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Gobierno aprovecha recursos liberados por no pagar deuda para aumentar importaciones
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El presidente Maduro parece que finalmente le hizo caso al economista Ricardo Hausmann que propuso dejar de pagar deuda externa para importar las medicinas y alimentos necesarios para la población venezolana

Pese a todos los pronósticos, el gobierno de Venezuela incrementó las importaciones durante el primer trimestre de 2018. Analistas señalan que a pesar de la caída de los ingresos en divisas, las compras externas aumentaron gracias a los recursos liberados por dejar de cumplir su compromiso con 22 bonos de deuda pública externa.

Las principales compras externas se realizaron a Estados Unidos, Argentina, Brasil, Colombia y México. Y es que los 4.293 millones de dólares que ha dejado de pagar tanto la República como Pdvsa por los bonos de deuda, contribuyeron a financiar los pedidos de bienes y servicios en el exterior.

De acuerdo a datos recopilados por el banco de inversión Torino Capital, las importaciones durante el pasado mes de marzo se ubicaron en $1.149 millones, lo que significa un alza de 54,4% con respecto a marzo de 2017, y de 42,4% en comparación a febrero de 2018.

Destacan los datos – no obstante – que si bien el monto de las compras externas se colocó a un máximo desde noviembre de 2016, siguen siendo 71,1% más bajas que hace seis años.

Para Torino las mayores importaciones que se produjeron poco antes de las elecciones presidenciales del 20 de mayo, fueron posible gracias a que el gobierno decidió no cancelar la deuda con los inversionistas privados y que las sanciones financieras de EEUU en contra del gobierno de Maduro poco afectaron la ejecución de este plan.

“El gobierno parece haber utilizado los fondos de morosidad en la deuda externa para aumentar las importaciones antes de las elecciones (…) Los datos no demuestran que las sanciones financieras de Estados Unidos afectaron la capacidad de importación del país, ni muestran una disminución marcada en las importaciones provenientes de la nación norteamericana”, indicó el banco de inversión en informe enviado a sus clientes.

De hecho, las importaciones de marzo desde EEUU se situaron en $405 millones, un 65% más alto que su nivel en agosto del año pasado (cuando se impusieron las sanciones) y 50,8% más alto que su promedio durante los primeros ocho meses de 2017.

Con el uso que al parecer se le ha dado a los recursos destinados para cancelar deuda, el gobierno habría finalmente tomado la palabra al economista venezolano y profesor de la Universidad de Harvard, Ricardo Hausmann, quien desde el año 2014 ha propuesto la posibilidad de dejar de pagar a los bonistas para importar alimentos y medicinas y paliar así la grave escasez en el país y la cual con los años ha derivado en una crisis humanitaria.

“¿Debería Venezuela hacer default? Si las autoridades adoptaran políticas con sentido común y buscaran el apoyo del Fondo Monetario Internacional y otros prestamistas multilaterales, como lo suele hacer la mayoría de países en problemas, se le aconsejaría renegociar la deuda externa. De esa forma, el peso del ajuste se compartiría con otros acreedores, como ya ha ocurrido en Grecia, y la economía ganaría tiempo para recuperarse, particularmente en la medida que empiecen a madurar nuevas inversiones en las reservas petroleras más grandes del mundo. Los tenedores de bonos harían bien reemplazando sus papeles actuales por instrumentos de más largo plazo que se beneficiarían de la recuperación económica”, escribió Hausmann en un artículo.

Sin embargo, pocas esperanzas tenía el economista sobre una acción de este tipo por parte de las autoridades económicas
“Nada de esto va a suceder bajo el mandato de Maduro, quien carece de la capacidad, capital político y voluntad para moverse en esa dirección. Pero el hecho de que su gobierno haya decidido incumplirle a los 30 millones de venezolanos para pagarle religiosamente a Wall Street no debe ser interpretado como una señal de rectitud moral. Es más bien una muestra de su decadencia moral”, afirmó en su artículo publicado en septiembre de 2014 en Project Syndicate, una página de opinión norteamericano.

Estas apreciaciones las reiteró en mayo de 2017 al señalar que los inversionistas que compran bonos venezolanos estarían también inmersos en una doble moral, al financiar a un gobierno que mantiene a su población pasando serias dificultades económicas.

Durante ese año, el banco de inversión Goldman Sachs fue señalado por pagar a Venezuela $865 millones por bonos con valor nominal de $3.000 millones. Los papeles fueron conocidos como los “bonos del hambre”, una manera de criticar la transacción que alimentó las finanzas del gobierno de Maduro, en medio de fuertes protestas y de una crisis económica sin precedentes.

Estas aseveraciones le valieron a Hausmann innumerables críticas por parte de funcionarios quienes lo acusaron de “traición a la patria”. El propio presidente Maduro ordenó su captura para enjuiciarlo por liderar una “guerra financiera internacional” en contra del país.

“A Ricardo Hausmann hay que hacerle un juicio, es el principal promotor de la guerra financiera contra Venezuela (…) Estás derrotado, eres un fracasado. La justicia llegará a ti, tarde o temprano”, dijo Maduro en noviembre de 2016.

Tal Cual