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Los Oscar despliegan su alfombra “cayena”
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Hollywood Boulevard aún es un caos de obras, pero de aquí al domingo se convertirá en la glamourosa pasarela por la que desfilarán las estrellas más rutilantes del cine. Decenas de periodistas de todo el mundo siguieron el miércoles el despliegue de la alfombra de 150 metros de largo y más de 10 de ancho, señal de que ya falta muy poco para la noche más importante del séptimo arte.

Para Joe Lewis, la cuenta atrás arrancó ya en septiembre. Desde hace siete años, él se encarga de producir el “pre-show” sobre la alfombra roja, y todo tiene que estar a punto, desde las tribunas para los fans a los WC para cientos de empleados. “La alfombra roja y sus estrellas es lo primero que ve la gente. Y está tan planeado al milímetro como la gala”, dijo durante una pequeña pausa. “La primera impresión es la más importante, ¿no?”

No es alfombra roja
Cuando el domingo los rostros más destacados del cine se bajen de sus limusinas, no pisarán una alfombra roja, sino cayena. “Es un tono más oscuro, porque el rojo se vería anaranjado entre los focos y las pantallas”, explica Gauro Coen. Además, el color cayena hace que la piel y los vestidos resalten más. Coen, de ascendencia sudafricana, tiene experiencia en el asunto, pues desde hace diez años es responsable de la alfombra de los Oscar.

Detalles no puede dar muchos: la alfombra está hecha de un robusto material de nylon que resiste bien los tacones. No le está permitido revelar cuánto cuesta, pues como empleado de la Academia se ha comprometido a mantener el secreto. ¿Hay una alfombra nueva cada año? “Intentamos volver a utilizar todos los metros posibles”, responde Lewis. Todo lo demás es “top secret”.

Los curiosos tienen que conformarse con contemplar la zona desde detrás de las vallas, pues desde el pasado domingo el área en torno al Dolby Theatre se encuentra cercada y vigilada por decenas de agentes de seguridad. Periodistas, empleados y repartidores sólo pueden acceder con una acreditación especial. Y quienes piensen en hacer negocio, lo tienen difícil: “No podemos dar los restos (de la alfombra), todo el material pertenece a la Academia”, afirma Coen.

El director gerente de la empresa American Turf & Carpet tiene un equipo de 20 personas a su cargo para que la alfombra brille en todo su esplendor. La velocidad importa: con un afilado “cutter” se pulen los cantos, hay que aplanar los pliegues, suavizar las uniones, fijar los bordes y que todo encaje. Nada de abolladuras ni agujeros. “Hasta ahora, nadie ha tropezado ante las cámaras”, asegura Coen. “Espero que este año tampoco suceda.” (Vía)