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Los trapitos sucios de la Mesa de la Unidad
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TEXTO: ELVIA GÓMEZ @ELVIAGOMEZR | COMPOSICIÓN FOTOGRÁFICA: ANDREA TOSTA

En la Mesa de la Unidad Democrática coexisten dos visiones aparentemente irreconciliables de entender la política. La coalición, que debió fortalecerse en 2014, según lo previó su secretario ejecutivo fundador, sufrió justo ese año su primera gran crisis. Ahora afronta, llena de contradicciones, un punto de inflexión que el chavismo amenaza con aprovechar de nuevo

“Las diferencias son de fondo y sus consecuencias han tenido un precio demasiado alto (…) tenemos puntos de vista que, en la coyuntura, son irreconciliables (…) Eso hay que resolverlo porque no podemos seguir caminando con grilletes”. Corría abril de 2014 y esa era la valoración de Henry Ramos sobre los aliados del ala radical de la MUD que lideraron “La Salida”. La situación actual, dos años y medio después, se acerca a un deja vú que mantiene a la MUD -en lo que ha debido ser su mejor momento- en medio de equívocos que minan su capital político y su credibilidad nacional e internacional.

La MUD gestionó por meses que el Papa Francisco enviara un emisario de confianza para intentar una salida pacífica y electoral a la crisis política y, cuando sucede, la coalición luce descoordinada, a lo que el Gobierno de Maduro intenta sacar ventaja. “El domingo (31 de octubre) estuvimos al filo del desastre. Una alianza política a la que le cuesta tanto ponerse de acuerdo para ir a una reunión que nosotros mismos pedimos, las tiene duras para decirle al país y al mundo que sí está en condiciones de gobernar”, dice el secretario ejecutivo de la MUD, Jesús “Chúo” Torrealba, sobre el primer encuentro propiciado por el Vaticano.

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Al hecho de que la MUD dejó de lado su estructura funcional y sus reglas de juego -participación de todos los partidos con voz aunque no tuvieran voto, y unos sistemas de consulta más amplios, que le proporcionaron fortaleza desde su fundación en 2009- se suma que algunos partidos tienen problemas de comunicación interna. La inmediatez de las redes sociales hace que dirigentes divulguen sus pareceres en Twitter antes que debatirlo en sus partidos.

Un diputado de Primero Justicia confía que en un “chat” interno reclamó “la restitución del hilo constitucional” por la reiterada actitud del gobernador de Miranda de rebatir públicamente la línea oficial. Tomás Guanipa, secretario general de PJ, admite que “es un grave error hacer política desde las redes sociales”. “Este es un momento para darle mucha tranquilidad al país. La Unidad es más importante que las molestias legítimas que podamos tener con algunos eventos”, y se quejó de otros dirigentes de la MUD que incurrieron en la misma conducta.

Institución versus personalización

El país simpatizante de la MUD sigue atónito los contradictorios mensajes de sus líderes, más acordes con un momento electoral que, de momento, no tiene fecha. Por su lado, los voceros del Gobierno se posicionan unívocamente ante el posible diálogo por encima de sus divergencias. Para el politólogo Alexis Alzuru es lógico que en el chavismo se impongan los acuerdos entre facciones “porque los intereses que ellos tienen para perder son demasiado altos: poder, riqueza, posiciones”, cosa que en la Oposición no existe.

La aspiración de Ramón Guillermo Aveledo, secretario ejecutivo fundador de la MUD, era que por no ser 2014 año electoral, la coalición debía “dar los pasos necesarios para dejar de ser una alianza electoral de partidos para convertirse en una instancia de conducción política de la oposición unida”, escribió en el libro “Unidad, experiencia y esperanza”, que presentó en febrero de 2015, seis meses después de renunciar al cargo que ejerció por cinco años y medio. Su retiro se produjo por la “desconfianza” hacia su gestión expresada por los factores del ala radical de la MUD . “¿Cómo ejerce alguien que no es el jefe de un partido, no tiene recursos qué distribuir y no tiene puestos de poder qué dar? Por la persuasión, y ella se basa en la confianza mutua. Esa confianza está rota”, dijo Aveledo una semana después de su sorpresiva dimisión.
Alexis Alzuru destaca el papel de construcción institucional que Aveledo hizo con la MUD. “Cuando él sale, la MUD se atomiza porque Aveledo era el punto de unión, tenía entidad política para reclamar una vocería institucional. Pero como Chúo Torrealba no tenía esa entidad política, no lo reconocieron. La MUD escogió a una figura que podía permitir una atomización, ser suficientemente blando como para que cada uno de los actores usara como plataforma a la MUD”.

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Jorge Valverde, dirigente de Moverse, un pequeño partido ecológico aliado en la MUD, identifica que desde que se fue Aveledo “la Mesa dejó de reunirse”. “El reclamo de nosotros no es contra el G-4 (Primero Justicia, Acción Democrática, Voluntad Popular, Un Nuevo Tiempo), sino que pedimos que la Mesa funcione como fue diseñada, que se respete su reglamento de funcionamiento, de votación, de presencia y participación, de voz. Nada de eso se está respetando, si fuera así todo el mundo tendría cabida”.

Valverde, está en el grupo de 15 partidos -junto con Vente Venezuela- que intenta recobrar el derecho a participar. Tras cierta presión pública, ABP y María Corina Machado fueran incorporados como “invitados especiales” al G-7: los cuatro partidos con más diputados y los tres gobernadores: Henri Falcón, Liborio Guarulla y Henrique Capriles. “Eso no era lo que estábamos pidiendo”, precisó.

La participación de Torrealba en el anuncio de inicio del diálogo que hizo monseñor Emil Paul Tscherrig, el 27 de octubre, desencadenó feroces ataques en su contra en las redes sociales, lo que obligó al secretario ejecutivo a revelar, en su blog, en su programa radial y en entrevistas sucesivas, que los jefes de los partidos del G-4 (PJ, AD, UNT y VP) en cuatro reuniones de importancia lo hicieron a un lado, hasta que para preservarse de pagar un “costo político” le asignaron la vocería ese día. “Por primera vez designan al Secretario Ejecutivo para que los represente a todos”, dijo con cierta amargura.

“Todo el mundo reconoce, de la boca para afuera, que estamos en un nuevo momento de la lucha para reconquistar el derecho al voto, pero se ven conductas típicas de precandidatos presidenciales. Actúan o no según los costos de opinión que pudieran tener”. Torrealba habló de “un cuide” mutuo que mantienen los dirigentes del G-4 en sus posturas internas y sus mensajes ante el país, y afirmó en esa entrevista para Konzapata.com que la oposición venezolana es fundamentalmente electoralista, diseñada para competir en elecciones.

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Por eso, Alexis Alzuru estima que Henrique Capriles privilegió su agenda electoral en 2016 y “metió al resto por la misma ruta”. “Cuando se prioriza la agenda de las personalidades por encima de la agenda-país se tienen estos resultados. Cuando se quiere retomar la agenda-país no lo hace la MUD sino El Vaticano, los mediadores, pero lo hacen tarde”. El politólogo recalca que “no es sensato” pensar que un problema que arrastra Venezuela desde hace “más de tres mil días se va a resolver en once”.

El escenario internacional

Fuentes que se mueven en la política internacional han expresado, con la absoluta reserva del caso, preocupación porque desde Europa se ha manifestado cierto cansancio con la MUD. Se quejan de la multiplicidad de voceros y voceras, estrategias y visiones. En definitiva, el chavismo les da más señales de gobernabilidad que la MUD.

Vicente Bello, miembro de la dirección nacional de UNT, explicó que existen tres grupos en la Oposición que tratan de ganar espacios en el exterior. “Hay un grupo de Luis Florido, de la Comisión de Política Exterior, que lleva una línea particular de VP. Otro, con una política activa, respetable, pero particular de Lilian Tintori y Mitzy de Ledezma. Un tercer grupo, que es la línea institucional, que lleva Timoteo Zambrano, tratando de lograr un equilibrio hacia todos los sectores internacionales y corregir el sesgo de Aveledo hacia la Democracia Cristiana”. Identifica un cuarto grupo, el de María Corina Machado, que responde a su propio criterio.

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Bello atribuye buena parte de la “exagerada reacción” en las redes sociales contra Timoteo Zambrano recientemente, a los intereses que VP tiene de posicionarse en el escenario internacional.

Líderes presos, debate viciado

“El problema de la MUD con Voluntad Popular es que tiene una pata en Ramo Verde”, explica Liliana Hernández, al valorar la decisión de VP de no incorporarse al diálogo luego de que el Vaticano enviara a un emisario de alto nivel, lo que generó la crisis aún no resuelta en la MUD.
Hernández se ha quedado otra vez sin partido tras su reciente renuncia UNT, pero se le reconoce como una importante operadora política. “El liderazgo de Leopoldo (López) es único. Cuando cae preso quedan unos gerentes encargados del partido. Los que dirigen al partido afuera pueden estar de acuerdo en alguna estrategia, como sucedió con ir al diálogo, pero inmediatamente llega la contraorden de Ramo Verde”, dice.

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Explica que el hecho de que López y Manuel Rosales estén presos “contamina el debate”. “Son cuatro patas –precisa sobre el G-4 que toma las decisiones estratégicas-, tienes a dos actuando y a otras dos, que son los accionistas mayoritarios, privados de libertad. A UNT se le flexibiliza la situación con Rosales en casa por cárcel, pero en el caso de VP el Gobierno juega con la prisión de Leopoldo y le tranca la comunicación con su partido”.

El fin de las apariencias

Para el politólogo Alexis Alzuru, la causa de la crisis de la MUD no es nueva. Opina que sus diferencias ideológicas son insuperables y eso no puede seguir posponiéndose. “Hasta que no haya una transición en la oposición no va a haber un resultado feliz en el país”. Ve más probable que la transición económica anteceda a la política y venga de la mano del PSUV.

Alzuru alerta que “en la Oposición hay una confrontación de dos visiones: una que cree que la salida es violenta para liquidar al chavismo, otra que cree que la salida es negociada y sin necesidad de liquidar al chavismo. Una visión es el reverso del chavismo: excluyente y autoritaria, y la otra visión es amplia y democrática. Si yo estuviese en la MUD hubiese planteado públicamente que los que creen que hay que ir a matarse a Miraflores vayan. Por otro lado, llamar a una vigilia el día 10 de los que creen en el diálogo. A partir de la confrontación en el terreno social se va llevando al terreno político de la MUD”. Cree que más perjudicial que la ruptura es guardar las apariencias.