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Autonomía e institucionalidad: A 23 años de la separación de CAP de la Presidencia
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Este mes de mayo se cumplen 23 años de la separación del presidente Carlos Andrés Pérez de su cargo por disposición constitucional del Congreso de la República y la Corte Suprema de Justicia, que declaró la procedencia de antejuicio de mérito por malversación de fondos públicos y fraude a la nación. Este hecho evidencia la independencia de los poderes públicos y el respeto a la institucionalidad que existía para ese entonces en el país.

A continuación rememoramos el pronunciamiento de Pérez:

Ha cambiado poco nuestra idiosincrasia. Nuestra manera cruel de combatir sin cuartel. Ha revivido con fuerza indudable un espíritu inquisitorial y destructor que no conoce límites.

Reconozco con inmenso dolor esta realidad y no sólo porque yo sea el objetivo, sino porque este es un síntoma y un signo de extrema gravedad, que no desaparecerá de la escena política porque simplemente se cobra una víctima propiciatoria.

Yo represento una larga historia política. Una que arranca a partir de la muerte de Juan Vicente Gómez y de los primeros gobiernos que sucedieron a esa tiranía. Formé parte de los jóvenes que en 1945 se lanzaron temerariamente a transformar el país. Derrocado Gallegos, asumimos todos los riesgos para recuperar Venezuela, su libertad y dignidad.

Supuse que la política venezolana se había civilizado, y que el odio y los rencores personales no determinarían su curso. Me equivoqué. Pido a mis compatriotas que entiendan estas reflexiones, no como una expresión nostálgica de quien se siente vencido o derrotado. No, ni vencido ni derrotado.

Como Presidente, antes y ahora, he actuado con mesura y con abierto ánimo de conciliación. No he perseguido a nadie. A nadie he hostilizado. Sin embargo contra nadie se ha creado una campaña sistemática, larga y obsesiva como se ha ensañado contra mí y contra mi gobierno. La he soportado con la convicción de que en las democracias son siempre preferibles los abusos de la oposición que los abusos del gobierno.

No me perdonan que haya sido presidente dos veces por aclamación popular. No me perdonan que sea parte consubstancial de esta historia. No me perdonan que hayan perdido, que haya enfrentado todos los avatares para salir victorioso de ellos. No se me perdonan ni mis errores ni mis aciertos. Pero aquí estoy, entero y dedicado a Venezuela.

Tal como establece la Constitución procederé a entregar inmediatamente mi cargo al presidente del Congreso, con el fin de que el Parlamento proceda a designar a la brevedad posible a quien haya de encargarse de la presidencia.

Quiera Dios que quienes han creado este conflicto absurdo no tengan motivos para arrepentirse