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En Zulia y Táchira cambiaron la escasez por productos colombianos a altos precios
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Las importaciones son un paliativo, pero no para quienes tienen menos poder adquisitivo. El empresariado desconoce quiénes acceden a los permisos  
Zulia y Táchira son estados fronterizos, lo que los diferencia de las demás entidades venezolanas. Pero no solo eso, sino que también resulta que sus respectivos gobernadores –chavistas, para más señas– han puesto en marcha planes especiales para atacar el desabastecimiento: importar mercancía colombiana con precios muy por encima de los productos regulados venezolanos.

La operación, exitosa en resolver la escasez, tiene sus particularidades en cada estado. En Zulia, la gobernación, a cargo de Francisco Arias Cárdenas, autoriza a empresarios a importar con capital propio y les facilita el traslado desde los puestos fronterizos hasta Maracaibo. En Táchira, el gobernador José Gregorio Vielma Mora, además de autorizar a importadores, recibió créditos de entidades financieras del gobierno nacional para traer productos de Colombia.

Importaciones

La Gobernación de Zulia publicó el 11 de marzo pasado el decreto 1035, en el cual dispensaban 50 rubros de los trámites cambiarios establecidos por el Cencoex y el BCV. Esto permitió la importación de productos colombianos sin mayores trámites. Vigente por 120 días fue prorrogado el 12 de julio. El 31 de agosto fue revocado por el gobernador, quien anunció que implementarían nuevas medidas debido a que se presentaron irregularidades en la venta de productos, muy por encima de los precios establecidos.

El llamado plan de abastecimiento se reanudó hace tres semanas. Las empresas autorizadas para importar lo hacen con sus recursos, no hay crédito ni financiamiento del Estado. “Se revisa la estructura de costos y se fija el precio al cual se va a vender el producto en Venezuela”, indicó Marilene Huerta, secretaria de Desarrollo Económico. “Con las grandes cadenas de supermercados, a las que les facilitamos la lista de importadores, acordamos los precios de venta al público, que deben tener un margen de ganancia entre 8% y 12%”.

Informó que la gobernación no tiene partidas para la importación directa, y añadió que con los dueños de supermercados se llegó a un acuerdo para asegurar la distribución a los Comités Locales de Abastecimiento y Producción. “Concertamos que 60% de los productos regulados pasaran a los CLAP. De esa manera se garantiza la distribución”.

La ecuación determina –a juicio de Huerta– que los bachaqueros no sigan comprando en los supermercados, por los altos precios de los productos colombianos; que la ciudadanía vea llenos los anaqueles, a pesar de los precios; y que los productos regulados pasen a los CLAP para garantizar la atención de sus beneficiarios. “Sabemos que es algo coyuntural porque los precios no son los adecuados. No estamos conformes porque no es solo importar, sino que tenemos que producir”.

Gilberto Gudiño, presidente de la Unión Empresarial del Comercio y los Servicios del estado Zulia, afirmó que la realidad muestra que no ha habido abastecimiento pleno. “Los productos llegan a establecimientos específicos y la población no tiene acceso a ellos porque se venden muy por encima de los precios internacionales”. Señaló que usan la tarjeta de crédito para hacer las compras. “Familias que no tienen capacidad económica se apalancaron a través del plástico para acceder a los productos, pero eso tiene un límite”.

Aseveró que el empobrecimiento de la población es cada vez mayor. “Vemos a bodegueros que no tienen capacidad de compra y adquieren los productos con mucho esfuerzo para luego dividirlos en bolsitas y venderlos a la gente más necesitada. Es dramática la situación a la que se ha llevado al trabajador”.

Todopoderoso

En Táchira es un misterio cómo el gobernador Vielma Mora accede a recursos para importar productos colombianos. En el Complejo Ferial habilitaron un área para la venta de alimentos de la cesta básica, artículos de aseo personal e insumos agrícolas importados y algunos productos nacionales a precio regulados, como pollo y café. “Los empresarios cumplieron con la normativa vigente y fueron beneficiados con aranceles especiales dispuestos por el gobierno venezolano para facilitar su distribución y venta al público”, dijo Luis Hernández, presidente de la Corporación para el Desarrollo Integral del Táchira.

Desde antes del mes de agosto importadores privados traen productos de Colombia. El gremio empresarial desconoce quiénes son. “No aparecen registrados como miembros o que estén afiliados a algún sector empresarial. No sabemos quiénes son”, afirmó Daniel Aguilar, presidente de Fedecámaras-Táchira.

El propio Vielma Mora especificó que los empresarios –a quienes no ha identificado–  hacen sus importaciones con recursos propios, con créditos de la gobernación y divisas del gobierno.

Anunció, además, un plan especial que intenta reducir el desabastecimiento más allá de las fronteras de Táchira. “El presidente Nicolás Maduro delegó en mí la compra de alimentos y otras necesidades con los gobiernos de Panamá, Colombia y Estados Unidos. Por ello, he mandado a unos funcionarios de la gobernación a que hagan lo propio en mi nombre. La primera etapa era San Cristóbal, la segunda será Barinas y Mérida, y la tercera etapa será llevar alimentos al centro de Caracas”.

El 16 de septiembre declaró que el Bandes le otorgó un crédito de 2 millardos de bolívares a través de la Comercializadora de Bienes y Servicios de Táchira para comprar alimentos y productos de primera necesidad importados. También medicamentos. “Ya tenemos los permisos del Ministerio de Salud para firmar la autorización y traer medicinas de Panamá, Estados Unidos, Colombia, Brasil y Ecuador para vendérselo al Táchira, a todas las droguerías, a todas las farmacias públicas, privadas, clínicas y hospitales”. Agregó que solicitó otro crédito al Fondén.

José Gregorio Meza/Eleonora Delgado/El Nacional