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El “regresado”, una figura de la política latinoamericana
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El regreso del dirigente opositor venezolano Manuel Rosales a su país después de vivir seis años asilado en Perú y con detención a su llegada incluida reaviva el recuerdo de otros políticos “regresados” en América Latina, desde Juan Domingo Perón a Alan García pasando por Manuel Zelaya.

Tal como había anunciado la fiscal general, Luisa Ortega, el fundador del partido socialdemócrata Un nuevo tiempo fue apresado nada más descender del avión que le llevó desde la isla caribeña de Aruba hasta Maraicabo, la capital del estado Zulia, donde nació hace 63 años, y de la que su esposa, Evelyng Trejo es alcaldesa.

Rosales, que afirma que las acusaciones de enriquecimiento ilícito que pesan contra él y por las que tenía orden de captura son parte de una “persecución política” del chavismo, dejó su país en 2009 y ha vivido hasta ahora en Perú, donde recibió asilo político.

Según un vídeo previamente grabado que se transmitió hoy en el acto de recibimiento organizado por UNT, al que obviamente no pudo asistir, Rosales decidió poner fin a su “destierro”, porque su conciencia le exigía “dar un paso al frente” para resolver la “enorme crisis” por la que atraviesaVenezuela.

El año en el que Rosales recibió asilo en Perú el presidente de ese país era Alan García, quien entre su primer mandato (1985-1990) y el segundo (2006-2011) se fue al exilio en Colombia (1992), fue juzgado en ausencia, absuelto, declarado “reo contumaz” y sujeto a orden de captura internacional.

Regresó a Perú en 2001, tras haber anunciado su candidatura presidencial y después de que la Corte Suprema de Justicia declarara prescritos los procesos abiertos contra él por corrupción.

En el aeropuerto de Lima fue recibido el 27 de enero de 2001 por cientos de seguidores del APRA, su partido, que portaban banderas y pancartas y le pasearon a hombros como a un torero por las instalaciones de la terminal.

Más impresionante, multitudinario y también sangriento fue el regreso definitivo del tres veces presidente argentino Juan Domingo Perón a Buenos Aires en 1973, dieciocho años después de haber sido depuesto por un golpe y de haber vivido un largo exilio en Paraguay, Panamá, Venezuela, República Dominicana y finalmente España.

La celebración derivó en una tragedia, pues en unos enfrentamientos a tiros entre facciones internas del peronismo murieron 13 personas y varios centenares resultaron heridas.

El líder del Partido Nacional uruguayo Wilson Ferreira Aldunate, exiliado tras el golpe de Estado de 1973, regresó en barco desde Buenos Aires en 1984 y tuvo un recibimiento emocionante en el puerto de Montevideo, pero fue detenido inmediatamente por orden de los militares que aun gobernaban en el país.

Fue procesado por delitos subversivos y traición a la patria y no pudo cumplir su voluntad de ser candidato presidencial en las elecciones de 1984, que supusieron el retorno de Uruguay a la democracia.

El expresidente de Ecuador Lucio Gutiérrez, destituido por el Congreso en 2005, también fue detenido al regresar voluntariamente a su país desde el exilio.

Fue encarcelado para responder por un proceso de sedición, aunque cinco meses después la causa contra Gutiérrez, que estuvo asilado en Brasil, fue sobreseída.

En Honduras, Manuel Zelaya, deportado a Costa Rica y depuesto del cargo de presidente en 2009, retornó definitivamente a su país en 2011, después de haber sellado un acuerdo con las autoridades surgidas de las elecciones celebradas el mismo año del golpe.

Un caso emblemático de regresada del exilio fue el de la viuda del presidente socialista chileno Salvador Allende, Hortensia Bussi, quien llegó a Santiago en 1988 procedente de México, donde vivió 15 años como un símbolo viviente de la oposición al régimen militar chileno del general Augusto Pinochet (1973-1990).

Al igual que sucedió en Chile tras el golpe de Pinochet, miles de brasileños escogieron el camino del exilio cuando su país cayó en una larga dictadura militar (1964-1985).

Los primeros regresos se produjeron antes de la vuelta de la democracia, con la ley de amnistía de 1979, y uno de los más sonados fue el del dirigente izquierdista Leonel Brizola.

La espera de los amnistiados fue inmortalizada en una popular canción de los compositores Joao Bosco y Aldir Blanc.

“Mi Brasil, que sueña con el regreso del hermano de Henfil (un activista de derechos humanos), de tanta gente que partió, en una estela de cohete. Llora nuestra madre patria gentil, lloran marías y clarisas en el suelo de Brasil”, reza la letra de la canción “O bebado e o equilibrista”. EFE