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“Chúo” Torrealba: ojalá que la oposición corrija el error y no se radicalice
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Para el activista social, la falta de rigor y coherencia en las estrategias opositoras, produjo que la MUD se desvinculara de la realidad que vive el país: hambre y miseria.

El ex secretario ejecutivo de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), Jesús “Chúo” Torrealba, lamentó el cúmulo de errores cometidos por la alianza opositora en los últimos meses, los cuales a su parecer, se vieron reflejados en los resultados de la contienda electoral del pasado domingo, donde el oficialismo obtuvo una importante victoria.

Para el activista social, la falta de rigor y coherencia en las estrategias opositoras, produjo que la MUD se desvinculara de la realidad que vive el país: hambre y miseria.

Cuestionó que luego de cuatro meses de intensa lucha en la calle -donde centenares de venezolanos dejaron su sangre en el asfalto- la coalición cambiara su discurso político sin anestesia.

“Quienes decía ‘calle, calle, calle´ pasaron al ‘voto, voto, voto’. Se hizo casi abstracción de la terrible situación económica y social que enfrenta el pueblo venezolano”, recalcó.

Sin embargo, el comunicador popular aceptó que pese a la coyuntura y el descontento popular que ahonda en las calles del país, es un momento “especial” para reconocer las faltas y asumir las diferencias, pues a su juicio, solo así se podrá avanzar y lograr un cambio.

La población venezolana esperaba unos resultados distintos en las elecciones regionales, sin embargo, el oficialismo arrasó en la mayoría de las gobernaciones, ¿qué sucedió el 15 de octubre?

Para entender lo que pasó ese día tienes que remontarte al 6 de diciembre de 2015 cuando obtuvimos la victoria más importante en la historia político-electoral de Venezuela. En ese momento, ganamos en un determinado ritmo al que debimos aferrarnos, porque si ese era el camino de victoria, en él debimos permanecer, pero no fue así. Hubo un debate desordenado que al final terminó con el Referendo Revocatorio (RR). Pusimos todas las esperanzas en ese instrumento y cuando no los quitaron, nox quedamos sin política.

Desde entonces surgieron tres ocurrencias: El juicio contra el Presidente que como se sabe no existe en la Constitución; el abandono de cargo que no puede ser más patético porque la única cosa que hace Maduro es estar aferrado al cargo y la marcha al Palacio de Miraflores que no fue una estrategia sino una actividad que nunca tuvo éxito.

Luego vino el proceso fallido de diálogo con el Gobierno y después se terminó con el proceso de lucha que se dio entre abril y julio de este año. Fueron movilizaciones que iniciaron para exigir que hicieran elecciones y terminaron con el planteamiento del 2014: “La calle es la salida”.

Se le aseguró al pueblo que con la fuerza de la calle supuestamente era posible detener la Constituyente y eventualmente salir del régimen, pero llegamos al 30 de julio y eso se mostró como mentira, como un falso supuesto. El liderazgo que propuso el RR no le habló al país sobre lo que había ocurrido. Se pasó de un solo golpe de la “rebeldía ascendente, hora cero y huelga general” a “hay elecciones, vota por mí”.

¿Hubo entonces incongruencia en el discurso político de la Unidad?

Simplemente pasó que, luego de estos meses de lucha, quienes decían: “calle, calle, calle” pasaron al: “voto, voto, voto” sin mencionar casi nunca el “hambre, hambre, hambre”. Es decir, se hizo casi abstracción de la terrible situación económica y social que enfrenta el pueblo venezolano.

Una dirección de la oposición encarnada fundamentalmente por Henrique Capriles y Freddy Guevara nos metieron en un diseño de lucha que no conectaba con el país descontento, con el país que sufre hambre y privaciones. Y luego, cuando se abandona el planteamiento de la calle y se asume el electoral también rompieron con el país que protestaba.

Si has pasado todo ese tiempo cambiando de estrategia e ignorando al país en su drama económico y aunado a ello, ignoras a ese país que habías llamado a protestar, no te puedes sorprender de tu resultado electoral. Pasamos de 7.6 millones de voto en el 2015 a menos de 5 millones en este 2017.

Yo soy de los que cree que es peligroso y delicado volverse madurista a estas alturas. Me refiero a esto porque Maduro siempre encuentra las causas de sus fracasos en espacios exteriores. El culpable es el imperialismo, Donald Tump, la derecha, la conspiración, pero él nunca tiene la culpa de nada. Nosotros no podemos volvernos maduristas, no podemos hablar entelequias como “los abstencionistas”.

¿No fue la abstención una de las causas por las que la MUD perdió la mayoría de las gobernaciones?

Para mí, no existen los abstencionistas. Nadie tiene un cromosoma abstencionista en su ADN. Existen venezolanos que algún momento votaron por ti y que después no tuvieron ninguna razón para volverlo hacer. La abstención no es una causa sino una consecuencia, y una consecuencia de esa falta de coherencia en lo estratégico, de la falta de rigor.

¿Qué otros elementos influyeron en los resultados de estos comicios?

Hubo fraude. Este proceso electoral fue en dictadura y por tanto, fue un proceso estructuralmente tramposo, pero eso ya se sabía. El fraude antiopositor fue feroz. El tema de la ubicación de los centros de votación, la no sustitución de los candidatos, la presión a los empleados púbicos, todo eso combinado es sencillamente fraude.

¿Por qué entonces el Gobierno no actuó de la misma manera en 2015 durante las elecciones parlamentarias?

Creo que para ese momento la oposición contaba con unos recursos que no tuvo el 15 de octubre. Tenía una dirección colectiva, una vocería coherente y una imagen absolutamente clara: la MUD.

Además, tenía una estrategia que se convirtió en un mantra: “pacífica, electoral, constitucional y democrática”. Pero, para el 15 de octubre la Unidad tenía la dirección formal desagregada y secuestrada. No teníamos estrategias ni una vocería única.

Otra cosa del 2015, es que el discurso de la MUD logró aproximarse a las realidades económicas de la mayoría. Nosotros ganamos en Altamira, pero también el 23 de Enero, por ejemplo, ganamos en los barrios.

Pero, cabe destacar que el Gobierno tiene ahora cosas, que no tenía antes. El oficialismo aprendió a utilizar el hambre y la precariedad como un instrumento de control político y de movilización electoral. Además, dotó a esa intención política de una tecnología que hiciera eficiente ese propósito: el carnet de la patria. Maduro montó su base de datos para poder decirle a los venezolanos el 15-O, “quien no pase por el punto rojo, quien no escanee su código QR, no aparece en la Misión el mes que viene”.

Pareciera que la oposición enterró la salida electoral si no hay un cambio de sistema, ¿se cerró esta vía en Venezuela?

Aquí es donde hay que preguntarse, ¿para dónde vamos? La ruta no puede ser el nihilismo, la resignación o el sometimiento. Ciertamente, la alternativa democrática tiene que articular una estrategia victoriosa. Nosotros obtenemos una victoria inmensa en 2015 en el camino constitucional, en el que venían los comicios de gobernadores, alcaldes y presidenciales pero dijimos “no” porque era muy lenta.

Nos metimos por otra vereda en la cual hemos tenido fracasos y reveses. Entonces, nosotros tenemos que hacer una profunda revisión de lo que es la oposición.

En estas circunstancias ¿qué debe hacer la Mesa de la Unidad Democrática?

Como lo dijo Andrés Velásquez, la Unidad hay que refundarla, recrearla. En mi humilde opinión hay que institucionalizarla y eso pasa por dotarla de una direccióncolectiva, de una vocería única, coherente y de una hoja de ruta consensuada.

Hay que poner una política en la calle. Sigue siendo verdad que el Gobierno no tiene recursos ni técnicos, ni políticos, ni de imaginación para solventar la crisis. Por tanto, hace falta una dirección humilde y eficiente. Tenemos que dotarnos de eso, sobre todo cuando nadie está pidiendo que rueden cabeza.

¿Qué plantea para que la reestructuración de la MUD sea exitosa?

En esa nueva dirección de la Unidad todos deben tener espacio, inclusive hasta quienes nos condujeron en el último tramo a la derrota espantosa del 30 de julio con la instalación de la Asamblea Nacional Constituyente. Aquí todo el mundo hace falta. Es una ocasión preciosa para hacer un debate de profundidad en la MUD, precisamente porque nadie quiere sustituir a la dirigencia.

Cualquiera que en este momento, sea vocero de la oposición está preinscrito en Ramo Verde o en El Helicoide. Esos puestos no son apetecidos por nadie. Entonces, es la oportunidad para hacer un balance sin implicaciones burocráticas.

En estos momentos de turbulencia política ¿podría surgir una nueva dirigencia fuera de la MUD?

Honestamente hay que plantearse si tiene sentido mantener la MUD como marca. La MUD fue la única tarjeta que ha logrado derrotar la tarjeta del Psuv, ¿tiene eso sentido como mérito cuando tenemos a una parte importante de la dirigencia diciendo que la estrategia electoral se clausuró? Eso forma parte del debate y me refiero a la MUD como marca. Pero en cuanto a realidades, decimos: “que surja una nueva dirigencia” pero, ¿de dónde? Una nueva dirigencia fuera de los partidos.

La última vez que escuché hablar de democracia sin partidos fue a Chávez y ya vemos donde terminamos. Creo que debe en todo caso, producirse un proceso de revisión profunda de la oposición venezolana, sabiendo además que los recursos humanos son finitos. Aquí no podemos importar opositores de la luna.

¿Cree que el Gobierno adelante las elecciones municipales para aprovechar el descontento en la población opositora?

No me atrevo a decir que lo que vaya a haber en materia electoral, sean las elecciones municipales. A mí no me extrañaría que Nicolás Maduro adelantara las presidenciales y propusiera a la oposición unir los comicios municipales, de consejos legislativos y las presidenciales.

En la actual situación, Maduro se puede dar el lujo de llamar al secretario de la OEA, Luis Almagro y decirle que sea el presidente del Consejo Nacional Electoral.

En todo caso, ¿sería propicio participar en una próxima jornada electoral?

Esa es una decisión a la que se le resta dramatismo, si se tiene claro la hoja de ruta. Soy de los que cree que, para hacer frente a un régimen totalitarios tiene que jugar de manera simultánea en diferentes tableros. Tienes que estar en la lucha de calle, en el activismo institucional e internacional y en el ámbito electoral. Pero teniendo claro qué es lo que estás buscando y con qué equipo estás jugando.

El resultado del 15-O descolocó de alguna manera el discurso opositor frente a la comunidad internacional, ¿qué opinión tiene al respecto?

La dimensión internacional es muy importante pero, en primer lugar, desde hace muchísimo tiempo la oposición venezolana no tiene una cancillería. No hay en el mundo una voz que exprese de manera nítida lo que sucede.

En segundo lugar, si tú no tienes claridad estratégica, el apoyo internacional puede diluirse y volverse contradictorio. Hoy tenemos a Almagro regañando a un sector de la oposición, a un sector de la oposición desconfiando del Papa y a una Unión Europea mucho más cautelosa.

¿Cuál es su mensaje para la MUD?

El partido comunista que era una fuerza impresionante con impecables credenciales democráticas por haber luchado contra Gómez y Pérez Jiménez cometió la estupidez de lanzarse a la lucha armada en 1960. En 1963 ya se sabía que eso era un fracaso político y militar.

Pero esa dirección por no reconocer sus errores siguió en la lucha armada hasta 1968. Fueron miles los jóvenes venezolanos que murieron simplemente porque una dirección política no quiso reconocer sus faltas. Yo no desearía que en este momento, por tener a una dirigencia que no quiere reconocer sus traspiés, nos metamos en una espiral de fracasos.

Ojalá que la MUD no se meta a Madurista, porque Maduro cuando se equivoca no corrige sino que se radicaliza, es decir, profundiza el error. Ojalá que la oposición proceda a corregir el error y no se radicalice porque esto solo ha llevado a la desconexión con el pueblo que sufre y protesta.

Si hay un camino, es el camino de unidad, una unidad donde se asuman las diferencias, se avance en sus respectivos caminos y permita un encuentro cuando haya un escenario electoral. Creo que Venezuela va a conseguir en un plazo cercano, ese camino a la congruencia y al éxito democrático, pero es fundamental que hoy no nos caigamos a mentira.

Versión Final