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Eduardo Buroz Castillo: El venezolano le tiene desconfianza al agua que llega por su grifo
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Eduardo Buroz Castillo, vicepresidente de la Academia de Ingeniería y Hábitat, afirmó que el servicio del suministro de agua en Venezuela presenta dos características fundamentales: hay una gran desconfianza en la calidad del líquido que llega por los grifos y que tiende a ser irregular.

Este señalamiento lo hizo en una conferencia que pronunció en el marco de un foro que organizó el Grupo Orinoco, que coordina Arnoldo José Gabaldón, además del Grupo Avila e Ifedec, el pasado jueves 5 de mayo.

Su conferencia se basó en el tema de la situación de los cuerpos de agua en Venezuela: contaminación, escasez y distribución, y dijo de entrada que el servicio de agua enVenezuela es algo que genera desconfianza lo que demostró preguntándole al público, que si había alguno allí que era capaz de tomarse un vaso de agua directamente del grifo.
“Tenemos desconfianza en la calidad del servicio y eso quedó demostrado en el Censo de 2011. Las cifras del Censo demuestran que las personas filtran, hierven o zoonifan cuando no compran agua embotellada”.

Lo otro que hizo ver a través de una pregunta era que en todas las casas de Venezuela había un deposito de agua: bien un tanque, bien un pipote; lo que significa, a su modo de ver, que nos hemos acostumbrado a que el servicio falle tanto que entonces tomamos la precaución de dejar agua almacenada.

“De modo que ya tenemos dos características fundamentales: tenemos desconfianza y tenemos un servicio irregular. Hay retraso en la inversión. Y hay un foco de atención que son las Mesas Técnicas del Agua y la atención a los problemas muy locales”.

A continuación se paseó por la idea de lo que será el suministro de agua en un futuro tomando en cuenta el crecimiento de la demanda y en ese sentido reflexionó en torno al tipo de empresa, que hay que diseñar, para garantizar que el sistema se mantenga ya que a su modo de ver se trata de un servicio que no se puede interrumpir por tiempos indefinidos- De esta forma, lo primero que habría que hacer sería capacitar a un personal competente en la materia y por esta vía habló de una Escuela del Agua.

“De manera que lo que podemos pensar es que el conjunto de las empresas de agua en el país deberían funcionar como las franquicias: usted se come una hamburguesa en Caracas, en Santiago de Chile, en París, en Nueva York, resulta que es la misma hamburguesa; pues las respuestas a los problemas del agua, en cualquier empresa del agua, funcionando en el país deberían ser similares: mismos estándares, mismas normas, mismas escuelas, mismas capacidades de respuestas, mismos procedimientos”.

Destacó que asimismo una empresa del agua tiene que ser flexible en el sentido de que tiene que adaptarse a las revoluciones tecnológicas. Al respecto, habló de la robotización que se viene imponiendo en las diferentes actividades industriales y así que esta mano de obra artificial a la larga irá desplazando a las llamadas cuadrillas de mantenimiento.

Llamó la atención del hecho de que el objetivo final de toda empresa del agua es que la persona se pueda tomar un vaso de agua directamente, del grifo con independencia de las obras hidráulicas que se requieren para llevar a cabo este objetivo y reiteró que por eso era necesario abrir una escuela del agua; una idea que fue planteada, según Buroz Castillo, por Hidroi.

“Además debe contar con instrumentos eficaces de coordinación. Muchas de las obras de agua potable y saneamiento encuentran resistencias locales en gobernadores, alcaldes, en organizaciones comunales de distinto orden. Porque el agua demanda un trabajo de gestión coordinada con los distintos niveles del poder público y con las distintas organizaciones de la sociedad civil”.

A ese respecto, consideró que una empresa del agua recomendable sería aquélla que combinarat anto al sector público como al sector privado pues hoy en día la tendencia es a que las empresas de agua sean de carácter municipal habiendo estado a cargo de las gobernaciones. De modo que hubiera una disposición de un grupo de actores a llevar adelante la gestión del agua pues, a su juicio, desde el sector privado se pueden aportar un conjunto de valores para el manejo del agua potable y saneamiento.

Admitió como un hecho que habría que apegarse al marco legal y que para eso existe la Ley Orgánica de Prestación del Servicio de Agua Potable y Saneamiento, así como la Ley de Agua y Normas Técnicas Ambientales y Sanitarias.

Buroz Castillo le dedicó varios minutos a lo que sería la composición del personal profesional, técnico y obrero, que debe existir en una empresa del agua; incluso, mencionó los distintos tipos de profesionales que se requieren para no perder de vista la función fundamental de este tipo de empresa que es preservar la salud pública y el acceso y garantía a la calidad del servicio de todos los ciudadanos.

Al abordar el tema de los recursos con los que contaría la empresa de agu para su financiamiento aparte del financiamiento de la infraestructura que correría a cargo del Estado y de los subsidios que están contemplados en el servicio, resaltó que habría que hacer rentable dicha empresa y que para hacerla rentable habría que valerse de la medición, en lo que se refiere al consumo del servicio.

“Y cuando empezamos a ver los datos de medición del servicio, nos encontramos que desde siempre está muy disminuida la gestión de medición. Informes de la década de 1990 decían que el número de medidores instalados llega al 12%, en el mejor de los casos del 30% de los suscriptores”.

Dijo que a eso se le agregaba la cantidad de tomas clandestinas o conexiones ilegales por lo que eso impide que se mida realmente tanto lo que se consume en las casas como lo que se suministra ya que tampoco hay macromedidores instalados y que, en consecuencia, si no se contaba con una excelente medición tampoco se podía contar con una excelente facturación.

Expresó que en las décadas de 1960-70 construimos presas; en las décadas de 1980 construimos grandes sistemas de acueductos regionales, y que de la década de 1990 el tema del agua se focalizó en las comunidades, hecho derivado de las protestas de las comunidades, a propósito de las fallas en el servicio de modo que hoy existen las Mesas Técnicas del Agua dedicadas a la solución de microproblemas.

Buroz Castillo hizo énfasis en el hecho de que había que ir ampliando las fuentes de suministro de agua, así como cambios en el sistema de las tuberías acompañados en cambios en los sistemas de distribución y cambios en el sistema de medición y facturación.

Autor: redaccion_jgl
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ActualidadVenezuela.org / http://noticiasvenezuela.info/