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“Las promesas del socialismo no son honrables”
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Víctor Maldonado es director ejecutivo de la Cámara de Comercio de Caracas y estima que vivimos bajo una dictadura cívico militar. Estima que Nicolás Maduro no estaba en capacidad de ejercer la presidencia de la República 

En su escrito “El apátrida”, publicado en runrun.es Víctor Maldonado dice: El mal existe. El mal contemporáneo esta necesariamente vinculado a la capacidad inmensa para hacer daño que tienen los poderosos sin probidad.

Víctor Maldonado es egresado de la Universidad Central de Venezuela como Licenciado en Estudios Políticos y Administrativos. Maestría en Desarrollo Organizacional en la Universidad Católica Andrés Bello. Es profesor de Pregrado y Postgrado en la Universidad Católica Andrés Bello y la Universidad Metropolitana. Actualmente se desempeña como Director Ejecutivo de la Cámara de Comercio, Industria y Servicios de Caracas.

–En este momento ¿Dónde estamos?

– Estamos más allá del colapso. La gente se imaginó condiciones catastróficas y esa imaginación catastrófica nos quita sensibilidad a lo que efectivamente estamos viviendo. Estamos viviendo el colapso de las promesas del Socialismo del Siglo XXI y la ratificación de que no hay socialismo que pueda cuajar, de que el socialismo es una ideología truncada cada vez que se instrumenta y es truncada en el plano de la realidad. Las  promesas del socialismo no son honrables y nosotros estamos viviendo esa condición.

–¿Por qué dice que estamos más allá del colapso?

– Cuando digo que estamos más allá del colapso es que lo económico ya no marcha y se expresa en la inflación más alta del mundo, pero en sí misma descomponiéndose todos los días; una escasez que no se va a atenuar hasta que no se resuelvan las condiciones del sistema económico completo y el desempleo creciente y nos podemos dar cuenta de que la mitad de la población económicamente activa está en el sector informal de la economía pasando trabajo.

Lo que se está descomponiendo aceleradamente es el empleo bueno, de calidad, del sector formal de la economía. Esto se traduce en la vivencia cotidiana en un proceso de brutal empobrecimiento. Yo creo que el colapso del socialismo del Siglo XXI tiene entre uno de sus más importantes porta estandartes el hecho de que acabó con las clases medias.

Ahora nadie puede replicar fácilmente  su condición de clase media, o sea, de lo que se trata es de pensar cuánto le costaría a una familia de clase media reponer su nevera o su cocina o su televisor, entonces este empobrecimiento brutal  devasta las condiciones de sostenibilidad de la clase media y nos coloca a todos en una situación de pobreza estructural, porque la otra razón para decir que estamos más allá del colapso es que no hay respuestas alentadoras a la pregunta ¿en cuánto tiempo salimos de esto?

–¿Usted tiene una respuesta a esa interrogante que usted mismo se hace?

–Por más que Venezuela tiene inmensas capacidades para recomponerse o reponerse lo cierto es que la destrucción es tan notable y tan extendida que no me imagino menos de 15 o 20 años para volver a una condición de Venezuela de pleno auge productivo y con algo de prosperidad.  Claro que desde el primer momento en que decidamos o que podamos resolver esta circunstancias se van a ver las mejoras, pero no es verdad de que en 1 año podamos borrar en lo que en 17 años se ha tratado de de destruir.

–Pero el régimen reprime.

– Desde el  punto de vista de lo político estar más allá del colapso supone que la estética del Gobierno sea, fundamentalmente, la represión. Un Gobierno que porque no tenga capacidad de respuesta para las necesidades de la gente, pues acalla las quejas y las protestas que la gente produce por hambre o por enfermedad. Así que estamos en presencia de un colapso económico y una represión política creciente.

–¿Cómo  podemos llamar  esto?

– Algunos decían que esto era una democracia limitada, otros decían que era una neo dictadura o neo totalitarismo, pero la verdad sea dicha y hablando con claridad esto es una dictadura cívico militar, con militares ocupando los puestos más importantes del Gobierno, militares que tienen una ideología radical y esta ideología radical puesta a jugar en  el marco de unos militares que son autoritarios ha provocado esta mezcla de represión con fracaso económico que es lo que estamos viviendo y sufriendo.

Estos militares en el Gobierno con esta ideología radical hace que el peligro sea el totalitarismo, es decir, que sea la construcción de una comunidad totalitaria en la que en lo único en que ellos piensan es en ocupar los espacios que a ellos no les gusta que ocupen ni la libertad ni el mercado.

–¿Cómo califica a los CLAP?

– Es una nueva escalada de este totalitarismo. Cuando Nicolás Maduro dice que todo el poder para los CLAP, que es lo mismo que decir todo el poder para los Soviets o echar alaridos comunistas en este país, quiere decir que el Gobierno no se imagina ninguna otra forma  de resolver los problemas sino desde la esquina del totalitarismo, de la ocupación progresiva e instancias de poder alineados al partido y al Gobierno donde antes funcionaba el mercado y seguro el mercado podía solucionar con más eficiencia y con menos costo y sufrimiento las ocurrencias del gobierno.

–¿En qué situación nos encontramos?

– Estamos en una situación muy complicada porque una dictadura no reconoce ni derechos ni libertades, porque una dictadura como esta no se da cuenta de los costos económicos en los que está incurriendo la población, no se da cuenta ni los quiere reconocer porque de todo hacen un cálculo político, ganar-perder. No está dispuesto al juego institucional y que por lo tanto no sirve para los que pensamos en corrección política.

–¿En qué circunstancia se encuentra la oposición, la alternancia política representada en la Mesa de la Unidad Democrática (MUD)?

– Esto nos coloca en una circunstancia terrible porque, efectivamente, habiendo, como de hecho hay, una expresión de la alternancia política que es la MUD que congrega, de hecho y para todos los efectos prácticos, todas las intenciones de todas las oposiciones que hay en el país, por supuesto esta oposición juega en condiciones de indefensión porque no está amparada por el estado de derecho, no tiene poder de fuego y no tiene sino la autoridad moral de ser la expresión de una mayoría de expresar las ganas de cambio que tienen todos los venezolanos y que está sometida a un proceso de corrosión terrible,  porque el Gobierno se las juega todas y con todo lo que tiene a la mano, para anularla, para hacerla insignificante, para no permitirle ni influencia ni impacto real porque el Gobierno tiene todo el poder, y si sabe y si aplica esa terrible frase de Mao de que la legalidad es aquella que sale de la punta de un fusil,  por eso el Gobierno siempre ha dicho que esta es una revolución armada. Los modelos de Nicolás Maduro serán  siempre los modelos del mal y existe el peligro de que la insensatez del mal prive y este régimen nos exponga a una circunstancia de guerra civil. Este gobierno lo que suma son fracasos y ahora está arruinado.

–¿Qué está pidiendo el país?

– El país pide a gritos el cambio que no es solamente la salida de, sino la modificación radical de la conducta. La gente luego de haber coqueteado por 17 años  con lo procaz y lo ordinario del discurso de la liturgia chavista, ahora ya está harta. Luego de haber comprometido su voto y, por lo tanto, su voluntad política, con el populismo, con la oferta creciente y ahora que esa oferta no se puede honrar quiere otra cosa, quiere un país más decente, un gobierno más centrado, más eficiente y que  garantice lo que la gente siente que no tiene garantizado como comer, vivir y hablar y esas tres cosas en este gobierno están condicionadas a la lealtad perruna y en ausencia de comer, vivir y hablar no ha habido régimen que haya podido sobrevivir.

–¿Cuánto va durar esto?

– Depende de cuánta represión quiera y pueda administrar el régimen, pero al final del último muerto que ellos puedan administrar se impondrá una lógica de cambio que ojalá pueda ser controlada.

–¿Quién es para usted Nicolás Maduro?

– El peor error del hombre es asumir una responsabilidad para lo cual no está preparado y eso lamentablemente forma parte de un imaginario perverso muy difundido entre los venezolanos de que el hombre es del tamaño del reto que tiene por delante. Nicolás Maduro es la negación de ese proverbio y creo, como decía Lord Acton, que el poder corrompe y el poder absoluto  corrompe absolutamente y la corrupción a la que se refería Lord Acton no era sólo del que se agarra unos reales, sino de que su carácter se envilece hasta el punto de ser parte de ese mal masivo que él está provocando y sus equivocaciones producen muerte y sufrimiento.  Maduro tiene una responsabilidad moral porque él nunca ha debido ser presidente de la República.

–¿Es el Revocatorio la solución?

– Es la solución más pacífica que tenemos a mano. Yo creo que los gobiernos autoritarios no entregan el poder ni se someten a constituciones. Yo creo que hay una condición de ilegitimación e invalidación creciente del Gobierno que es condición para que ocurra el Referéndum Revocatorio y en ese sentido todo lo que hace en el exterior y en el interior es bueno. Pero hace falta estrategia que no es más que calle y discurso, alrededor del Revocatorio tiene que darse una campaña política de gran envergadura, con estrategas de verdad y alrededor de lo cual la MUD se pliegue con disciplina y eso yo no lo veo.

–¿Estamos preparados para el Revocatorio?

– Yo creo que la necesidad obliga y creo que por necesidad estamos preparados y dispuestos. Las necesidades precarias están forzando a los ciudadanos venezolanos a ser todo lo disciplinados y tolerantes posibles frente a un liderazgo que a veces no está a la altura.

–¿Nos conviene un estallido social?

– A nadie le conviene y es muy irresponsable jugar a eso y creo que el Gobierno está jugando al estallido social creyendo que ese reseteo social le va a convenir y yo creo que no. No nos conviene más violencia, pero eso tampoco nos puede colocar a nosotros en los linderos de la trampa de la paz. Los venezolanos tenemos que salir de este largo episodio de providencialismo y de experimento socialista que nos han dejado tan mal sabor. Los venezolanos debemos apostar a la libertad como desiderátum social y como función personal y debemos construir un nuevo consenso en donde las libertades estén garantizadas y para que eso sea posible tenemos que castrar al Estado de tantas posibilidades de sojuzgarnos. Este Estado hay que rehacerlo, un Estado más pequeño que me garantice la vida, abundancia institucional en términos de derechos y garantías, persiga al maleante y que me dé las posibilidades de hacer lo que quiero y hacerlo con libertad, en condiciones de competencia. Creo que tenemos que intentar hacerlo porque este Estado grande providencialista, populista, ha sido un gran fiasco.

Tal Cual