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Henkel García: Parece que se impuso la línea dura del Gobierno
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El economista y director de econométrica asegura que lo que necesita el país es un gran plan de reforma económica

¿Por qué cree que sale Miguel Pérez Abad del Ministerio de Industria y Comercio?
Por las mismas razones por las cuales otros ministros que han pasado por allí y han tratado de hacer algún tipo de cambio que dentro de la cúpula del Gobierno pudiera verse como radical ante el modelo económico, que estuviera en línea con una mayor apertura económica, han salido del cargo. Es el mismo destino. Hay que recordar, por ejemplo, el caso de Rafael Ramírez, que no solo encabezó Pdvsa sino que también llegó a ser Vicepresidente del área económica y también impulsó un plan de cierta apertura cambiaria, con flexibilización de algunos controles. Y por eso salió. Es algo muy parecido a lo que le pasa ahora a Pérez Abad, que llegó con unas ideas que no eran suficientes para solventar la crisis pero sí planteaba flexibilizar algunos controles, inyectar una dinámica cambiaria distinta, y en los últimos días hasta hablaba sobre devolución de empresas expropiadas e ineficientes. Entonces, pareciera que eso no fue del agrado de la línea dura en el Gobierno, donde está Diosdado Cabello y Elías Jaua. Un cargo como ese (el de ministro) necesita a alguien con juego político para lograr apoyos. Pérez Abad en algún momento pudo acumular algo de apoyo, incluso de Maduro en un principio, pero parece que se impuso la línea dura.

-¿Pudiera pensarse entonces que el cargo de Eulogio del Pino al frente de Petróleos de Venezuela está sujeto a una remoción, en vista de que también ha criticado las estatizaciones del sector?
Esa pregunta se está haciendo mucho en el entorno económico y empresarial. No lo tengo claro. Del Pino tiene ideas que están en línea con las que planteaba Pérez Abad, pero creo que el Gobierno reconoce que su liderazgo en Pdvsa es claro y necesitan que esa empresa funcione de la mejor manera posible porque es la única generadora de divisas que tiene el país en este momento, que el Gobierno necesita con gran urgencia. Lo que sí podría pasar con Del Pino es que ya no esté hablando o no sea propenso a tener ideas que cambien mucho el estatus quo del chavismo, y que su tarea se limite a gerenciar Pdvsa.

-¿Si volvemos a un esquema de controles, sin flexiblización ni apertura cambiaria estamos volviendo al esquema que nos metió en la crisis? ¿Cuál es la posibilidad real de salir de ella?
Son mínimas. Con las ideas de Pérez Abad ya era difícil porque eran insuficientes para atender la crisis tan profunda que tiene Venezuela en lo económico. Ahora, si esas ideas se echan por completo para atrás, lo mismo pasa con las posibilidades de superar la coyuntura. Al final, lo que necesitamos es un gran plan de reforma económica, que debe incluir una variable que siempre se deja en el tintero: el financiamiento externo. Eso iría dentro de un plan de reforma que finalmente pudiera plantear un tránsito hacia la economía de mercado. Eso ahora luce bastante lejos. El plan de Pérez Abad nos acercaba un poco más a esa ruta, pero ahora estamos más lejos que nunca.

-Carlos Faría es el nuevo Ministro de Industria y Comercio. ¿Qué sabe de él? ¿Cuál pudiera ser su línea de trabajo?
Es poco lo que se sabe. Es hermano de Jesús Faría (ministro para el Comercio Exterior y economista formado en Europa del Este). Me imagino que va en la misma línea que él. Ambos son de izquierda, creen en el marxismo. De lo poco que ha declarado, se sabe que hay simpatía por lo que se hacía en la Unión Soviética. Entonces uno puede intuir que quiere llevar a la economía a través de la planificación central y los controles.

-¿Cuál puede ser la hoja de ruta del nuevo ministro?
En principio creo que se va a detener todo el plan del Dicom. En el Simadi, que estaba viendo subir su tasa, es probable que se tranque o que lo hagan bajar, pero sí es seguro que no subirá más de precio. Veremos un rol más protagónico de la Superintendencia en el tema del control de precios. Pareciera que la línea que quieren llevar adelante es la que considera que los controles son buenos pero no están bien ejecutados. Creo que por allí van a ir los tiros. Es alejarnos más de las reformas.La política de flexibilización de precios que se estaba impulsando quizá se detenga. No dudo que se sigan revisando algunos, pero ya no habrá los ajustes con la magnitud que veníamos viendo. Allí hay un juego de inflación y escasez, porque esos ajustes de precio hechos hasta ahora han permitido que ciertos productos aparezcan. Pero si esos ajustes no se dan o quedan por debajo de la necesidad de los productores y las estructuras de costo, lo sensato es que la escasez y el desabastecimiento sean peor.

-¿Y qué puede pasar con el dólar paralelo?
Ese depende de dos factores, y variará en tanto se afecte el tipo de cambio Simadi y la alimentación que haga el propio Gobierno del sistema cambiario. Si bajan el tipo de cambio Simadi pero hay una alimentación importante por parte del Estado, puede que el precio actual se mantenga (alrededor de 1.000 bolívares por dólar). Pero si vamos a revisar precios y vamos a ver un descenso en la oferta por parte del Gobierno, lo normal es que vuelva a subir el paralelo.

-¿Cuál es el escenario que se prevé ocurra ahora en el manejo económico?
Creo que se va a imponer la inacción. Estos cambios me hacen pensar que veremos inmovilismo en la toma de decisiones, probablemente para comprar tiempo a ver si se llega a 2017, o ver si suben los precios del petróleo, o que llegue algún crédito de un aliado comercial para poder sobrevivir. La política pareciera que será no hacer mucho, la inacción y el inmovilismo. Son dos de las actitudes del Gobierno que vamos a ver. Eso va a ayudar a que la conflictividad social sea también un tema de cuidado, porque la molestia de la gente puede seguir aflorando como lo ha hecho a lo largo de 2015 y desde antes en 2015, cuando vimos las primeras protestas por escasez de alimentos.

-¿Cuál puede ser el impacto en la inflación de esa inmovilidad gubernamental?
Aquí vamos a ver variables que pudieran haber mejorado o registrar un deterioro menos profundo, se van a complicar más. Los escenarios de 700, 1000 y 2000 por ciento de inflación podrían hacerse realidad porque esos estaban planteados justamente en el caso de que el Gobierno no hiciera nada. Si se impone ese inmovilismo, sería un deterioro mayor en los indicadores principales.

-Hace poco Pérez Abad dijo que los empresarios estaban recuperando la confianza. ¿La hay, se mantendrá?
Lo que se había ganado eran espacios de discusión. No había medidas claras que los beneficiaran. No descarto que Jesús Farías, que lleva tiempo en el cargo y entendiéndose en el área de comercio exterior, continúe las conversaciones. Pero son reuniones que no tienen impacto en la economía nacional. Solucionan problemas puntuales, situaciones específicas, pero no logran un efecto en la economía general ni en la mayor parte de los empresarios. A nivel de política económica no hemos tomado medidas que tengan impacto en lo macro.

-En abril pasado, Asdrúbal Oliveros dijo que había un enfrentamiento entre Pérez Abad y Nelson Merentes, presidente del BCV, por el tema cambiario. ¿La salida del primero es el triunfo del segundo?
No creo que Merentes haya tenido un rol muy activo en esta decisión. Creo que el rol activo lo tuvo Rodolfo Marco Torres que siempre fue partidario de los controles y de no flexibilizar el esquema cambiario, para que la entrega de divisas sea discrecional, al menor para la mayor parte de las divisas. Creo que Marco Torres hizo peso en el gabinete económico para apoyar la salida de Pérez Abad.

-Entre las medidas recientes había el tema de las licencias de importación, mediante las cuales privados importaron productos a dólar libre para vender a precios correspondientes. ¿Eso pudiera acabarse?
Creo que esa medida no vino tanto del gabinete económico sino que fue una iniciativa de las gobernaciones. Es el caso de Zulia, donde es una política impulsada por la gobernación y no por el gabinete nacional. Eso podría continuar tranquilamente. En el Zulia hay que ver los resultados, porque no ha sido un foco de protestas como otras partes del país. En términos de orden social, le ha servido a Arias Cárdenas, pero no veo claro que eso se eche para atrás. Pero se ve también en Caracas en algunos locales comerciales que venden desde arroz hasta salsas importadas, y eso sí debió salir del gabinete. No creo que lo vayan a cambiar. Pudieran hacerse la vista gorda y ya. Creo que se van a concentrar en que la distribución sea controlada. Se van a concentrar en mejorar cómo llegan los productos importados y lo poco que se hace aquí. Pero eso tampoco resultará porque no están atacando el problema de fondo, que es de cantidad disponible y no de distribución.

-¿Qué no hemos visto en acción de la visión económica de los hermanos Faría?
Bueno, eso de tratar de estatizar el sector de telecomunicaciones que le escuché a Maduro hace unos días, aprovechando que es un sector que está en una situación complicada a nivel de flujo, de conseguir repuestos e insumos para la infraestructura, creo que esa línea puede seguir avanzando en esta vorágine de expropiaciones. Otro sector que también ha sido una tentación en materia de nacionalización es la banca. Quizá estamos a las puertas de considerar esos escenarios.

-¿La economía venezolana se maneja puramente desde lo ideológico?
Sí. Pero creo que es una combinación de factores. Está esa línea donde está Farías, Jaua, esa de la imposición. Pero también hay grupos alrededor de los controles que se han beneficiado. Entonces, son dos actores los que se están imponiendo. Además existe la posibilidad de que Alfredo Serrano tenga más influencia, más espacio en el gabinete actual. Pero es una dinámica en que ambos grupos ganan, los marxistas y los económicos y del Gobierno que hacen vida alrededor de los controles para enriquecerse. Pareciera una relación ganar ganar para ellos y perder perder para el resto de los 30 millones de venezolanos.

-¿Cómo puede la gente actuar ante un escenario tan sombrío?
Lo que recomendamos no solo a nuestros clientes sino también a nivel de recomendaciones personales y del hogar, es asumir que estos meses que vienen son de supervivencia. No hay manera de protegerse ante la situación precaria de la economía. Hay que sobrellevar la tormenta para quedar lo mejor parado posible hasta que llegue la reforma económica. Lo que pasa es que buena parte de esa solución económica pasa por la solución política y allí todo luce muy incierto. No se sabe cuándo saldremos de esto, pero necesitamos ese requerimiento claro.

Víctor Amaya/Tal Cual