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Ayer Ramón J. Velásquez hubiera cumplido 100 años de edad
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El doctor Velásquez probó su solvencia moral y su vocación de servicio en muchos ámbitos de la vida nacional. Hombre de espíritu pacifista y conciliador, empeñado en contribuir a la convivencia entre los venezolanos El próximo 28 de noviembre habría cumplido 100 años el Dr. Ramón J. Velásquez, ilustre tachirense que estuvo en la primera fila de los acontecimientos en distintos momentos de la historia de Venezuela contemporánea. Su aporte a la vida pública como periodista, abogado, intelectual, investigador y político, es invalorable.

El doctor Velásquez probó su solvencia moral y su vocación de servicio en muchos ámbitos de la vida nacional.  Hombre de espíritu pacifista y conciliador, empeñado en contribuir a la convivencia, fue escogido y designado presidente constitucional por el Congreso de la República en medio de una difícil coyuntura, asumiendo con prudencia, honradez y cautela el timón del Gobierno por casi 9 meses, entre 1993 y 1994, en tiempos de crisis política, ingobernabilidad y gran confusión.

Había nacido en San Juan de Colón, Estado Táchira y su vocación por las letras, la historia, la política y el periodismo se mostró desde muy joven.

Se enfrentó siempre a las dictaduras a las que entendía a fondo por haberlas estudiado, escrito sobre ellas y padecido. Cuatro años estuvo preso por mantener su posición a favor de la democracia y por haber sido co autor del Libro Negro de la Dictadura de Pérez Jiménez.

Hombre con sentido del equilibrio, de visión profunda y capaz de otear más allá de las circunstancias, fue nombrado Secretario de la Presidencia en momentos en que se fundaba la democracia; el presidente Rómulo Betancourt lo designó en el cargo para mantener un puente de diálogo con todos los sectores del país poco cercanos al gobierno.

En el Parlamento, como independiente en la bancada de AD en cuatro ocasiones, influía en los debates parlamentarios sin ser protagonista, gracias a su invaluable  sabiduría y sentido de la realidad. Jefes políticos importantes, directamente le consultaban para decisiones de envergadura.

Fue ministro de Comunicaciones, en el primer gobierno de Rafael Caldera, y presidente de la Comisión para la Reforma del Estado, con Jaime Lusinchi.  En esta última posición fue inspirador y motor del proceso descentralizador, con el cual se da inicio en el país a la elección de gobernadores y alcaldes. Su corto  gobierno de transición se caracterizó por el impulso dado a la descentralización hasta el punto de convertirla en una política nacional. Compartió con amplitud las responsabilidades gubernamentales con los gobernadores y los alcaldes, sin perder su rol de Presidente de la República. Entendió la importancia de la distribución de competencias, en aquel tiempo de crisis política y económica.

Su trabajo como periodista lo llevó a colaborar en múltiples publicaciones y a ser director de Elite, El Mundo y en dos oportunidades del diario El Nacional Nunca dejó de interesarse en sus libros y en su tarea como historiador. Fue  elegido Individuo de Número de las academias de la Historia y de la Lengua; libros  suyos como Confidencias imaginarias de Juan Vicente Gómez y La caída del Liberalismo Amarillo, entre otros, lo ubican como uno de los intérpretes ineludibles de las claves de la nación, sus obras son esenciales para comprender la marcha del país.

También desarrolló con gran dedicación y éxito la tarea de editor, de manera muy especial con la Biblioteca de Autores y Temas Tachirenses. Se le tiene presente por la obra de recopilación documental sobre nuestra Historia ilustrada. Le da vida al Archivo Histórico de Miraflores asegurándole al país su  memoria. Su amor por documentar las ideas, los debates, el nacimiento y desarrollo de los movimientos políticos, lo hacen emprender y culminar tres investigaciones documentales de dimensión monumental: el Pensamiento Político Venezolano del Siglo XIX, Pensamiento Político Venezolano del Siglo XX, y  la Memoria del Congreso Pensamiento Político Latinoamericano de 1983, además  de su labor en la Fundación para el Rescate del Acervo Histórico de Venezuela (FUNRES).

En los últimos años de su longeva existencia siguió estudiando y escribiendo en su retiro militante y siguió hablándole al país del futuro próspero y democrático que nos espera, sin aspirar a ningún otro protagonismo público que el de haber cumplido con su deber. Su última aparición pública a los 96 años fue el día que ejerció su derecho al voto en las últimas elecciones municipales en diciembre de 2013.

Diferentes instituciones del país, entre las que se cuentan la Asamblea Nacional, las Academias y el Instituto Pedagógico han organizado foros, conferencias y  exposiciones para conmemorar el centenario del nacimiento de este ilustre venezolano y celebrar una vida fructífera y digna, prudente y honesta. En el Estado Táchira la Fundación centro de estudios y protección ambiental adelanta el programa Bosque Ramón J. Velásquez.

Sus hijos, en nombre de la Fundación Ramón J. Velásquez, hicieron donación a la Universidad Metropolitana de su extensa biblioteca de más de 30.000 volúmenes que será albergada en una sala especial que lleva su nombre y cuya materialización fue posible gracias al patrocinio de Bancaribe. Esta Sala será inaugurada el próximo 28 noviembre.

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