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La producción de Pdvsa cayó a niveles de principios de los años 90
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Francisco Monaldi afirma que la extracción de crudo de esquisto limita el impacto del recorte de producción acordado por la OPEP

Tras años de no realizar las inversiones necesarias para garantizar la extracción de petróleo y profundas fallas de gerencia la producción de Pdvsa registra una fuerte caída y al cierre de febrero de este año, de acuerdo con las cifras reportadas a la OPEP, se ubica en 2,24 millones de barriles diarios, cifra que se traduce en un descenso de 12% respecto a febrero de 2016.

Francisco Monaldi, investigador sobre política energética latinoamericana en el Baker Institute, y quien participó en el foro organizado por el IESA para evaluar las perspectivas económicas de este año, afirma que “esto nos retrotrae a la producción que teníamos a principios de los 90, es decir, antes de la apertura petrolera, se trata de una caída calamitosa de la industria petrolera venezolana y muy acelerada. El año pasado el número de taladros en operación cayó 25%”.

Entre las causas que explican el colapso de la producción destaca “limitaciones muy graves de flujo de caja porque buena parte está comprometido en repago de deudas, el mercado interno que genera pérdidas, problemas operacionales muy significativos, limitaciones serias de recursos humanos por los pésimos salarios y el despido masivo de empleados de Pdvsa. Básicamente la industria petrolera está en su peor circunstancia en muchísimos años”.

De acuerdo con sus estimaciones las exportaciones que producen flujo de caja se ubican entre 700 mil y 800 mil barriles diarios porque una porción de las exportaciones se destina, entre otras cosas, a cancelar créditos a China.

La vinculación con el sector privado es clave de cara al futuro. “La inversión en Venezuela tiene que ser incrementada de manera muy significativa para elevar la producción. El monto tendría que subir a niveles por encima de 20 mil millones de dólares. Esto genera dificultades para que Pdvsa pueda acometer esa inversión y requiere una participación mayor del sector privado”, dice Francisco Monaldi.

El techo

Gracias al recorte de producción anunciado a finales del año pasado la OPEP logró impulsar los precios del petróleo y la cesta venezolana llegó a cotizarse en febrero de 2017 en un promedio de 46 dólares, cifra que implica un alza de 31% respecto al promedio de 2016.

No obstante, Francisco Monaldi explica que el incremento de la producción en Estados Unidos coloca un techo al rebote de los precios. De hecho, la cotización inició un descenso importante a principios de marzo que impactó a la cesta venezolana haciendo que la semana pasada cerrara en un valor de 41,7 dólares el barril.

Un factor relevante es que Gracias a la extracción de crudo de esquisto (shale en inglés), un tipo de roca rebosante de petróleo y gas inaccesible hasta la aparición de nuevas tecnologías, Estados Unidos se ha convertido en un productor que influye de manera importante en los precios.

“El número de taladros operando en Estados Unidos se ha duplicado en poco más de un semestre y esa continua aceleración de la inversión en Shale le pone un techo al aumento de los precios del petróleo porque el mercado percibe que la oferta de Estados Unidos va a aumentar muy rápidamente a medida que el precio sube, contrarrestando el recorte de producción de la OPEP”, señala Francisco Monaldi.

Gracias a que el incremento en el precio aumenta la rentabilidad de los proyectos, la industria de esquisto ha regresado con ímpetu, al punto de que la Administración de Información de Energía de Estados Unidos (EIA, por sus siglas en inglés) proyecta que la producción aumentará este año en 300 mil barriles diarios hasta situarse 9,2 millones de barriles y en 2018 agregará otros 500 mil.

El oxígeno

El profesor del IESA y director de ODH, Richard Obuchi, considera que si este año la cesta petrolera venezolana se cotiza a un promedio de 40 dólares el barril el ingreso por exportaciones de petróleo se ubicaría en 25 mil 435 millones de dólares. Si el precio promedio es de 45 dólares el ingreso aumentaría hasta 28 mil 614 millones y si alcanza un promedio de 50 dólares ingresarían 31 mil 794 millones.

Dado que Pdvsa está obligada a incrementar la inversión la venta de dólares que Pdvsa le hace al Banco Central para que ingresen divisas al tanque de las reservas internacionales y el sector privado reciba dólares para importar, no se incrementaría hasta niveles suficientes para acabar con la escasez.

Richard Obuchi explica que en 2016 Pdvsa solo le vendió al Banco Central 5 mil 291 millones de dólares y en 2017 esta cifra aumentaría hasta un rango entre 9 mil 678 millones y 13 mil 591 millones, dependiendo del precio al que se cotice la cesta petrolera.

Qué esperar

Michael Penfold, analista de políticas públicas y profesor del IESA, considera que este año, ante la falta de una resolución del conflicto político venezolano es muy probable que el Gobierno recurra a estas acciones:

Mantener el actual esquema cambiario de múltiples tasas con alguna devaluación significativa de su nivel más bajo, pero sin eliminar el arbitraje.
El Gobierno va a continuar pagando el servicio de la deuda a través de operaciones orientadas a gestionar sus pasivos, liquidar activos y si es necesario continuar reduciendo importaciones para enfrentar su limitado acceso al financiamiento externo. Pero cada vez con mayores dificultades.
El sector privado, de manera creciente, deberá importar a través del mercado no oficial asumiendo riesgos comerciales y regulatorios más elevados.
El Gobierno va a privilegiar sus programas sociales para reducir cualquier riesgo político pero el ambiente altamente inflacionario continuará reduciendo la efectividad de los mismos.
Pdvsa seguirá sin poder invertir de manera significativa lo que obligará a la empresa a aceptar esquemas que flexibilicen los acuerdos financieros y operativos con los socios privados.

Notiminuto/Víctor Salmerón