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Enrique Márquez: El diálogo está en un congelador 20 grados bajo cero
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El Primer Vicepresidente de la Asamblea Nacional asegura que la MUD está trabajando en un programa para el Gobierno de unidad, de integración y salvación nacional

-¿Cómo queda la Asamblea con todas las decisiones que el TSJ ha tomado?
El TSJ ha emitido 18 sentencias en contra de la AN en un intento hasta ahora exitoso de paralizar a la Asamblea. El estatus de la AN en cuanto a sus posibilidades reales de incidir en la realidad política del país está muy limitado, hemos sido víctimas de una guerra de poderes generada desde el Ejecutivo con auspicio del TSJ que impide nuestro normal funcionamiento. Estamos funcionando porque somos el foro político de Venezuela pero nuestra efectividad en cuanto a la aplicación de las leyes está limitada, y esto ha sido fruto de la decisión de impedir el avance del proceso de cambio. Estamos frente a una Asamblea que está comprometida en cuanto a su funcionamiento, con la posibilidad de que esta situación continúe durante un tiempo, el tiempo que nos separa entre hoy y la posibilidad de un cambio político.

-Entonces, ¿qué puede hacer la Asamblea para solventar esta guerra de poderes?
Creo que la Asamblea debe buscar la manera de destrabar esta situación y la forma de lograrlo es a través del diálogo institucional, esa palabra que ha sido satanizada en Venezuela (diálogo). Yo la tomo para enmarcarla dentro de una conversación entre las instituciones, en este caso, entre el Poder Ejecutivo, Judicial y Legislativo para poder destrabar esta situación que no le hace bien a nadie. Creo que colocando la unidad de nuestra voluntad política se pueden generar espacios de mínimo entendimiento entre los poderes para que esto pueda avanzar y cambiar. Soy de los que piensan que la transición política tiene muchos componentes, no solo el cambio de Presidente sino que tiene que haber un cambio en las relaciones de poder, la mentalidad política, en la visión de país, y creo que una dosis de ese cambio le corresponde a los bandos en pugna, en este caso, a nosotros en la oposición también nos corresponde un poco de esa responsabilidad y como yo lo veo es tratando y haciendo los esfuerzos, sin acciones subterráneas, de cara al país para destrabar está situación. Ni siquiera hablo entre la MUD y el PSUV, hablo de un diálogo entre instituciones.

-¿Qué opina el resto de la directiva de la AN sobre este posible diálogo?
Yo lo he hablado, he manifestado mi preocupación pero no se han podido generar las condiciones para que eso se dé. Desde mi convicción política esto debe suceder como un camino para que en la nueva Venezuela por construir para que no reine la intolerancia o el radicalismo, sino que reine la posibilidad de una sindéresis y un encuentro entre personas que no pensamos igual pero que sin duda queremos lo mismo.

-Con este posible camino de diálogo, ¿el revocatorio podría ser usado en 2017 con la misma efectividad?
Por supuesto que no lo es, el revocatorio en 2016 es absolutamente efectivo, es constitucional y sería un crimen si se pospone, porque en el 2017 pierde por lo menos un porcentaje de su efectividad. Es verdad que en 2017 podemos revocar al Presidente pero no pudiéramos quizás tener incidencia inmediata en la política del Gobierno. Recordemos que el revocatorio no está solo para revocar al Presidente, está para generar un proceso de cambio de las políticas del Gobierno que no nos gustan. Tendríamos que hablar de revocar un modelo económico, un modelo institucional, y esto no se logra sino cuando revocas al Gobierno, por eso suscribo todas las voces que han dicho que si el revocatorio no se realiza en 2016 estamos frente a un fraude a la Constitución. En ambos casos, sean cuando sea el revocatorio, hace falta un mínimo entre las partes para generar gobernabilidad futura, esa palabra que es tan difícil de entender, pero se trata de un mínimo acuerdo para permitir que el gobierno haga los ajustes necesarios en cada una de las áreas sensibles que deban ser mejoradas. Para eso la MUD está trabajando en un programa para el gobierno de unidad, de integración y salvación nacional. No importa cuando sea el RR, en este caso debe ser en 2016, pero en 2016 hace falta diálogo.

-Menciona que la MUD plantea un “Gobierno de Salvación Nacional”, ¿no sería entregar una solución mesiánica?
Al contrario, nuestra propuesta está alejada del mesianismo. La palabra salvación es dramática y tiene que ver con el estado en el cual se encuentra el país y los venezolanos. Para lograr algo mejor se tiene que tomar medidas de salvación y para eso requieres de consenso. Imagínate un Presidente de cualquier bando que asuma el poder y caiga en esta lucha entre radicales. No tendría la posibilidad de cambiar el país, por eso no es mesiánico, porque un hombre no lo puede hacer. Debe haber un consenso entre fuerzas políticas y el resto para salvar a Venezuela. No está identificado con una persona sino con un gobierno de integración, de unidad para la salvación del país. Esa palabra fue utilizada por muchos procesos de transición política que buscan salvar lo que sea salvable y recuperar y reconstruir el país.

-¿Qué más puede hacer la MUD aparte de las marchas y activar el RR, a pesar de la negativa del Gobierno?
El Gobierno se opone neciamente al revocatorio porque considera que si puede impedir el RR este año se salvó, eso es lo que se observa en muchos de ellos pero están equivocados. Yo siento que están sobreestimando su posibilidad de mantenerse, y están sobreestimándola porque no les interesa lo que le ocurre a la gente. Si ellos escucharan el sufrimiento de la gente se darían cuenta de que su gobierno culmina porque el pueblo está harto de su política. Por ello se sobreestiman con la posibilidad de mantenerse en el poder con la jugada de parar el RR. Tenemos una planificación que comienza con una marcha el 1 de septiembre que sabemos que será multitudinaria y que generará una cadena de eventos que anunciaremos ese día de presión política. Ya atrasaron las elecciones regionales sin explicación alguna, eso demuestra la cobardía y el miedo que tienen a contarse, y muestran el intento de darse aún más colores totalitarios dentro del Gobierno. El RR es un símbolo, un mecanismo y una táctica, pero la estrategia mayor sigue siendo la misma, que el pueblo que está en la calle se convierta en gobierno y poder.

-Voceros oficialistas hablan de posible violencia el 1S, ¿cómo van a garantizar la seguridad?
Todos los voceros de la MUD hemos advertido públicamente que es una movilización democrática y sumaremos todos los esfuerzos para mantenernos allí. Haremos el llamado correspondiente a los grupos radicales de oposición que siempre han existido para que no se dispare ningún mecanismo de presión violenta porque no es lo que nos va a conducir a que la mayoría que tenemos en la calle se convierta en Gobierno, pues al contrario lo favorecería, la violencia como tal.

-¿Cuál es el estatus del proceso de diálogo que media el expresidente Zapatero?
El diálogo está en un congelador 20 grados bajo cero. No hemos tenido más contactos. Es un estado catatónico fruto de la marcha del 1 de septiembre. Entiendo que el Gobierno está esperando a ver qué ocurre. Si se pudieron sentar los guerrilleros colombianos con el Gobierno de ese país después de cientos de miles de muertos, por qué no nos ahorramos tantas tensiones y nos sentamos a conversar. Eso no significa claudicación, significa una posibilidad de entendimiento. Lo que pasa es que muchos de nuestros partidarios de oposición ven el diálogo como claudicación y eso es un error. Si queremos pasar la página de esta revolución chavista y construir un país nuevo, tenemos que pasar la página de la intolerancia.

-¿Los dirigentes de la MUD están conscientes que el diálogo no significa claudicar?
Me refiero principalmente a sectores radicales. Ahorita, el ambiente político venezolano está gobernado por los radicales del Gobierno y los radicales de oposición, esa es la verdad y mantienen entonces el juego trancado. Yo propongo un acercamiento al centro de la política, que no es otro que el beneficio del pueblo y lo que sí digo es que el diálogo empezó en las bases de nuestros partidos. Hay una solidaridad plena del pueblo chavista con los opositores, la crisis nos ha unido. Hay un acercamiento porque dicen que no podemos estar peor. Donde no se ha dado ese acercamiento es en las cúpulas, porque las cúpulas de alguna manera están presas del radicalismo. Yo creo que si ambos radicalismos ceden podemos encontrar un camino que es mucho más rápido que cualquier otro, porque el camino de la intolerancia y el radicalismo va creando obstáculos, mientras que el camino del entendimiento es una autopista hacia los cambios políticos que queremos lograr.

-Con este camino de cambio, ¿cómo se vislumbra un gobierno de oposición?
No puede ser un gobierno de oposición, sino un gobierno de unidad nacional. Un gobernante de oposición hoy sin gobernabilidad no va a poder realizar los cambios que requiere el país. Por eso es cambio de modelo político y debe entenderse que esta bipolaridad e intolerancia no nos ha conducido a nada y es fruto del desastre que tenemos. Para reconstruir a Venezuela debemos tener un gobierno de unidad nacional que va más a allá de un gobierno de las fracciones políticas de la MUD, con un gobierno que reconozca a todos los actores políticos, genere propuestas y consenso sobre políticas públicas concretas como qué hacer con la economía, el petróleo, salud, educación. Hay cantidad de preguntas que la MUD está respondiendo y en septiembre vamos a dar un ciclo de encuentros con los medios de comunicación y el país para mostrar ese cuadro final que es el gobierno de unidad nacional.

-¿Enrique Márquez se vislumbra en un puesto importante de ese gobierno de unidad nacional?
Si una de las cosas que nos hace daño es el excesivo cálculo, ese “yo trabajo porque quiero tal cosa”. A mí me toca dirigir un partido importante en el país como Un Nuevo Tiempo y nuestro sello es la democracia social. Yo me veo en esa pléyade de hombres, en los obreros que van a construir esa unidad nacional y un nuevo horizonte. Si calculamos demasiado corremos el riesgo de perder la objetividad y debemos mantener mucha sindéresis y calma mental para poder entender lo que pasa, alejados de los intereses partidarios porque si no Venezuela no va salir de esto, e iríamos de un proyecto personal a otro. He tenido la fortuna de no ser Gobierno ni en la Cuarta o la Quinta, he sido oposición de esos dos regímenes y he podido observar los orígenes de la caída de todos estos procesos y lo que necesita el país.

Luisa Quintero/Tal Cual