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Trump de vuelta en EE.UU. piensa reorganizar la Casa Blanca por crisis
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El presidente Donald Trump regresó a Washington el sábado por la noche tras una gira internacional de nueve días —la primera de su presidencia— en el Medio Oriente y Europa que calificó de un “jonrón”.

El Air Force One tocó tierra poco después de las 9:00 p.m. en la Base Andrews, en el suburbio de Maryland. Su gira incluyó visitas a Arabia Saudí, Israel, el Vaticano, Bélgica e Italia. Se reunió con jefes de estado en todos estos países, y asistió a reuniones de la OTAN y a la cumbre de los países industrializados de la G7.

Pero en Washington a Trump le espera un nuevo alud de controversias sobre la relación con Rusia. El presidente las minimizó en uno de una andanada de tuits enviados el domingo por la mañana.

“Es mi opinión que muchas de las filtraciones que salen de la Casa Blanca son mentiras fabricadas por la prensa mentirosa”, dijo en uno de ellos.

Mientras estuvo fuera, el presidente pudo evadir las preguntas sobre lo que se destapó en su ausencia —que su yerno y asesor Jared Kushner tuvo al menos tres contactos no reportados previamente con enviados rusos, y sobre todo, que habló con el embajador ruso en Estados Unidos sobre la posibilidad de crear un medio secreto alternativo para comunicarse con Moscú.

Contrario a la tradición que han mantenido otros presidentes, Trump no realizó ninguna conferencia de prensa durante su viaje y por lo tanto no tuvo que dar mayores explicaciones.

Ahora, de acuerdo a reportes en diferentes medios y agencias noticias, el presidente Trump y sus asesores están considerando sacudir la Casa Blanca, reorganizando su personal y creando un “cuarto de guerra” —una sala de crisis interna para tratar de contener la creciente crisis sobre los contactos con Rusia que consume su presidencia.

La medida incluiría la contratación de un equipo de abogados externo para ayudar a defender al presidente de la investigación sobre la interferencia rusa en las eleciones, un grupo de expertos en comunicación en crisis que hasta podría revisar y aprobar los controversiales tuits de Trump, cambios importantes en su equipo de comunicaciones y la organización de eventos tipo mitin político en los que el presidente se siente más a gusto y en los que se dirige directamente, sin la mediación de la prensa, a sus seguidores.

Trump, de acuerdo a una persona familiarizada con sus ideas, cree que enfrenta más un problema de comunicación que uno de tipo legal.

“Necesitan poner en cuarentena este asunto y poner las investigaciones en una operación separada de comunicaciones”, dijo Jack Quinn quien fue consejero de la Casa Blanca durante el gobierno de Bill Clinton.

Entre otros cambios, Trump considera la idea de traer de regreso a su ex gerente de campaña, Corey Lewandoswski, y a su segundo, David Bossie.

El posible regreso de Lewandoswski, pese a la confianza que le tiene el presidente, llama la atención porque fue despedido por Trump a pedido de su yerno y sus hijos.

Los cambios en la Casa Blanca parecen ser urgentes.

El exdirector del FBI, James Comey está supuesto a testificar ante el Congreso en esta semana sobre los apuntes y memorandos que pudo haber creado luego de sus conversaciones con el presidente en las que Trump habría presionado por cerrar la investigación sobre la interferencia Rusa y sobre su ex asesor de seguridad nacional, Michael Flynn.

De igual manera, tras el fin de semana largo del Memorial Day, probablemente la investigación del fiscal especial recientemente nombrado, Robert Mueller, podría tomar vuelo.

Y luego, el presidente tiene pendiente el nombramiento del nuevo director del FBI, la decisión sobre el Acuerdo de París sobre el clima, la consideración de la ley de salud en el Senado, la necesidad de pelear por su presupuesto y la consideración de la recomendación del Pentágono de añadir 8.400 soldados al contingente en Afganistán.

Mucho qué hacer y muchas posibles distracciones.

VOA