Deporte
Transparencia Internacional pide reformas contra la corrupción en el deporte
Deporte

La organización Transparencia Internacional (TI) considera que se necesitan reformas estructurales profundas en las organizaciones deportivas para combatir la corrupción en el deporte mundial.

En un informe que abarca temas que van desde la concesión de sedes para grandes certámenes hasta los riesgos de corrupción en el deporte universitario de EEUU, TI constata que el escándalo de la FIFA, con la detención de varios funcionarios el 25 de mayo de 2015, puso el problema tema en el centro de la actualidad.

Además, el que Sepp Blatter se haya hecho reelegir como presidente de la FIFA dos días después muestra como la organización vive en una especie de mundo paralelo.

Sin embargo, la corrupción, según TI, no se limita al fútbol sino que afecta igualmente a muchos otros deportes por razones que muchas veces son similares.

La mayoría de las organizaciones deportivas funcionan según el principio de autonomía y muchas tienen estatus de organizaciones no gubernamentales, presuntamente sin ánimo de lucro.

Eso implica que esas organizaciones operan, dice el informe “sin ningún control efectivo externo (o sin ninguna intervención, según la perspectiva).

Lograr reformas, además, no es fácil ya que en la mayoría de las organizaciones las reformas tendrían que ser iniciadas y aprobadas por los mismos individuos que se verían afectados por ella, lo que explica una fuerte resistencia a los cambios.

Las estructuras de la mayoría de las organizaciones son calificadas por TI de “arcaicas”, muchas veces con cúpulas formadas por ex-deportistas sin mayor experiencia administrativa o gestora y con organigramas excesivamente lineales y jerárquicos.

Aunque es posible que esos modelos hayan funcionado en el pasado, muchas organizaciones se han quedado rezagadas en lo que a su organización se refiere frente al crecimiento comercial del deporte y optaron por no adaptarse para proteger privilegios de sus miembros.

A eso se agrega que determinados países facilitan a las organizaciones mantener su existencia como un mundo paralelo ofreciéndoles privilegios legales y tributarios.

La dimisión de Blatter, el 2 de junio del año pasado, y su declaración, en la que decía que tenía un mandato de los miembros de la FIFA pero no de la totalidad del mundo del fútbol, apunta al centro del problema y de una posible solución.

El grueso de la comunidad deportiva, que no siempre está representada en las grandes organizaciones, debe, según TI, asumir responsabilidad por su deporte en la lucha contra la corrupción y generar una presión que lleve a que se realicen reformas.

Todo ello empieza por un reconocimiento del problema para que luego las reformas necesarias sean impulsadas por la comunidad deportiva.

El informe aborda diversos campos en los que los riesgos de corrupción son especialmente altos.

Entre ellos se destacan la planificación de grandes certámenes, como campeonatos del mundo o juegos olímpicos, así como el sistema de traspasos en el fútbol profesional, tema al que se dedica un capítulo aparte, y los reglamentos de propiedad de clubes.

Además, también se aborda el problema de manipulación de resultados por parte de mafias de apostadores. EFE