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Segunda vuelta, escenario inédito en Argentina desde el retorno democracia
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Argentina estrenará en noviembre la segunda vuelta electoral o balotaje , un mecanismo introducido en la reforma constitucional de 1994 en virtud del llamado Pacto de Olivos, entre peronistas y radicales.

Los argentinos tendrán que volver a las urnas el próximo 22 de noviembre para elegir presidente entre el oficialista Daniel Scioli y el conservador Mauricio Macri, los más votados en los comicios del domingo.

Argentina es el único país donde es necesario un 45 por ciento de votos o conseguir un 40 y diez puntos de ventaja para alcanzar la Presidencia y ninguno de los candidatos logró estos resultados el domingo.

Las condiciones del balotaje fueron resultado de la reforma constitucional que derivó del llamado Pacto de Olivos alcanzado en 1994 entre Menem (1989-1999) y el radical Raúl Alfonsín, primer presidente constitucional tras la dictadura (1976-1983).

Pero los argentinos no han estrenado aún la segunda vuelta. El único antecedente sobre un balotaje se produjo en 2003, entre dos peronistas, el expresidente Carlos Menem y Néstor Kirchner, que quedaron cabeza a cabeza con un 24.45 % y un 22.24 %, respectivamente en las elecciones presidenciales.

Pese a la ventaja y ante la previsión de un fuerte voto de castigo, Menem desistió de competir y Kirchner alcanzó la Presidencia.

Antes de 1994, la Constitución argentina, que data originalmente de 1853, contempló la posibilidad del balotaje en distintas reformas legales, aunque los argentinos tampoco llegaron a usarlo.

Desde los albores de la Independencia, a comienzos del siglo XIX, y hasta 1972, el sistema argentino eligió a la cabeza del Estado de forma indirecta, con la sola excepción del lapso en el que estuvo vigente la Constitución de 1949, introducida por el primer gobierno de Juan Domingo Perón y abolida en 1955.

Con el sistema indirecto, los argentinos no elegían al presidente sino a representantes, configurados en un Colegio Electoral, que se encargaban de designar al mandatario.

En 1972, el entonces presidente de facto, el dictador Alejandro Agustín Lanusse (1971-1973), introdujo una enmienda a la Constitución que incluía la elección directa del presidente y vicepresidente y una segunda ronda electoral para los casos en los que no se alcanzase una mayoría del 51 % de los votos.

En la segunda vuelta podían participar todas las listas que superasen el 15 % de los votos.

Con ese sistema, se celebraron las elecciones de 1973, que dieron al justicialista Héctor Cámpora la Presidencia de Argentina porque, aunque que no logró mayoría absoluta, la Unión Cívica Radical rechazó concurrir al balotaje.EFE