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Anuncios de Maduro: Se rompen las esperanzas
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(Asdrúbal Oliveros-Infolatam).- El pasado martes 2 de agosto el presidente Nicolás Maduro en cadena nacional de radio y televisión anunció una serie de cambios en la articulación de su Gabinete económico y ministerial que, en pocas palabras, desmoronaron cualquier esperanza de cambio en las políticas económicas del país.

El mayor impacto lo causó la sustitución de Miguel Pérez Abad, quien se desempeñaba como ministro de Industria y Comercio y Vicepresidente del área Económica, por Carlos Faría Tortosa, quien por años estuvo como Viceministro de Industrias Medias y Ligeras. Este cambio se dio solo pocos días después de quePérez Abad resaltara la caída del riesgo país venezolano, que pasó de 4.145 puntos básicos (pb) en el mes de febrero a 2.589 pb a finales de julio, y afirmara que el Gobierno no descarta la devolución de empresas que fueron expropiadas o de algunas que están ocupadas temporalmente.

Estas últimas declaraciones de Pérez Abad se dieron en medio de la polémica causada por un pronunciamiento de Eulogio Del Pino, actual presidente de Pdvsa. Del Pino se refirió a las nacionalizaciones de las empresas de servicios petroleros hechas por el ex presidente, Hugo Chávez, en la zona del Lago de Maracaibo, afirmando que algunas de estas fueron errores y que deben ser revertidas. Los comentarios del presidente de Pdvsa generaron un fuerte rechazo por parte de la extrema izquierda chavista, dirigida por el ex ministro Elías Jaua.Pérez Abad, sin compartir plenamente las declaraciones de Del Pino, señaló públicamente que el regreso al sector privado a algunos negocios no estratégicos nacionalizados debe ser considerado, lo que parece que le costó el puesto.

“Carlos Faría, al igual que su hermano Jesús Faría, viene de una larga militancia en el Partido Comunista y pertenece al ala radical del oficialismo..”

“Carlos Faría, al igual que su hermano Jesús Faría, viene de una larga militancia en el Partido Comunista y pertenece al ala radical del oficialismo..”

Huelga decir que el perfil de la gestión de Carlos Faría es diametralmente opuesto a lo que venía adelantando Pérez Abad. Carlos Faría, al igual que su hermano Jesús Faría, viene de una larga militancia en el Partido Comunista y pertenece al ala radical del oficialismo. A este se le designo la misión como “un integrador de procesos y gestión económica”y para “crear de cero el entramado productivo” en el marco de la llamada “integración de las unidades agroalimentarias” de la Gran Misión Abastecimiento Seguro.

La remoción de Pérez Abad fue tomada de manera negativa por los mercados, haciendo que la racha negativa de los títulos de la República y de Pdvsa se agudizará en la mañana del miércoles 3 de agosto. Esto no es causa de sorpresa, ya que Abad no solo fue el principal defensor de la flexibilización del control de cambio, sino de la política de contracción de las importaciones con el fin de cerrar la balanza de pagos sin caer en un evento de impago.

Este “cambio de piezas” realizado por el presidente Maduro es una señal de que el ala radical está tomando fuerza dentro del Ejecutivo y marca el fin de esta etapa, aunque errática, de aplicación de políticas pragmáticas, y nos llevará de vuelta a la profundización de los controles con sus nefastas consecuencias para la economía local.

El primer semestre del año estuvo marcado por las expectativas positivas de una flexibilización del control de cambio y de una mayor apertura al sector privado, lo que generó que este sector realizara el 55,0% de sus importaciones con divisas propias, a tasa no oficial, con tal de seguir operando y esperar al Dicom, pero generando altas presiones inflacionarias. Con Pérez Abad se va también la ventana de oportunidad única de poner en marcha un mercado cambiario flexible en el momento con la menor brecha porcentual del último año entre la cotización del paralelo y el mercado alternativo, además de la visión de que ambas tasas continuaran acercándose hasta la unificación.

Dejado pasar este momento, el segundo semestre parece venir marcado por una fuerte presión al alza de la inflación, escasez y en el mercado paralelo, aunado a una profundización de los controles y del peso del Estado en la economía, así como también de un alto grado de incertidumbre en el frente político por la incapacidad de los actores de ponerse de acuerdo.