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Tropas rusas toman el control de base militar en Crimea
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Tropas rusas asaltaron este sábado con carros blindados una base militar ucraniana situada en la localidad de Belbek (Crimea), después de haber dado un ultimátum a los mandos de esa unidad para que entregaran el cuartel o cambiaran de bando.

Al menos seis carros blindados rusos participaron en el asalto, en el transcurso del cual se escucharon disparos y al menos un periodista resultó herido, según varias fuentes citadas por el periódico ucraniano Ukrainskaya Pravda, dijo Efe.

El canal 5 de la televisión ucraniana informó que la base fue atacada con granadas aturdidoras por miembros de las llamadas autodefensas de Crimea, a los que el autoproclamado Gobierno de la península, incorporada a Rusia, dio estatus de unidades militares.

En tanto, soldados de una unidad de la Armada ucraniana emplazada en Novofiodorovsk (Crimea) abandonaron ayer su base tras ser hostigados por un grupo de civiles en un nuevo episodio que deja en evidencia la indecisión de Ucrania sobre el futuro de sus militares en la península.

Rusia tomó este sábado oficialmente el control militar de la península de Crimea e izó su bandera en todas las instalaciones locales, una vez cerrado el proceso de anexión de la región a la Federación Rusa, citó DPA.

En las 147 instalaciones militares hasta ahora ucranianas fueron izadas las banderas rusas, informó el Ministerio de Defensa en Moscú. Además, la Flota del mar Negro incorporó ya a sus filas a 54 de los en total 67 barcos ucranianos.

El comandante de la base aérea de Belbek, Yuli Mamchur, que se niega a rendir el aeropuerto a las tropas rusas, fue uno de los primeros en exigir al Ministerio de Defensa de Ucrania que decidiera el futuro de los militares ucranianos emplazados en Crimea.

Hace diez días, Mamchur advirtió a los altos mandos militares de su país que “en caso de que no se tomen las correspondientes decisiones”, su unidad se vería obligada “a actuar de acuerdo al Código de las Fuerzas Armadas de Ucrania hasta el extremo de abrir fuego”. Ya entonces reconoció que los militares ucranianos en Crimea son conscientes de que no podrán “resistir por mucho tiempo contra unas tropas rusas más numerosas, mejor armadas y preparadas”.