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Enrique Márquez y Rodrigo Cabezas comparten posturas sobre posible diálogo en el país
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Por: Priselen Martínez Haullier- Panorama

Para el primer vicepresidente de la AN y presidente de UNT, Enrique Márquez, hay que “encontrar un camino común   para facilitar la transición política en el país por la vía pacífica”.

El economista y vicepresidente de Asuntos Internacionales de la tolda roja, Rodrigo Cabezas, opina que  “deberíamos ser capaces  de dialogar sin necesidad de que nos lo impongan de afuera”.

1. ¿Por qué el diálogo es necesario en este momento en el país?

2. ¿Debe o puede estar  el diálogo sujeto a algunos condicionamientos?

3. El tema del referendo revocatorio ¿cómo debería ser puesto sobre la mesa de diálogo?

4. ¿Cómo lograr que el diálogo transcienda de los micrófonos a los resultados?

5. ¡La mediación es necesaria o podrían establecer contactos sin intermediarios?

 

Enrique Márquez: “Sería un entendimiento a favor de la gente”

Enrique Márquez es ingeniero, presidente del partido Un Nuevo Tiempo,  primer vicepresidente de la Asamblea Nacional y el enlace de la Mesa de la Unidad Democrática con el CNE.

1.-  Más que necesario,  es indispensable. La posibilidad de encontrar una  una solución a las necesidades del pueblo amerita un mínimo de entendimiento político entre el Gobierno nacional y quienes estamos pujando por un cambio político. El Gobierno ha insistido en separarnos entre patriotas y antipatriotas, y esa división lo que ha servido es para el atraso del país. Pensar que los políticos podamos colocarnos a la altura de la situación,  a pesar de las profundas diferencias, de encontrar un camino común  para facilitar la transición política  no significa claudicar, sino un entendimiento a favor de la gente.

2.-  Un condicionamiento puede  bloquear indefinidamente un proceso de diálogo. En el caso venezolano, hay muchos condicionamientos de parte y parte que surgen de las expectativas de cada una. En este caso, más que condicionamientos hay que enmarcar el diálogo, por eso Un Nuevo Tiempo insiste en que el diálogo tiene que estar enmarcado en la Constitución porque será productivo para el futuro de nuestro país (…).

3.-  Abogamos porque el Gobierno no vea al referéndum como una amenaza, sino como una oportunidad de darle al país una transición pacífica. El revocatorio es un derecho constitucional que, en este caso, la MUD respalda con  un  pueblo que busca una transición en paz. Esas dos millones de firmas que se recogieron y que en corto plazo se convertirán en cuatro millones más,   muestran que es una iniciativa que tiene mucho respaldo popular. Es muy difícil pensar en que la MUD pueda negociarlo porque sería  como negociar a un derecho. El referendo no tiene que ser objeto de diálogo (…).

4.-  Hay que asumirlo con mucha valentía. Siempre en estos procesos hay sectores muy radicales de ambos lados que intentan separar ‘entre halcones y palomas’ a aquellos valientes y tontos que vamos al diálogo. Se trata de encontrar conciencias donde solo se perciben divergencias para salvar a un país de la violencia y que por la incertidumbre se vaya por un abismo (…).

5.-   Debemos mirar con buenos ojos la intermediación que se ha planteado en el país asociada a la Unasur, la OEA, la Unión Europea, el G7 un grupo que muy bien pudiera ser ampliado, pero que como iniciativa debemos analizarlo. No estoy convalidando la política de la Unasur porque tiene que ser una organización que vaya mucho más allá de lo que ha hecho hasta ahora. Reconocemos que necesitamos una mediación para una transición  en paz.

Rodrigo Cabezas: “Debe realizarse sin micrófonos y sin cámaras”

Rodrigo Cabezas es economista,  profesor de la Universidad del Zulia y actual vicepresidente de Asuntos Internacionales del Partido Socialista Unido de Venezuela (Psuv).

1.-  Tanto el Gobierno bolivariano, la oposición y diversos sectores sociales admiten la existencia de una emergencia económica originada en el colapso de la renta petrolera, la caída de los ingresos fiscales petroleros y un desequilibrio macroeconómico global. Solo ellos, explican la necesidad de que los sectores quieran a Venezuela y en el campo de lo político dialoguen. Obviamente es necesario acordar una solución civilizada, pacífica y democrática a la controversia política.

2.-   Creo que la gran condición del diálogo es que los actores políticos y económicos reconozcan que cualquier proceso derivado del diálogo debe hacerse sobre la base sine qua non de respetar la Constitución que es la ley máxima que nos garantiza vivir en paz. Hay que incorporar una alta dosis de tolerancia en el discurso político que vale para ellos (la oposición) como para nosotros con el objetivo de atenuar la polarización y fundamentalmente de tener un sentimiento de exclusión y odio que se pueda estar incubando en la sociedad venezolana.

3.- El referéndum revocatorio es una norma constitucional opcional, la oposición, de lógica, lo quiere implementar y en consecuencia debería cumplirse literalmente y en rigor jurídico todas las normas y reglamentos previstos para activarlo.

4.-  En las actuales circunstancias políticas y económicas que vive Venezuela, concibo que un diálogo entre las fuerzas bolivarianas y las fuerzas de la MUD debe realizarse sin micrófonos, sin cámaras de televisión. El momento que vivimos es delicado y amerita de parte del liderazgo de la nación una actitud responsable en la dirección de que el diálogo no sea retórica, un reality show y pueda presentársele a los venezolanos acuerdos mínimos  que consensualice las fuerzas encontradas. El diálogo no debe ser un debate tipo presidencial que sí tiene que ser televisado.

5.-  La comunidad internacional, a través de la OEA, la Unasur, ha decidido acompañar el diálogo en Venezuela con tres expresidentes. Me parece bueno y pudiera facilitar la concreción del diálogo. Ahora mi conciencia de venezolano, de militante socialista me dice que deberíamos ser capaces nosotros mismos de dialogar sin necesidad de que nos lo impongan de afuera. El diálogo, la tolerancia, el respeto a las ideas ajenas y la paz son valores de nuestra democracia, ahora si por la paz no somos capaces de dialogar por iniciativa propia que se haga  con la facilitación internacional.