Nacional
El racionamiento del agua, otra improvisación más en medio de la escasez
Nacional

Un problema común en diversas regiones del país es la mala calidad del servicio de agua potable; suscriptores de Hidrocapital e Hidrolago protagonizan constantes protestas para exigir el suministro

Maracaibo.- El racionamiento del agua se ha convertido en otro dolor de cabeza más para los venezolanos. Residentes de diferentes regiones del país se quejan del mal servicio y, con frecuencia, realizan protestas para exigir el suministro del líquido. Solo así son atendidos por las autoridades competentes, denuncian.

En el estado Zulia, por ejemplo, Hidrolago no tiene un plan de distribución establecido, es decir que en las diferentes parroquias donde tienen controlado el racionamiento del agua no se sabe en qué momento del día llegará. A pesar del sistema de 36 x 36 aplicado actualmente por la empresa, en los hogares marabinos desconocen el día y la hora en que saldrá el líquido por las tuberías.
“Simplemente tienes que estar preparado día a día, hora a hora. Hidrolago nunca ha especificado cómo es la distribución, se amparan con el tema de que surten en las zonas donde haya más necesidad, sin embargo esas zonas, sobre todo del Este de Maracaibo pasan días sin ser beneficiados”, explicó Marcelo Monnot, presidente del Centro de Ingenieros del Estado Zulia (Cidez). En algunas parroquias como Olegario Villalobos, Chiquinquirá y Manuel Dagnino, han pasado hasta dos meses sin agua.

Monnot señala que actualmente los embalses que nutren a Maracaibo están en 70 % de capacidad, lo que es relativamente aceptable, pero esta agua viene sucia ya que Manuelote, Tres Ríos y Tulé presentan serios problemas de sedimentación. “La deforestación en las orillas de los ríos que surten los embalses ha hecho estragos, ya que el ciclo del agua no se completa bien y todo el barro que dejan los árboles talados se mezcla con las aguas dulces y van a parar al embalse que va perdiendo capacidad de almacenamiento bajo un agua que tampoco es tratada correctamente. Entonces, además de la poca agua que recibimos, viene sucia”, expresó Monnot.

En la Costa Oriental la situación es similar, aunque no tienen un plan de racionamiento. “Acá Hidrolago tampoco se organiza porque parece que no tienen la capacidad de hacerlo”, comentó Jesús Camacaro, miembro de la Comisión Técnica del Agua en la Costa Oriental del Lago. “No hay racionamiento porque simplemente son tantas las irregularidades que la poquita agua que llega deben repartirla sin ningún tipo de planificación, tapando huecos por aquí y por allá. La comunidad que protesta hoy, tiene su agua mañana y así van llevando los días”, agregó.

Jesús Camacaro, miembro de la Comisión Técnica del Agua en la COL | Foto:Rafael Sulbarán

Los municipios más afectados son Cabimas y Santa Rita, que desde hace más de 10 años carecen de suministro suficiente para satisfacer sus necesidades. Los embalses de Burro Negro (Pueblo Viejo) y Machango surten a seis de los siete municipios de la Costa Oriental. Cabimas debería recibir unos 2.000 o 2.200 litros por segundo y actualmente recibe entre 1.000 y 1.200, un déficit de casi 50% para una población que supera los 400 mil habitantes.

Los caraqueños pasan muchas incomodidades, desde pagar pipotes de agua a mil y dos mil bolívares para abastecerse durante los días que pasan sin el servicio. | Foto: Cortesía Canaldenoticia.com

La capital en sequía constante
Rafael Castro vive en la parte alta de Mariche, comunidad del municipio Sucre en el eje capitalino. Relata que pasan tantos días sin agua que le toca pagar camiones cisterna y gasta mucho dinero. “Gastamos dinero por culpa de este racionamiento. Por estar ubicados en una parte alta no nos llega el agua debido a la poca presión que tienen las tuberías”, explicó.

“Caracas recibe el agua de los embalses de Camatagua y Taguaza principalmente, pero para que esta pueda ser potable, apta para el consumo humano, debe recibir un tratamiento que no se está cumpliendo correctamente”, afirmó el concejal Manfredo González. Las barriadas ubicadas en las zonas altas del municipio Sucre son las que sufren más, pues necesitan de tuberías de alta presión para que llegue el agua.

El Instituto Municipal de Aguas y Acueductos de Sucre (Imas), adscrito a la alcaldía, también ofrece un servicio precario. Señalan que recibe agua de Hidrocapital, pero sin suficiente presión. Debido a esto, zonas altas como Mariche parte alta, La Dolorita y Caucaguita, pasan meses sin este servicio.

No hay agua para tanta gente
Para entender por qué se mantiene un plan de racionamiento, cuando supuestamente los embalses que surten a la capital están en índices aceptables, consultamos al ingeniero Norberto Basson, quien fue vicepresidente de Hidrocapital en los años 1992-1993. Basson opina que la falta de planificación arropó a este servicio público, ya que en más de 15 años se han construido pocos embalses.

“No creo que pasen de tres los embalses nuevos. Hace 15 años que llevan construyendo el Sistema Tuy IV; creo que lo han cambiado de lugar como tres veces. La improvisación es exagerada con esta gente; nadie sabe quién es el nuevo presidente de la hidrológica capitalina, nadie sabe quién es este militar ni qué sabe sobre el agua, mantenimiento e importancia de su cargo”, indicó Basson.

Agregó que “en el ánimo populista de este Gobierno, por captar más afectos y votos en las distintas elecciones celebradas en años anteriores, construyeron viviendas sin medir las consecuencias de esto. No hay agua para tanta gente, por eso el plan de racionamiento se mantiene. Lo más grave se verá cuando lleguen los días calientes, en los meses de marzo, abril y mayo; lo irónico es que ni los usuarios ni Hidrocapital terminan de entender el tamaño de esta problemática”.

Así se encuentra la represa de Ocumarito en los Valles del Tuy | Foto: Rossana Batistelli

Llenar un pipote sale caro
En la parroquia 23 de Enero, pasan de 3 a 4 días sin agua debido al racionamiento impuesto por Hidrocapital, así lo informó Manuel Mir, vecino de esta populosa parroquia.

En el sector El Tanque del Barrio La Bombilla de Petare pasan más de 4 meses sin agua, según denunció, Katty Pérez, quien recordó que les toca comprar pipotes de agua a 1.000 y a 2.000 bolívares. Aseguró, que cuando llegan las cisternas al barrio solo venden el agua a las personas que ellos quieren y todo el contenido del camión puede costar hasta treinta mil bolívares.

El equipo de El Pitazo quiso conocer la causa del racionamiento sostenido que mantiene Hidrocapital en la Gran Caracas, intentó entrevistar a una fuente oficial e incluso llamó al número gratuito de atención telefónica 0800-Potable (0800-7682253), pero no obtuvo respuesta. Sin embargo, por medio de la cuenta Twiter de este ente se conoció que del 25 al 27 de febrero se cumplió una parada de mantenimiento en el sistema Tuy II, en tres parroquias de la capital.

Guaremal, Gallo Bajito, Santa Eulalia, Palo Alto, El Vigía, La Macarena, El Nacional , El Encanto y Ramo Verde, son solo algunas de las comunidades del municipio Guaicaipuro, capital de Miranda, que han trancado las vías de la región altomirandina exigiendo servicio de agua potable a Hidrocapital, en lo que ha transcurrido de 2017.

Andreína Zambrano, vecina de Guaremal, indicó que se sienten burlados por las falsas promesas de la empresa que distribuye el líquido; asimismo aseguró que el ingeniero de Hidrocapital, Rafael Romero, los ha embarcado en varias oportunidades. “Hemos ido a sus oficinas a llevar cartas, a buscar respuestas, y nos engañan diciéndonos que pronto nos van a poner el servicio y en eso ya llevamos casi dos meses”, agregó.

Durante los dos primeros meses del año se registraron al menos dos protestas por día, en promedio, por esta causa en comunidades de Los Teques. La respuesta oficial no existe. En los Altos Mirandinos hay un plan de racionamiento desde el mes de marzo de 2016, pero desde noviembre no han cumplido con los días de suministro a las comunidades. Este racionamiento obedecía a una merma en el nivel del dique Agua Fría, que alimenta a unas 42 comunidades populares de esta localidad, sin embargo, las autoridades no se han pronunciado sobre el nivel que presenta uno de los principales reservorios que surte a la región.

En los Valles del Tuy todo queda en promesas
Desde noviembre de 2016, Hidrocapital activó un nuevo cronograma de racionamiento en los Valles del Tuy, pese a que en esta zona hay dos embalses (Ocumarito y Largartijo). La excusa dada son los bajos niveles de los embalses que surten a esta subregión mirandina. Según esta programación, el agua llega a algunos sectores una vez por semana, a otros dos días y a los que algunos consideran, más privilegiados, tres. En otras zonas como las alejadas de los cascos centrales y las rurales, solo sale aire por las tuberías, estas localidades las surten con cisternas.

Uno de los casos más críticos se encuentra en la parroquia Las Brisas del municipio Cristóbal Rojas. Freddy Campos tiene 40 años en el lugar y nunca ha visto salir agua por las griferías de su casa. “Esto es una calamidad. Aquí dependemos de las cisternas que nos envía la Alcaldía de Charallave, pero hemos pasado hasta un mes secos”, refirió. El vecino recordó que desde hace más de 15 años prometieron un acueducto para esta parroquia.

En noviembre de 2015, el presidente de la República, Nicolás Maduro, anunció desde los Valles del Tuy la aprobación de un total de Bs 2.417.000 (dos millones cuatrocientos diecisiete mil bolívares) y $ 885.000 (ochocientos ochenta y cinco mil dólares) para ocho obras integrales.

El punto de cuenta firmado por el mandatario nacional incluía, entre otros puntos, la sustitución de tramos de la tubería de aducción Caujarito-Santa Teresa (1.200 metros de acero) y la interconexión de la aducción Las Brisas-Aeropuerto Caracas.

Un año y dos meses más tarde, en enero de 2017, desde el urbanismo Ciudad Bicentenario en Santa Teresa del Tuy, el Jefe de Estado se refirió a la aprobación de otros 9.500 millones de bolívares para proyectos de agua en los Valles del Tuy.

Las dos obras citadas en noviembre de 2015 fueron mencionadas nuevamente por el presidente Maduro. Aunque ninguna autoridad gubernamental quiso revelar a El Pitazo si se trataba de la continuación de los proyectos o eran los mismos, lo que sí es una realidad es que, por ejemplo, en la parroquia las Brisas el agua aún no llega por tubería.

Muchos recurren a los camiones cisterna para poder abastecerse. (Foto/Rafael Sulbarán).

Mala estructura en Vargas
En Vargas la escasez de agua es un problema estructural. No se produce la cantidad de agua que se demanda. Por ello, 70% de la población de Vargas recibe el líquido por ciclos de distribución. Así, en tiempos de lluvia, un hogar recibe suministro una vez a la semana. En tiempos de sequía se puede recibir en intervalos de 15 días, pero algunos sectores han pasado hasta 75 días sin agua potable.

Según Hidrocapital en 2017, el estado Vargas presenta una demanda total de 2.200 litros de agua por segundo al día. Pero la realidad es que en la actualidad la producción alcanza solo a los 660 litros por segundo al día.

“La sequía sigue siendo la responsable de esta situación. El gobierno está haciendo todo lo posible por mejorar el suministro”, aseguró el gobernador de la entidad, Jorge García Carneiro, quien indica que las obras que actualmente desarrolla el Ministerio de Ecosocialismo y Aguas darán una solución, pero para el 2019.

“Es fácil decir que tengamos paciencia, cuando pasamos un mes sin agua y ya no tienes ni ropa con qué salir, ni dinero para ir a una lavandería. Los baños de las casas no se soportan. Lo mismo pasa en las escuelas, hospitales y en los centros de trabajo. Vivir sin agua es inhumano y es a lo que estamos obligados los varguenses”, comenta Jesús Flores, vecino de Montesano.

Aunque el problema del suministro de agua en litoral central venezolano no es algo nuevo, si lo es la intensidad con la que ahora se padece. La razón es la construcción indiscriminada de desarrollos de la Gran Misión Vivienda Venezuela (GMVV), especialmente en zonas como Playa Grande y Week-End, en la parroquia Urimare, y en la zona de Tanaguarena, en la parroquia Caraballeda.

“En Playa Grande nos llegaba agua una vez por semana. Eso permitía que los vecinos llenaran sus tanques y pudiésemos vivir con cierta calma. Ahora han pasado casi 60 días desde que llegó el agua por última vez. Estamos a punta de cisternas. El agua la envían para el urbanismo Hugo Chávez, para que no protesten, y a nosotros nos dejan sin servicio. Ahora hay más gente, pero con las mismas tuberías para llevar el agua”, puntualizó Mairim Monroy, habitante de Playa Grande.

Rafael David Sulbarán – Griselda Acosta – Nadeska Noriega – Pola Del Giudice – Rosanna Battistelli | Zulia | El Pitazo