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Disparos al TSJ, agresiones en la AN, sentencias contra el MP: tres golpes a la democracia venezolana en un solo día
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Vecinos de la  céntrica avenida Baralt no podían creer lo que veían. Un helicóptero, en el que algunos leían  claramente las siglas que identifican la policía científica ( Cicpc) sobrevolaba la zona norte de esta avenida, en cuyas aceras está ubicada la sede del Tribunal Supremo de Justicia. De pronto sonaron ráfagas. Habitantes  de los edificios aledaños, en las Residencias San José del Ávila, fueron los primeros en informar que desde la aeronave dispararon hacia el Supremo, que de allí contestaron y que luego, desde el helicóptero “lanzaron tres bombas”  ( serían cuatro granadas, según información posterior  del gobierno, de las cuales una no explotó).

El día del periodista venezolano fue uno de los pocos en los que una marcha de protesta llegaba a su destino. En la mañana del 27 de junio los periodistas, apoyados por grupos de ciudadanos, caminaron desde la plaza Alfredo Sadel, en Las Mercedes  hasta la sede de Comisión Nacional de Telecomunicaciones para exigir el cese de la censura, la intimidación y la actuación arbitraria de los organismos oficiales. La actividad  fue totalmente pacífica. Pasarían unas horas para comprobar que en Venezuela la violencia política es un día a día.

La acción inédita del ataque del helicóptero ocurrió entre las 5 y 6 de la tarde. Testigos empezaron a confirmar las fotografías que circulaba en las redes sociales donde se veía una pancarta con el número 350 desplegada en la aeronave, en minutos correrían los videos del piloto Óscar Pérez, quien rodeado de cuatro hombres con pasamontañas informaba de las razones de su acción.

En paralelo, en la sede la Asamblea Nacional se vivía un episodio de violencia, que mantuvo encerrados por mas de cinco horas a  cerca de  30 diputados,  un grupo de trabajadores de la Asamblea Nacional  y más de 10 periodistas que cubrían la sesión.

Y por si fuera poco, en el mismo Supremo se publicaban las sentencias que 469 y 470 que eliminan potestades al Ministerio Público y otorga otras a la Defensoría del Pueblo. 

 

Pérez sobrevoló distintas zonas de Caracas, como de una guacamaya se tratara. Se “paró” en un bloque de edificios populares en La Trinidad ( al sur de la ciudad) y luego según información obtenida por Efecto Cocuyo, el helicóptero, que ciertamente pertenece al Cuerpo de Investigaciones Científicas, fue hallado, fue localizado  en una pista clandestina ubicada en la población de  Caruao, una zona de la costa del litoral central venezolano. Se presume que sus tripulantes están fuera del país.

Es la primera vez que un hecho así ocurre contra el TSJ. En 1992 el 4 de febrero  durante la intentona golpista de Hugo Chávez, el Palacio de Miraflores fue atacado con tanquetas. En una segunda asonada, ejecutada el 27 de noviembre de aquel año, aviones Bronco  lanzaron bombas contra el  palacio, una de las cuales  no explotó. Este evento fue inmortalizado porque fue grabado por el equipo del periodista Sergio Novelli quien cubría en vivo el ataque.

En cambio,  el ataque de Oscar Pérez  inspector y piloto de la unidad táctica del Cicpc: la Brigada Anti Extorsión (BAE) fue prácticamente difundido por las redes sociales. No solo circularon las fotografías y videos de la acción, sino que en la cuenta de Instagram de Pérez colgaron videos donde dan cuenta de quiénes son.

Afirma que forma parte de  “una coalición entre funcionarios militares, policiales y civiles, en búsqueda del equilibrio y en contra de este Gobierno transitorio y criminal”…

 

Hijo de un alto funcionario del Cicpc Pérez además actuó en una película: Muerte suspendida

Más de dos horas después de que los alrededores del TSJ fueron tomados por las fuerzas de seguridad, el ministro de Comunicaciones, Ernesto Villegas confirmaba la acción de Pérez y el presidente Nicolás Maduro aseguraba  que se trataba de una acción golpista y atribuía una vinculación con el ex ministro de Interior Miguel Rodríguez Torres. Estas primeras declaraciones oficiales fueron hechas en el marco de una celebración del Día del Periodista que se llevaba a cabo en el Palacio de Miraflores.

Más tarde, en un comunicado, el ministro Villegas también confirmaba que “los ataques fueron desplegados desde una aeronave Airbus 105 Cicpc, hurtada de la base aérea La Carlota por parte de Oscar Alberto Pérez. Informó que también habían sido lanzadas cuatro granadas “de origen colombiano y fabricación israelí” de las cuales una no estalló y otras dos fueron dirigidas directamente a los efectivos de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) que resguardaban la sede del máximo tribunal. Además, aseguró que dispararon 15 veces sobre la sede del Ministerio del Interior.

El ataque de este 27 de junio ha sido recibido con incredulidad por sectores de la oposición venezolana, quienes creen ver un “peine” para identificar a descontentos en las filas de las Fuerzas Armadas y así realizar una nueva purga. Además, cuestionan que mientras todos estaban atentos a este incidente, pocos prestaban atención a lo ocurrido acción violenta en la Asamblea Nacional y a las decisiones del TSJ, informadas ayer en la tarde, que restan atribuciones a la Fiscalía General.