar la liberación de McGown, dijo que no sabe si se pagó algún rescate o si algún prisionero fue entregado a cambio de la liberación de los dos hombres. Sin embargo, dijo que las demandas iniciales de los extremistas comenzaban exigiendo 10 millones de euros por cada cautivo.

Gustafsson dijo que convertirse al Islam le ayudó a soportar los largos años en el desierto con sus captores. Dijo que la religión islámica salvó su vida, porque huir de los extremistas estaba descartada. Él realizaba una gira en moto por África cuando fue secuestrado.

McGown dijo que también se convirtió al Islam, y que sus captores le dieron ropa, alimentos y medicinas.

“Hice todo lo posible por ver lo mejor en una mala situación”, señaló. Dijo que aprendió un poco de árabe para comunicarse y que veía las aves migrar “hacia atrás y hacia adelante” en el vasto Sahara.

VOA