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Tras un año de tregua entre Israel y Gaza, para los gazatíes nada ha cambiado
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La tregua entre Israel y el movimiento islamista Hamás, que gobierna la Franja de Gaza, cumple hoy un año, pero para los residentes de ese territorio palestino nada ha cambiado y la situación continúa siendo desesperada.

 

El alto el fuego, logrado con mediación egipcia, puso fin a 51 días de cruenta guerra y comprometió a Israel a un alivio del bloqueo, la expansión de la zona en que permite la pesca de tres a seis millas y la entrada de materias primas para la construcción, la industria y la agricultura.

 

También tenía que haber dado lugar a negociaciones, con la mediación de El Cairo, para la construcción de un puerto y un aeropuerto en el enclave costero.

 

Sin embargo, la percepción dentro de la Franja es que nada ha cambiado, las difíciles condiciones de vida continúan y el férreo bloqueo israelí, apoyado por Egipto, se mantiene.

 

La reconstrucción apenas ha comenzado y barrios enteros de Gaza, como el de Shuhaiya, permanecen aún llenos de escombros.

 

“Aquí todo va demasiado despacio. La vida en Gaza es insoportable por el interminable sitio israelí que han impuesto durante nueve años. Hay falta de electricidad y las tasas de pobreza y desempleo están creciendo”, se quejó a Efe Hasan Ahmad, un parado de 28 años de Gaza capital.

 

“La población aquí vive en la prisión más aislada y abandonada del mundo y son como una persona hundida que busca una rama de paja en medio del océano para sobrevivir”, añade, pesimista.

 

Hamás asegura que está llevando a cabo negociaciones indirectas con Israel, con ayuda del exenviado del Cuarteto para la Paz en Oriente Medio y ex primer ministro británico, Tony Blair, para lograr un acuerdo de alto el fuego a largo plazo, que incluiría un pasaje marítimo que una Gaza con Chipre pero la noticia, que las autoridades israelíes han desmentido, no ha logrado generar esperanza en la Franja.

 

Según datos del Ministerio de Sanidad de Gaza, la guerra del pasado año dejó atrás más de 2.200 gazatíes muertos y 11.000 heridos, dos tercios de ellos mujeres y niños, mientras que del lado israelí murieron 67 soldados y 6 civiles.

 

Además, el territorio sufrió una grave destrucción, con 12.000 casas totalmente destrozadas y más de 160.000 con daños de distinta consideración. Un año después, todavía más de 100.000 personas siguen desplazadas de sus hogares.

 

Al este de la capital, en el barrio de Tufah, a unos dos kilómetros de la frontera con Israel, se levantaba la casa de Um Mohamed El Saudí, de cincuenta años y madre de cinco hijos, dos pisos de piedra que se convirtieron en escombros tras ser alcanzados por tres misiles israelíes.

 

“Nos costó treinta años hasta que pudimos construir nuestra casa y se convirtió en una montaña de cascotes”, lamenta a Efe la mujer, que explica como tanques israelíes “dispararon al azar contra las casas del barrio”.

 

En el este de Tufah, los tanques y aviación israelíes destruyeron 75 casas.

 

“Hasta ahora nada ha cambiado y nuestra casa no ha sido reconstruida como prometieron” se queja Um Mohamed, que añade que “desde que tuvimos que escapar vivimos primero dos meses en una de las escuelas que refugiaron a los desplazados y, luego, alquilamos un pequeño apartamento en Gaza capital”.

 

“Todos los días voy al Ministerio de Vivienda (controlado por Hamás) y me prometen que una donación de Kuwait va a llegar pronto para reconstruir más casas”, lamenta, sin ver que las promesas se concreten en hechos.

 

En octubre de 2014, donantes internacionales se reunieron en El Cairo en una conferencia en la que se comprometieron a entregar 5.400 millones de dólares para la reconstrucción de Gaza y, dos días más tarde, el secretario general de la ONU, Ban Ki-Moon, visitó la Franja y anunció el comienzo de la reconstrucción pero, hasta hace un mes, no se había levantado ni una sola casa.

 

Los gazatíes culpan a lo que consideran un “lento y humillante mecanismo” de reconstrucción acordado entre Israel y la ONU que, a su entender, no permite acelerar el proceso.

 

Pero también culpan a la división entre Hamás y el movimiento nacionalista Fatah, que gobierna en Cisjordania, lo que hace aún más difícil la transferencia de fondos internacionales y las negociaciones para la entrada de materiales.

 

El analista político gazatí Talal Oukal advierte de que el bloqueo y la continua división palestina hace temer que “se establezca una entidad aislada que mine el sueño de establecer un estado palestino independiente” y acusa a Israel de separar a Gaza del resto de Palestina.

 

La solución a muchos de los problemas de la Franja es, para sus habitantes, el fin del bloqueo israelí y de la desunión política palestina algo que, por el momento, no parece estar a la vista. EFE