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Las voces intelectuales del país se pronuncian a favor del revocatorio
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Un grupo de venezolanos que raramente coincide en un mismo espacio se reunió este miércoles en el Centro Cultural Chacao, en Caracas, para pronunciarse abiertamente a favor de la salida del presidente Nicolás Maduro, por la vía del revocatorio.

Elías Pino Iturrieta, Leonardo Padrón, Valentina Quintero, Rafael Orihuela, Alberto Arteaga, César Miguel Rondón y Laureano Máquez fueron algunos representantes de la cultura y la academia que se hicieron escuchar.

Para el historiador Elías Pino Iturrieta el revocatorio es el camino más expedito, pacífico y constitucional para un cambio de gobierno.

“Ante la vacilación de la MUD, se nos hace urgente tomar el tren del revocatorio. Lo tenemos a mano y cuenta con el respaldo popular; este tiene que ser un proyecto compartido por todos”, dijo.

Michelle Giraud, estudiante y miembro del Consejo Universitario de la Universidad Central de Venezuela, habló por la juventud venezolana que hoy no concibe un futuro en el país.

Deyanira Tovar, líder comunitaria de Guarenas y alguna vez chavista, reclamó que el gobierno estuviera “robándole al pueblo”. Sus palabras resonaron en un mar de inconformidad y rabia ante una gestión de dirigentes a los que “hay que jalarles” para conseguir una vivienda.

El Centro Cultural estaba lleno de personas que apoyaron a los artistas con pancartas que proyectaban el #YoRevoco, que además se convirtió en la principal tendencia en Twitter.

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El sótano infinito

El escritor Leonardo Padrón, para no romper con la costumbre, leyó una prosa que denunciaba sobre un sótano de más de 900.000 kilómetro cuadrados: “Reina la oscuridad, casi no hay agua, la comida nos la peleamos y los enfermos mueren de mengua”.

“Yo revoco el miedo a no luchar por mi destino. Exijo al Consejo Nacional Electoral que me permita ejercer mi derecho ciudadano. Demando a los partidos de oposición la urgencia unánime de una sola voz y un mismo propósito. Yo revoco mi dolor de ser venezolano, para recurar mi honor de ser venezolano”, concluyó el poeta.

Hacer que algo pase

El médico Rafael Orihuela denunció que Venezuela pasó de tener 46.000 camas hospitalarias a 17.000 en los últimos 17 años. De los 600.000 nacimientos al año que ocurren en el país, apenas 900 son atendidos en la red de atención primaria de salud. No hay antibióticos ni las medicinas más elementales y, además, se desconocen las cifras de mortalidad.

Otra de las voceras que apoya este revocatorio es la periodista y conocida mochilera Valentina Quintero. Conmocionada, habló sobre las consecuencias de la minería ilegal en los parques nacionales y las dificultades que atraviesan los operadores turísticos en el país debido al racionamiento de servicios y la inseguridad.

“Hay que canalizar la desesperanza. Hacer que hacer que las cosas pasen, por eso yo me declaro en campaña por el revocatorio. El único que se tiene que ir de Venezuela es este gobierno”, sostuvo.

Aseguró que continuará haciendo giras por Venezuela e invitó a todos a que lo sigan haciendo en este “hermoso país”.

“La gente sigue diciendo que algo tiene que pasar, pero nosotros tenemos que hacer que algo pase”, dijo Quintero.

También lamentó que la inseguridad sea lo primero por lo que preguntan los turistas cuando se registran en una posada. Los dueños de estos negocios no tienen cómo ofrecerles a sus huéspedes las condiciones mínimas para su comodidad, el miedo y la pobreza son ahora los factores que dominan en los famosos paisajes del interior de Venezuela.

Estoy que revoco a la oposición

Laureano Márquez, con su acostumbrado humor negro, sacó sonrisas en medio de la desesperanza. Sin embargo, en este asunto se enserió para pedir sindéresis y conciencia a la dirigencia de la Unidad para entender los difíciles tiempos que atraviesa el país. “Yo no solo revoco a Maduro, estoy que revoco a la oposición también”, exclamó.

Venezuela retrocedió 60 años en la lucha contra epidemias como la malaria, la escasez de medicamentos. La diáspora de venezolanos que emigran en búsqueda de mejores oportunidades, la asfixia de las universidades por falta de recursos, el amiguismo en la entrega de beneficios sociales, la falta de calificación de los funcionarios que ocupan los cargos públicos y la lucha del Tribunal Supremo de Justicia contra las decisiones de la Asamblea Nacional fueron algunas de las razones esgrimidas por distintas personalidades de la vida nacional para insistir en la activación de este mecanismo.

El Estimulo