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En el oeste de Caracas no hubo miedo
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A pesar de la negación de los permisos de la Alcaldía de Libertador, tres movilizaciones recorrieron el municipio capitalino con gente proveniente de zonas populares

El oeste de Caracas se movilizó e ignoró las amenazas de Diosdado Cabello (PSUV) y la presencia de colectivos en La India, en El Paraíso. A ese lugar llegaron miles de personas de las zonas populares de Antímano y La Yaguara y se sumaron a quienes venían de La Paz y de las urbanizaciones de la zona.

“¡Revocatorio ya!”, “Y va a caer, este gobierno va a caer!” cantaron al paso por la avenida Páez, adonde se incorporaban vecinos, en particular jóvenes, como María Estela, que no quiere irse del país y lucha por un cambio político. María Corina Machado y Julio Borges estuvieron presentes; hablaron y partieron en motos a otros puntos de concentración.

Los manifestantes no tenían miedo, incluso saludaron a los soldados que estaban en la Comandancia de la Guardia Nacional Bolivariana, prosiguieron rumbo a la avenida Victoria y, de ahí, a la avenida Libertador, donde acudieron quienes vinieron de Los Teques y los Valles del Tuy.

Por esta arteria vial transitaron los manifestantes de AD y los estudiantes. Desde los edificios Libertador I y Atahualpa, de la Misión Vivienda, lanzaron piedras y botellas, y otros atacaron de manera verbal, pero no hubo heridos.

A las 11:30 am se encontraron las movilizaciones de la oposición y de trabajadores de Pdvsa. “¡Van pa’ fuera!”, les gritaron los opositores mientras que con los brazos hacían el gesto de Hugo Chávez cuando en 2002 despidió a 15.000 empleados petroleros. Los oficialistas no alcanzaban a 5 cuadras y estaban dotados de 4 camiones con sonido.

El movimiento estudiantil impulsó su ritmo desde la Torre La Previsora hasta el final de la Libertador. “Nos vinimos tempranito para tomar el Metro porque la carretera estaba cerrada. La lucha es por Venezuela, estamos cansados de tantas imposiciones”, afirmó Cliveda Rodríguez, de Los Teques.

Esther González, de los Magallanes de Catia, salió más tarde de su casa por seguridad: “Soy comerciante y me niego a cerrar mi negocio. Tengo fe en que esto mejorará”.

En medio de las consignas también reflexionaron sobre la falta de independencia de las instituciones del Estado. “Debemos quedarnos en la calle hasta que salga el gobierno. Tiene que pasar lo mismo que en Bolivia y Brasil”, planteó Mireya Giuseppe.

La marcha siguió y en la Torre Libertador II una habitante mostró una prenda color blanco en apoyo a la marcha. El gesto generó gran emoción; la aplaudieron y la llamaron valiente.

En la avenida Francisco de Miranda un grupo de personas al son de cumbia decía “San Agustín te revoca”. En la calle Guaicaipuro ocho agentes de Contrainteligencia Militar tuvieron que retirarse al ver que la gente los rechazaba. Un helicóptero del Cicpc grabó la multitud. Los manifestantes no solo exigían la salida de Nicolás Maduro, sino que reclamaban justicia, seguridad y progreso. Dos personas fueron agarradas cuando intentaron robar un celular y una cartera.

Las Mujeres de Negro, de Cumaná, denunciaban cómo el estado Sucre estaba en la miseria. “Dejaremos la vestimenta negra cuando acabe esta pesadilla”, prometió María Olga de Berrizbeitia.

El Nacional