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Encovi: 60 % de los venezolanos perdieron 11 kilos por hambre en 2017
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La reciente Encuesta de Condiciones de Vida concluyó que la pobreza de ingreso en Venezuela aumentó a 87 % en medio de un contexto de hiperinflación

Armando Altuve | Distrito Capital | El Pitazo

Caracas.- La inseguridad alimentaria sigue dejando rastros en el cuerpo: la dificultad para acceder a alimentos por la escasez y perdida de la capacidad de compra provocó que seis de cada diez venezolanos bajaran 11 kilogramos de masa corporal en 2017, según revelaron los resultados de la Encuesta de Condiciones de Vida (Encovi), correspondiente al año 2017. El estudio había determinado que el año pasado una persona promedio había perdido ocho kilogramos.

La pérdida de peso fue demostrada con cifras preocupantes: el estudio concluye que 8,2 millones de personas consumen dos o menos comidas. De la muestra consultada en la investigación, 80 % de la población aseguró que tiene un grado de inseguridad alimentaria, lo que implica, en datos más concretos, que 89 % indicó que su ingreso familiar es insuficiente para adquirir alimentos; mientras que 70,8 % señaló que los productos no le alcanzan porque no cuenta con mucho dinero.

En 70 % de los hogares, sus integrantes admitieron que no les rinde para adquirir comidas saludables y balanceadas. En el escenario más crítico, 63,2 % afirmó que algún miembro familiar recortó o saltó una de las tres comidas en un mes porque no tenían ingresos para comprar alimentos; 80 % había comido menos porque manifestó que no tenía suficientes alimentos en el hogar y 78,6 % dijo que se alimentó menos porque no consiguió productos que comprar.

Marianella Herrera, directora del Observatorio Venezolano de Salud, señaló que la población que más pierde peso es aquella que se acuesta sin comer por no tener ingresos para comprar alimentos; esa porción de la muestra representa 61% y está concentrada en la pobreza extrema. El desayuno es la comida que más suele omitirse en los hogares.

La Encovi también demostró que el año pasado la dieta perdió calidad y cantidad. Puntualmente, se registró una caída en el consumo de harina de maíz, por lo que se pierde un aporte de hierro importante. “Tenemos una dieta anémica”, resaltó Herrera. También se evidenció una disminución en la ingesta de hortalizas y frutas. Contrariamente, la alimentación se centra en el consumo de arroz, maíz, harina de trigo y tubérculos, como la yuca. El aporte de proteína es casi inexistente.

Más pobreza
La Encovi señaló que la pobreza por ingreso aumentó a 87 %. “Todos los venezolanos se quedan en el umbral de la pobreza porque sus salarios son insuficientes en un contexto inflacionario”, resaltó María Graciela Ponce, investigadora del Instituto de Ciencias Económicas de la Universidad Católica Andrés Bello (Ucab).

Los resultados más puntuales indican que el grupo de no pobres cayó de 51 % en 2014, a 13 % en 2017; mientras que el grupo que está en pobreza extrema pasó de 24 % en 2014 a 61 % en 2017. Ponce resaltó que 56 % de la pobreza es reciente —grupo de la población que tiene un salario, pero con el que no puede cubrir necesidades básicas– y la crónica se ubicó en 30 %.

En esta oportunidad, el estudio evaluó que la pobreza multifactorial, entendida como la posibilidad de que un hogar no satisfaga necesidades de vivienda, servicios, educación y demás estándares de calidad de vida, aumentó a 51 % desde el 2014, cuando el indicador registró 41,3 %. Ponce aclaró que la pobreza crece más en ciudades medianas y pequeñas y caseríos que en la Gran Caracas.

Las misiones y programas sociales del Gobierno no han suplido las carencias: el estudio señaló que 56 % no recibe ayuda a través de estas iniciativas, a diferencia de hace tres años, cuando 86 % manifestó ser beneficiado. El programa de alimentación por los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (Clap) es el que más llega a la población, con 69,2 %, pero gran parte de ellos tiene el Carnet de la Patria para acceder al beneficio.

Ponce apuntó que no todos los venezolanos reciben la caja o que la bolsa Clap es menor en las ciudades alejadas de Caracas. Resaltó que solo los programas de alimentación benefician a más, en contraste con las misiones de salud. “Barrio Adentro atendió, por ejemplo, a menos de 200 mil personas”, precisó.

La encuesta concluyó que la salud está en un estado de “shock prologado” por la crisis sanitaria. El trabajo centró, en esta oportunidad, su mirada en la atención prenatal y determinó que hay una migración de los servicios privados a los públicos debido a los altos costos.

Marino González, de la Unidad de Investigación de la Universidad Simón Bolívar, apuntó que el control prenatal que deben cumplir las mujeres se compromete en un contexto de hiperinflación. Precisó, de esta manera, que 4,5 % de las embarazadas no controla su embarazo, e incluso de ese porcentaje 1,49 % comienzan a controlarse a partir del octavo mes de gestación. “Cerca de 7.500 mujeres están en riesgo por un control inadecuado”, señaló.

La Encovi 2017 también evaluó que más niños están excluidos del sistema educativo y que más venezolanos están inmersos en la informalidad. La investigación, que elaboraron expertos de la Universidad Central de Venezuela, Simón Bolívar y Católica Andrés Bello, contó con una muestra de 6.168 encuestados que habitan en 22 entidades federales del país. Los datos se recolectaron entre julio y septiembre de 2017.