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Foro CD: Rechazamos se declare el abandono del cargo de Maduro porque no llevará a nada
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El Foro Cambio Democrático le exigió a la MUD convocar un proceso de primarias para el proceso de elecciones regionales El Foro Cambio Democrático rechazó que se declare el abandono del cargo del presidente de la República, Nicolás Maduro, pues a su juicio esta medida no llevará a ninguna parte al país.

Mediante una carta dirigida a Leopoldo López, quien a finales del año pasado envió una correspondencia a la Asamblea Nacional exponiendo una ruta política, donde se planteaba declarar el abandono del cargo del presidente de la República, Nicolás Maduro, el Foro CD aseguran que no funcionará.

Asimismo dentro de la ruta política planteado por López se contaba con la designación de un nuevo Consejo Nacional Electoral (CNE), y con la realización de un referendo que confirme aquella declaratoria.

“Leopoldo y María Corina tendrán que explicar cómo se acusa a Maduro de dictador y luego se dice que abandonó el cargo (…)  o lo uno o lo otro, enfatizó Ochoa, uno de los directivos del Foro CD.

En vez de esa ruta, el Foro CD propone retomar la ruta democrática, acudir el 13 a la Mesa de Diálogo a exigir una fecha irrevocable para las elecciones regionales “pues de lo contrario pueden ser pospuestas”, afirmó Ochoa, y volcarse a acompañar al pueblo en la lucha social de calle.

La calle que importa es la calle social, no la calle política, sentenció Ochoa Antich, y propuso a nombre del Foro CD que en vez de ver como única calle la avenida Urdaneta rumbo a Miraflores para pedir la renuncia de Maduro, las fuerzas democrática: partidos y organizaciones civiles y sociales, se vuelquen hacia un febrero con mil protestas por comida, medicinas, servicios y seguridad.

Por su parte, Jorge Lepage, también directivo de la ong y coordinador en el estado Anzoátegui, se dirigió a la MUD y a la nueva directiva de la AN. “Exigimos que en vez de estar proponiendo rutas irreales que no nos llevan a ninguna parte, la MUD y la AN se concentren en asegurar y organizar las elecciones regionales, que son el mejor escenario para que la oposición retorne al proceso de acumulación progresiva de poder y fuerza, que ha sido el único exitoso desde el 2006 en adelante”, señaló.

De igual manera le exigió a la MUD convocar un proceso de primarias para el proceso de elecciones regionales.

A continuación, la versión resumida de la carta:

Apreciado Leopoldo:

A fines del año pasado, escribiste una carta a la AN que merece algunos comentarios. En particular porque observamos con preocupación cómo un cierto radicalismo infecundo va infectando la conducta de la oposición toda como si de una peste se tratara. A ti, con quien hemos tenido una relación de respeto, amistad y compañerismo siempre en las mismas causas democráticas, te expresamos toda nuestra solidaridad como preso político de un régimen al que definimos como autoritario, una neo-dictadura de origen electoral y de clara vocación totalitaria.

Nos parece un grave error hablar del diálogo en tiempo pasado. Acogemos y repetimos una y otra vez la sentencia del padre Arturo Sosa: Este diálogo puede fracasar y, si fracasa, hay que volver a intentarlo de inmediato. Un líder demócrata debe siempre proponer espacios de diálogo y negociación, aún más en situaciones de grave fractura nacional. Desde estas líneas demandamos que la Mesa de Diálogo sea reconstituida ya con participación de la oposición y del gobierno.
Rechazamos la recurrente inclinación de algunos sectores de la oposición democrática de proponer estrategias que no conducen a ninguna parte como es el caso de la declaratoria de abandono del cargo del actual presidente de la república (propuesta que tú formulas en tu carta a la AN). En primer lugar, porque no es verdad. Más bien si algo le criticamos al régimen es su hipertrofia presidencialista. En segundo lugar porque esa declaratoria sólo condenaría a las fuerzas democráticas, como ya nos pasó el 11A y con el paro y con la abstención de 2005, a un ghetto inútil, a una calle ciega, a una suerte de gobierno en el exilio pero radicado en el país. A menos que se apueste a una explosión social y/o a una fractura de la Fuerza Armada, que, primero, son imponderables (ninguna estrategia seria puede basarse en imponderables: el aventurerismo no ofrece una buena conducción para las fuerzas democráticas) y, luego, son poco deseables pues para nada garantizan los cambios democráticos progresistas que todos deseamos (más bien pueden comportar graves regresiones, como ya ha sido el caso en el pasado reciente).
Correspondiente con esta visión mágica, casi adolescente, de la política, que promete senderos que no conducen a ninguna parte, nos encontramos con la pretensión fallida de designar un nuevo CNE: ¿se piensa designarlos sin las 2/3 partes que exige el artículo 296 de la Constitución y sin acuerdo gobierno-oposición? ¿Propones imponer a la fracción oficialista dos rectores cercanos a la oposición? Hacerlo así sería reproducir la visión del chavismo (en una suerte de chavismo especular, igual pero al revés, como la imagen propia en el espejo) en la actitud sectaria que piensa en la política como imposición de unos sobre otros y no como búsqueda de acuerdos y consensos. Dicho sea de paso, nos sorprende que ni una vez te dirijas al vasto chavismo popular y democrático, con el que las fuerzas democráticas deben contar si quieren que una eventual transición sea pacífica y viable.
En tu carta propones designar un CNE al que calificas de legítimo: ¿Cómo se ejecuta eso, Leopoldo? ¿Qué consecuencias tiene? ¿Va a ser acatado ese CNE por los demás poderes? ¿En serio creemos que eso conduce a algo? ¿Y qué hacemos cuando el CNE actual convoque a las elecciones regionales? ¿Concurrimos, no concurrimos?

Igual puede decirse de la fantasiosa idea de convocar un referendo popular al margen del resto de las instituciones del Estado: con la oposición del gobierno, sin el concurso del actual CNE, frente a un TSJ presto a sentenciar en contra de esta pretensión. Seamos serios: ¿adónde conduce este derrotero, Leopoldo? Es la política de la fantasía que parece un juego de muchachos más que una acción madura y responsable.
Nos asombra que en tu carta cada una de las tres veces en que hablas de calle la propongas como escenario de lo político y nunca como instrumento para la conquista de vitales demandas sociales: propones como “última tarea”, rescatar el voto con movilizaciones de calle; exiges calle para respaldar el abandono del cargo del presidente Maduro. ¿Y lo social, Leopoldo? ¿No merecen calle la comida cara, o las medicinas que no se consiguen, o los caóticos servicios públicos, o la sangrienta inseguridad ciudadana?
Resulta, por cierto, poco menos que ridícula la argumentación que muchos formulan (sabemos que tú no estás entre ellos) que pretende culpar al diálogo por el abandono de la calle: ¿impide el diálogo que las fuerzas democráticas acompañen al pueblo en sus luchas sociales y estimulen la protesta por comida, medicinas, buenos servicios públicos, seguridad, etc.? ¡Seamos serios! Decirlo es sólo una coartada.

Luce sí interesante la propuesta que haces de convocar Asambleas de Ciudadanos para debatir lo que llamas un Plan de Emergencia nacional. Es la calle organizada que tanto hemos propuesto desde el Foro Cambio Democrático. Propuesta que puede, sin duda, ser acompañada, como sugieres, de un referendo, pero uno que tendría que ser sólo consultivo o, en todo caso, aprobatorio de una ley que norme ese Plan de Emergencia, todo lo cual requeriría de una AN en plenitud de sus facultades, lo que debe hacerse buscando consensos y no fracturas más hondas. Para lo que, a su vez, se necesita del diálogo y de la negociación que lamentablemente la carta desecha en sus primeros párrafos.
No puede entenderse que propongas a los militantes de la democracia en los estados, no convertir en prioridad la más inmediata disputa real por el poder que los demócratas tenemos por delante: las elecciones regionales en junio y las municipales en diciembre. ¿No son prioridad? ¿No es importante esta nueva estación de la ruta democrática en que la oposición acumularía fuerza y poder? ¿No es la ruta democrática (y electoral) que la oposición ha escogido como estrategia compartida un proceso progresivo de acumulación de fuerza y poder? Ojalá comprendieras, Leopoldo, que, aunque la oposición pueda contar con más gente y más votos que el PSUV/gobierno, éste, sin duda, tiene más poder y fuerza que aquélla: control del Poder Ejecutivo, influencia determinante en el TSJ, influjo en los demás poderes e instituciones, hegemonía dentro de la Fuerza Armada, uso y abuso del presupuesto público. En este marco, acudir a las elecciones regionales y municipales, que exigen atención ya (entre otra razones, porque requieren organizar las elecciones primarias para seleccionar a los mejores candidatos), es tal vez la principal prioridad. Lo que incrementa la trascendencia de instalar la Mesa de Diálogo para asegurar, con veeduría internacional, una fecha inamovible para ambas disputas electorales.