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Fernando Pinilla: Nadie puede ver a su país derrumbarse y quedarse callado
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En el diario La Voz y La Región, así como en el diario Las Américas de Miami, se publican todos los días las caricaturas de Fernando Pinilla, quien confiesa que enfrenta un reto cada vez que plasma sus pensamientos en trazos, porque se identifica con cada  uno de los ciudadanos que habitan en Venezuela.

En los espacios de la Escuela de Ciencias Políticas de la UCV y como ponente del foro Humor y Política, Pinilla afirmó que los humoristas y caricaturista también son pueblo, no les alcanza la plata, hacen colas para adquirir  los productos de consumo básico y no pueden comprar en el exterior o pasear en Harley Davidson en el norte, como muchos “que echan por tierra cualquier ideal”.

Ser pueblo, dice el ilustrador, es la esencia que le permite analizar y percibir los temas de la agenda pública desde un punto de vista distinto al del poder, “porque el que está en el poder tiende a creer que tiene la sartén agarrada por el mango”.

El país se cambia con ideas, es una cuestión de inteligencia. Es complicado  decirle a Maduro que es un  bate quebrao, no porque me la ponga difícil ya él es una caricatura, sino porque es un riesgo cuando se hace, sin embargo hay que asumirlo, cobrarlo. De lo contrario perdemos Venezuela.

El éxito no viene dado por los estudios y la cantidad de postgrados que se tengan. Ahí está el gobierno que tiene gente preparada, pero lamentablemente todos son unos bates quebraos. Nadie puede ver a su país derrumbarse y quedarse callado.

No es mamadera de gallo

En estos días una persona me decía por Twitter que estábamos como estábamos porque los temas no los tomábamos con seriedad.  Me ofendió el comentario. Siento que quien lo dice está separado o disociado del contexto en el que se hace el humor. Cuando Laureano Márquez, Claudio Nazoa, Rayma y Roberto Weil han sido amenazados de muerte o citados por las autoridades por decir lo que pasa a diario, no se trata de una mamadera de gallo. Yo no me levanto con ganas de hacer chistecitos para que la gente se ría o hacer dibujitos para que me paguen en el periódico.

Hacemos este trabajo, porque somos humanos, de a pie, hacemos colas, el dinero tampoco nos rinde. Todos estamos en el mismo barco y todos nos necesitamos.

Comentó el humorista gráfico que una mañana escuchaba en la radio una cuña  del Gobierno Bolivariano, cuyo mensaje era: “no puede pagarte tus cosas porque lamentablemente el barril de petróleo está muy bajo, pero no importa vamos activar los motores del país”. Ante ello, Pinilla se planteó varias interrogantes: ¿esos motores de qué son?, ¿hace cuánto los están activando?, ¿hasta cuándo le echarán la culpa al precio del barril de petróleo?, ¿o culparán a Caldera o a Carlos Andrés?

En ese sentido, indicó que correspondía a los que hacen humor  representar con palabras o dibujos esas mentiras, con sutileza y a veces no con tanta sutileza y de una forma irreverente, para expresar el cansancio de la gente ante tanto embuste, ante el hecho de que “el poder doblegue a las personas que simplemente lo que quieren es vivir”.

 

Venezuela es como la madre de uno

No critico ni nunca lo haré, que alguien quiera crecer. Es mezquino querer condenar a una persona a la pobreza, a la indigencia. En la cola cuando veo  llorar a una mujer  porque su hijo no tiene pañales, es aberrante, vergonzoso. No es justo para un pueblo que ha trabajado por la libertad, no solo la propia sino por la del continente.

Venezuela es como la madre de uno. ¿Quién puede ver que a su mamá la golpeen o le falten el respeto sin reaccionar? Crecimos en esta tierra, aquí nos alimentamos y si no la defendemos y somos indiferentes, la perdemos.