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BCV eleva financiamiento al gobierno e impulsa la inflación
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JPMorgan proyecta que este año la inflación se ubicará en 650%, Citigroup 800% y Goldman Sachs 916%

Por:Víctor Salmerón
En un intento por reconquistar el apoyo de la mayoría de la población que, según encuestas como Datanálisis, evalúa negativamente la gestión del gobierno, el presidente Nicolás Maduro recurre a iniciativas que implican ampliación del gasto público como incrementos del salario mínimo, aumento del número de familias beneficiadas con las tarjetas socialistas y un plan especial de misiones.  El inconveniente, es que una parte importante de los bolívares a repartir surgen de vías que avivan la inflación.

La principal fuente de financiamiento consiste en que empresas públicas (principalmente Pdvsa) emiten pagarés que el Banco Central compra creando nuevos billetes sin ninguna base. Una vez Pdvsa tiene los bolívares en la caja, los transfiere al gobierno para que éste cubra distintos gastos como salarios, misiones y subsidios.

Las estadísticas oficiales registran que entre el cierre de 2016 y el pasado 21 de abril el dinero creado por el BCV para financiar al gobierno aumentó 38% y se ubicó en 7,6 billones de bolívares.

La consecuencia de esta activa imprenta de dinero es que en poco tiempo una importante cantidad de personas y empresas cuentan con más bolívares que destinan a la compra de productos. De esta manera la demanda aumenta velozmente mientras que la oferta cae por un déficit de dólares que la administración de Nicolás Maduro ha resuelto recortando la asignación de divisas a las empresas del sector privado, que se han quedado sin suficientes materia prima e insumos para producir.

El resultado es más bolívares detrás de menos productos, una dinámica que acelera el incesante incremento de los precios. Las proyecciones de entidades financieras y firmas que siguen muy de cerca el desenvolvimiento de la economía venezolana, consideran que el país seguirá sumergido en un desequilibrio donde la inflación seguirá escalando.

El último informe de Latinfocus registra que JPMorgan proyecta que este año la inflación se ubicará en 650%, Citigroup 800% y Goldman Sachs 916%.

Impuestos licuados
El pasado primero de abril el presidente del Seniat, José David Cabello, celebró que el Servicio Nacional Integrado de Administración Aduanera y Tributaria (Seniat) “cumplió en 198% la meta de recaudación de Impuesto Sobre la Renta (ISLR) en el primer trimestre del año” y agregó que “todo lo que se recauda está destinado para las obras y proyectos que lleva la Revolución para el beneficio de todo el pueblo venezolano”.

¿Si el Seniat tiene tanto éxito en la recaudación de impuestos por qué el gobierno tiene un déficit que cubre con el dinero que crea el Banco Central? Básicamente porque la cifra que celebra el Seniat no toma en cuenta el impacto de la inflación. Al transformar los bolívares que recauda a términos reales, es decir, en sueldos, comida o viviendas, el organismo recolectó billetes con menos capacidad de compra, que no alcanzan para cubrir el gasto.

De acuerdo con cálculos de Ecoanalítica entre marzo de 2016 y marzo de este año la inflación registró un salto de 673%. Al incluir esta variable en términos reales la recaudación del Seniat registra una caída de 45,6% respecto al primer trimestre del año pasado.

El dólar
Mientras la inflación galopa, el Gobierno recibe muy poco por la gran mayoría de las divisas que vende porque el tipo de cambio protegido (Dipro) se ubica en 10 bolívares por dólar, un nivel artificialmente bajo que impacta las finanzas públicas.

El resultado es que el déficit crece porque los trabajadores públicos como los maestros y médicos reclaman aumentos de salarios y los materiales para la Gran Misión Vivienda, por ejemplo, son más caros, mientras que buena parte de los dólares provenientes del petróleo aportan lo mismo.

Así, surge una dinámica negativa donde cada vez el Banco Central tiene que fabricar más billetes para que el Gobierno cubra sus gastos y se acelera la inflación.

Otro factor a tomar en cuenta es que una parte de los bolívares que entran en circulación se dirigen a la compra de dólares en el mercado paralelo e impulsan el precio del billete verde. La consecuencia también es inflación porque una porción nada despreciable de la economía fija sus precios de acuerdo a este tipo de cambio.

Se trata de sectores que reciben pocas divisas por los canales oficiales como calzado, textiles, bebidas alcohólicas que en la mayoría de los casos no están sujetos a controles de precios y fijan sus costos de acuerdo al comportamiento del dólar paralelo.

Nuevo Dicom
La semana pasada el Banco Central puso en funcionamiento un sistema donde pueden comprar dólares de forma legal las empresas y los particulares que no reciben divisas al tipo de cambio de 10 bolívares.

Las personas naturales podrán comprar hasta un máximo de 500 dólares por trimestre y las empresas hasta 400 mil dólares al mes. Para calcular el monto máximo que puede comprar una empresa, que nunca podrá superar los 400 mil dólares mensuales, se utilizará como parámetro lo declarado como ingreso bruto en el impuesto sobre la renta.

La diferencia entre los dólares que el Banco Central oferta por los canales oficiales y los que en verdad desean comprar los ciudadanos y las empresas, seguirá dando pie a un mercado paralelo donde la demanda es gigantesca en un entorno de elevada conflictividad política, una inflación desbordada que lleva a las personas a proteger su patrimonio en moneda dura y muy poca oferta por los canales oficiales.

La porción en efectivo de las reservas internacionales no supera los 1.500 millones de dólares, el gobierno ha tenido que desembolsar divisas para pagar importantes vencimientos de deuda y el precio del petróleo no registró un aumento significativo tras el recorte de producción de la OPEP, por tanto, no hay manera de elevar de forma importante la liquidación de dólares a través del nuevo Dicom.

Directo al vacío
Al mismo tiempo que financia al Gobierno el Banco Central absorbe una parte de los bolívares en circulación vendiéndole unos tipos de bonos a los bancos, conocidos como Repos y Certificados de Depósitos. Además, oferta unos títulos que compran cajas de ahorro y personas llamados Directo BCV.

No obstante, el impacto que tienen estos instrumentos en la liquidez es prácticamente nulo, de hecho, han sido incapaces de evitar la aceleración de la inflación y la disparada del dólar paralelo.

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