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Ambigüedad del discurso opositor e irregularidades en sistema electoral perjudicaron a la MUD
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Analistas políticos aseveran que la discrepancia entre los resultados de las elecciones regionales y las mediciones previas a los comicios se debe a factores humanos y no tecnológicos

Johanna Osorio | Distrito Capital | El Pitazo

Caracas.- “Muchas encuestadoras deberían devolver el dinero, tras las regionales”, aseveraba Jorge Rodríguez, alcalde de Caracas, tras las elecciones del 15 de octubre. Alegaba que las mediciones de estas empresas no se ajustaron a las cifras emitidas por el Consejo Nacional Electoral (CNE).

Estudios realizados durante septiembre y octubre estimaban que la intención de voto por los candidatos de oposición superaría 51%. No obstante, el Partido Socialista Unido de Venezuela (Psuv) se adjudicó 18 gobernaciones, contra cinco conseguidas por los partidos de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD). ¿La razón de la discrepancia? Factores de carácter humano, previo y durante los comicios, según especialistas.

“Soy poco amigo de culpar a la tecnología. Creo que el problema no es la computadora, sino cómo la manejas. Pareciera que factores externos perjudicaron el proceso”, sostiene Benigno Alarcón, director del Centro de Estudios Políticos de la Universidad Católica Andrés Bello (Ucab). “Un posible fraude no estaría relacionado con el proceso final, sino con las condiciones previas. Antes del proceso se presentaron muchas irregularidades, comenzando por la asignación abrupta de la fecha de las elecciones, hasta la falta de credenciales para observadores internacionales. Por donde lo mires, hubo problemas”, afirma.

La reubicación de electores podría ser una de las situaciones con mayor incidencia en el índice de abstención, que alcanzó 38,36% en el territorio nacional. Esta hipótesis puede fundamentarse en el análisis de uno de los centros electorales más afectados del estado Miranda: el colegio San Nicolás de Bari, ubicado en la urbanización Nueva Casarapa, en Guarenas.

Con 10.281 electores inscritos, el recinto fue reasignado a la escuela rural Zenobia Vergara de Chiquito (con 1.176 votantes). El traslado de electores, planificado por la oposición, fue obstaculizado por colectivos armados, quienes amedrentaron —con robos y tiros al aire— a los transeúntes durante todo el día. Sólo un total de 4.060 personas inscritas en el San Nicolás de Bari ejercieron el sufragio. De estas, 82,83% votaron a favor del candidato opositor Carlos Ocariz. Aunque no se puede determinar si el índice de abstención en este centro (60,51%) fue consciente o causado por hechos violentos, podría inferirse que un porcentaje se debe a las irregularidades existentes durante la jornada del 15 de octubre, e incluso a la incapacidad del colegio asignado para acoger a 10 veces más votantes.

“Hubo un poco de prepotencia al subestimar al adversario”, advierte Alarcón. Jesús Seguías, consultor político y presidente de la encuestadora DatinCorp, coincide: “La oposición debía prepararse para este escenario. Tenía que llegar con ventaja para contrarrestar todas las irregularidades que surgirían durante el proceso”.

Un discurso inconsistente
El voto nacional de las elecciones regionales de 2017 fue de 5.571.859 para el Psuv y 4.853.353 para la MUD; dos millones menos de electores opositores que en los comicios parlamentarios de 2015. Jesús Seguías atribuye la disminución del apoyo a lo que llama “la dualidad del discurso de la oposición”.

“Estos resultados, aparentemente, fueron sorpresivos para la MUD. Pero, sabían que la posible abstención opositora podría darle ventaja al gobierno. Más de dos millones de personas adversas al oficialismo no fueron a votar. No voy a juzgar a quienes no lo hicieron, pues decirle al país (la MUD) que sacarán un gobierno por la fuerza y luego decirle que lo harán con votos no es coherente. La dualidad del discurso y la inconsistencia de las acciones provocaron una frustración inmensa en la población”, asevera el analista.

“No descarto un posible fraude. Eso debe demostrarlo la MUD con el cotejo de actas. Pero, donde no hubo hay que pasearse por estos escenarios. La oposición debe hacer reflexiones profundas, para redireccionar sus decisiones. El gobierno ganó un round importante, y no debe sorprender que convoquen elecciones municipales y presidenciales adelantadas”, indica. “Hay muchas fallas internas en la oposición, sin duda alguna. Tuvieron una mala estrategia electoral, donde no se trabajó un solo discurso”, asevera Seguías.

Jesús “Chúo” Torrealba, ex secretario ejecutivo de la MUD, profundizaba la noche del martes sobre este aspecto, en el programa radial La Entrevista, conducido por Vladimir Villegas. “En diciembre de 2015 (elecciones parlamentarias) se hizo una campaña nacional; esta vez se hicieron 23 campañas distintas. Gerardo Blyde era el jefe de un comando que no existía, porque no se hizo una campaña nacional con 23 escenarios regionales, sino 23 campañas regionales, perdiendo nuestra fortaleza electoral fundamental”, aseguraba.

“Además, se descuidó el tema social. Fue una campaña de los políticos para los políticos, y entonces los que llamaban a la calle, comenzaron a llamar al voto y olvidaron el hambre. No hicieron conexión con el país descontento, que es mayoría, y perdieron la conexión con el país que protestaba”, acotaba el dirigente. “Había que desarrollar un liderazgo que fuese capaz de convocar al país y de expresar, además, el descontento chavista, pero no se logró”.

Especialistas coinciden. Según la última encuesta publicada por Venebarómetro antes de las elecciones regionales, 75,6% de la población calificaba negativamente la gestión de Maduro. Para Jesús Seguías, este aspecto fue mejor aprovechado por el oficialismo que por la oposición. “En la campaña de la MUD se desechó el mal manejo del país que ha tenido Nicolás Maduro, y eso sacó a la oposición de un escenario que le convenía. El chavismo ni tocó el tema económico. No mencionaban a Maduro. Él hasta se fue de viaje durante la campaña. Ellos entendieron que era la estrategia que les convenía”, dice. “La oposición en cambio prefirió realizar elecciones primarias que acentuaron los conflictos internos. Le dieron más importancia a la distribución de cuotas de poder que al problema colectivo. ¿Por qué apelar a otros mecanismos distintos al consenso? Ese precio se paga en política”.

El especialista critica el proceder de la MUD después del anuncio de los resultados. “Lo peor es que nadie asume la responsabilidad. Ninguno pone su cargo a la orden”. Advierte que el apoyo en próximos comicios podría verse mermado considerablemente. “No hubo una explicación clara de qué se buscaba con estas elecciones. Eso generó desconfianza, y la gente se sintió traicionada. No sé si hacerlo ahora tendría un efecto inmediato”.

Nicmer Evans, politólogo y ex dirigente del partido Marea Socialista, concuerda con la posición de Seguías. “Si los resultados dados por el CNE son verdaderos, sumando todo el fraude en la aplicación del sistema electoral, esto al final podría demostrar que la conducción de la MUD ya no conduce. Decepciona, desmotiva, no tiene credibilidad y demanda sustitución. Pero no dentro de la misma MUD, sino en un espacio de oposición distinto, con nuevos liderazgos y nuevos portavoces, pero fundamentalmente con nuevas políticas, donde el sectarismo y las taras ideológicas sean superadas”, señaló en su columna, publicada por el portal Punto de Corte.

¿Cómo proceder ante un fraude?
“Todo parece indicar que hay inconsistencias en los resultados dados por el CNE. Creo que sólo podría aclararse esta situación a través de una auditoría”, señala Benigno Alarcón. Jesús Seguías agrega que este procedimiento debe cotejar las actas emitidas en cada centro electoral con las cifras dadas por el CNE. “Estas actas están por encima de lo que diga el Consejo Nacional Electoral. Es ahí donde están los conteos verificados por cada testigo y miembro de mesa, y los números deben coincidir con los difundidos”.

Tras el anuncio del primer boletín del CNE, Nicolás Maduro aseguró que él mismo solicitaría el escrutinio de las actas electorales, alegando que el proceso se desarrolló con normalidad.

Nicmer Evans, en la columna del portal que coordina, desestima que este sea el procedimiento adecuado para demostrar fraude en los comicios regionales. “Decir por parte de la MUD que hubo fraude sería insultar a todos sus testigos y decirles estúpidos, si ellos no lo denunciaron en el momento y avalaron la firma de las actas por centro sin dejar en acta sus observaciones sobre el posible fraude que detectaron. Dejado eso claro, lo más realista es describir todas y cada una de las arbitrariedades que se desarrollaron en el marco de la aplicación del sistema electoral y las omisiones intencionales del Poder Electoral ante esta realidad aplastante”, afirmó