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Candente entrevista a Rafael Simón Jiménez
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Para el historiador y exdiputado Rafael Simón Jiménez el Presidente da una sensación de inseguridad, desestabilización emocional y de no atreverse a gobernar asertivamente ni asumir con coraje la solución de la crisis del país. Considera que con su conjetura sobre un eventual golpe de izquierda, Pepe Mujica dijo una parte de lo que quiso decir. Para quienes sabemos leer entre líneas no nos cabe duda de que el ex mandatario uruguayo aludió a la posibilidad de un movimiento que desde dentro del chavismo desplace a Maduro.

La crisis el país queda postergada por denuncias de conspiraciones ¿Hay dentro del chavismo quien todavía lecompre a Maduro la tesis del avión artillado listo para bombardear Miraflores? ­ El apoyo duro al gobierno de Maduro ha disminuido dramáticamente y hoy la mayoría de las encuestas lo ubican alrededor del 15%. Ese sector, por supuesto, es el más comprometido y fanatizado, y creo que está presto a comprar cualquier versión por desmesurada o rocambolesca que luzca. Pero no creo que sea a esa disminuida clientela a quien esté destinada esa monserga inverosímil. La reedición de la teoría de la conspiración tiene otros objetivos y destinatarios. En primer lugar pretende sacar del juego democrático a la unidad opositora, o a sectores de esta. La criminalización o linchamiento político de líderes como Leopoldo López y más recientemente Antonio Ledezma busca desconcertar, desmoralizar o descentrar a los adversarios fomentando además un ambiente de miedo, de intimidación que inhiba la movilización social. El otro propósito es el del viejo “pote de humo” que busca distraer y tratar de que la opinión pública desvíe su atención hacia la confrontación política, que es el terreno en el que tradicionalmente ha obtenido dividendos políticos y electorales.

¿Busca Maduro imitar a Chávez hasta en eso de los golpes o es que realmente existe en las FAN la idea de sacarlo del poder? ­Maduro brinda una sensación de inseguridad, temor, de desestabilización emocional, de no atreverse a gobernar asertivamente ni asumir con certeza y coraje la solución de una crisis que se hace cada vez más densa y profunda y que mina día a día su credibilidad y base de apoyo. El chavismo nunca ha tenido confianza plena en la Fuerza Armada, porque sabe que en la esencia, en la vocación profesional, en el propio juramento y compromiso de la profesión militar, están los principios de lealtad a la democracia, a la libertad, al respeto de la soberanía. No olvidan que cualquier oficial y soldado que haya leído la Constitución sabe que debe estar al servicio de los intereses del conjunto de la nación y no de persona o parcialidad política alguna. De todas maneras ­y como alguien le advirtió al Presidente­ debe dejar de buscar conspiradores y golpistas en la acera de enfrente y más bien cuidar sus lados y sus espaldas porque es allí donde eventualmente pueden estarse fraguando maniobras para sacarlo del poder.

Usted llegó a describir a Chávez, porque lo conocía bien, como hombre astuto y fajador. ¿Posee Maduro esascualidades? ­Cuando Maduro logró precariamente imponerse como heredero de Chávez, muchos, entre otros Lula da Silva y José Vicente Rangel, le recomendaron forjarse una imagen propia, y no pretender vivir ni de la imitación de Chávez, ni del mito o la invocación permanente de este. Hasta ahora Maduro no ha podido mostrar un liderazgo propio, pero en todo caso y más allá de las evidentes y notorias diferencias entre Chávez y Maduro, resulta deplorable ver aquel esfuerzo fingido e inútil por parecerse al desaparecido jefe de estado. En la medida en que más trate de imitar a Chávez más en evidencia dejará de su falta de liderazgo propio, su falta de autoridad. Chávez, como sucede con todo caudillo, no se preocupó en formar herederos, ni equipos de dirección colectiva.

¿No se ha preguntado por qué Chávez no escogió a su hermano para sucederlo? Siendo un Chávez, ¿no calzaba Adán para la presidencia? ­Al no pensar siquiera en su hermano Adán como sucesor, el propio Chávez se encargó de demostrar lo que pensaba de él.
Adán Chávez es un hombre incompetente, desabrido, lacónico, sin ningún tipo de merecimientos, ni capacidades, y te lo dice alguien que lo ha conocido toda la vida desde los 12 años de edad cuando estudiamos primer año de bachillerato en el liceo O’Leary.
La mejor confirmación de lo que digo fue la propia decisión de Chávez, que ni siquiera por un momento considero dejarlo como su sucesor.

Maduro estuvo muy cerca de Chávez. ¿Qué aprendió de él para llevar adelante el legado de su “padre”? ­Es que Chávez era un personaje prototípico y especifico, difícil de imitar o emular. Sus cualidades, por ejemplo, su inmensa capacidad de trabajo, su inigualable palabrería, su desmesurada capacidad histriónica, no están al alcance de cualquier otro mortal. Sus defectos en materia de mitomanía, egocentrismo, fabulación o manipulación, tampoco son difícil de imitar.
Sin embargo siempre valoré que Nicolás, a pesar de su muy escasa formación académica, había tenido en la vida tres escuelas de las que debía haber aprendido el oficio político. Esas escuelas fueron el sindicalismo, la vida parlamentaria y el largo desempeño en el manejo de la cancillería, que debieron aportarle destrezas para la conducción del gobierno. Pero, hasta ahora, esos aparentes valores agregados han brillado por su ausencia.

¿Cómo interpreta la advertencia de Pepe Mujica de que podría ocurrir un golpe de izquierda en Venezuela? ­Considero que la conjetura de Pepe Mujica sobre un eventual golpe de izquierda tiene mucho que ver con lo que recordé anteriormente, y es que Nicolás Maduro en vez de buscar golpistas o conspiradores en la oposición, tiene que mirar con cautela a su alrededor. Mujica dijo una parte de lo que quiso decir; pero para quienes sabemos leer entre líneas, no nos cabe duda de que el ex mandatario uruguayo aludió a la posibilidad de que se dé un autogolpe militar o un golpe que desde dentro del chavismo desplace a Maduro. Por supuesto, Mujica que es un hombre viejo, serio y responsable debe tener elementos que corroboren su hipótesis.

¿Hay luchas internas dentro del PSUV que no podrán ser aplacadas incluso ante el riesgo de perder las parlamentarias? ­Más allá del PSUV, entendido este como organización oficialista, en el mundo del chavismo coexisten tres contradicciones difíciles de conciliar en el corto plazo. La primera de ella expresa diferencias de concepciones políticas e ideológicas, que han revivido las posiciones de Giordani, Navarro, Aporrea o Marea Socialista, claramente confrontada con la política económica o con el cuestionamiento moral al desempeño del gobierno. La segunda se expresa en una lucha sórdida en el cogollo del gobierno y el partido, por preservar o conquistar espacios de poder, de negocios o áreas de influencias políticas y económicas. Esta contradicción está solapada por la construcción de una especie de alianza frágil que busca respetar los espacios de los dirigentes más notorios del PSUV. Pero esas son alianzas transitorias que reventarán cuando un determinado personaje o grupo reclame mayores posiciones. Pero la más grave e insalvable contradicción es la que confronta a la base popular, al pueblo chavista que sufre frente al conjunto del país los padecimientos, problemas y privaciones a que ha conducido la profundización de la crisis. Este sector empobrecido no tiene nada que ver con una cúpula enriquecida, llena de privilegios y dinero mal habido, que vive en medio de grandes boatos y despilfarro.

Aparte de José Vicente Rangel ¿qué otro libretista le escribe al Presidente las historias de conspiraciones que funcionan como “trapo rojo” ante la crisis?
Las historietas o guiones sobre conspiraciones y golpes de estado ya no necesitan libretistas. Están desgastadas por 15 años de inventos de las más inverosímiles historias de atentados, magnicidios y golpes de estado. Ya nadie quizás recuerde cuando Chávez denunció un magnicidio frustrado que se perpetraría con un bazukazo en pleno vuelo del avión presidencial; o la del francotirador anónimo apostado en las escalinatas de El Calvario. Son historias risibles y desgastadas, que al principio despertaban expectativas o interés pero que precisamente por abusar de ellas y hacerlas cada vez más fantasiosas y rocambolescas ya ni siquiera inspiran a los humoristas de este país.

Se dice que en Miraflores no quieren recibir más encuestas, dado que todas traen índices de aprobación de Maduro cada vez más bajo. ¿Significa eso que ya la oposición tiene el mandado hecho?
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Hugo Chávez no hubiera podido prolongar su hegemonía de no haber sido por los incontables errores de sus adversarios políticos, que incluyen el paro petrolero, el golpe de abril, haber cantado fraude en el revocatorio y haber adoptado la abstención en las parlamentarias del 2005. Esos errores, a partir de las presidenciales del 2006, fueron en buena parte corregidos e hizo que la oposición incrementara sustancialmente su votación y sus espacios de poder. Haber cantado fraude sin poder demostrarlo y sin tener capacidad para reclamar o revertir el resultado en abril de 2013 fue un nuevo error al que luego siguieron el de la presunta plesbicitación de las elecciones de noviembre pasado y más tarde la “Salida”, que terminó en fracaso y frustración. La MUD debe centrar su estrategia en su vinculación a las luchas y problemas que hoy padece la mayoría de los venezolanos y, por supuesto, en atender el tema de las elecciones parlamentarias, cruciales en una estrategia de cambio democrático. Ojala y la dirigencia que conduce a la MUD tenga conciencia de su responsabilidad y sobre todo, grandeza.

 

 

Fuente:  Elizabeth Araujo – La Bitácora de Pedro Mogna