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Manuel Rosales con un pie en Venezuela
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Manuel Rosales, exgobernador del Zulia, tiene un dilema. Quiere “ayudar” a la oposición a ganar las elecciones parlamentarias del 6 de diciembre, pero no sabe cómo, o mejor dicho, no sabe desde dónde. Después de seis años en el “destierro”, el fundador de Un Nuevo Tiempo (UNT) está “analizando” seriamente si regresa a Venezuela y enfrenta a la justicia o permanece en el exilio hasta que las condiciones del país cambien.

Después de una ola de rumores sobre su posible retorno, el excandidato presidencial rompió el silencio y conversó vía Skype desde Panamá con La Verdad por más de 50 minutos. Aseguró que el país sabrá si retornará o no a más tardar a final de la próxima semana. En su versión más íntima, prefirió no confrontar ni a sus aliados ni a sus adversarios. Confesó que durante su exilio ha llorado por Venezuela, que la Basílica de Nuestra Señora de Chiquinquirá será el primer lugar que visite si regresa al Zulia y que hubiese “arrasado” en la venidera contienda electoral si el Gobierno nacional no lo hubiera inhabilitado por siete años y seis meses.

– ¿Regresa Manuel Rosales a Venezuela?

– Estamos analizando, revisando, consultando, reflexionando sobre lo que tiene que ver con mi retorno. Ustedes saben que el Consejo Federal del partido UNT me hizo la solicitud de que regresara, que se aprobó por unanimidad. Esa idea, que la recibo con mucho afecto, se suma a las miles de solicitudes que, con cariño, con fuerza, me hace la gente por distintas vías.

– ¿Tiene fecha?

– En los próximos días haré el anuncio oficial y la decisión que tome será en función de lo que el pueblo quiere, de lo que dicta mi consciencia y de lo que se vive en Venezuela, donde hay una profunda crisis política, social, económica, de seguridad ciudadana, pero que además abarca todas las estructuras del Estado. Los líderes tenemos que asumir una posición y dar un paso al frente para ayudar a buscar un cambio. Y dentro de eso por supuesto está Manuel Rosales y tengo que decidir lo que significa mi ayuda, mi contribución a buscarle una salida a este drama. Haré el anuncio para que el pueblo sepa mi posición, mi puesto de lucha, mi participación para ayudar a ganar las elecciones del 6 de diciembre y a partir de allí se inicie un proceso de cambio en el país, generándose equilibrios y contrapesos, esenciales en cualquier democracia.

– ¿Cuánto es el lapso que usted se tomaría para decidir su regreso?

– La próxima semana le diré al país lo que voy a hacer.

– ¿Antes del miércoles o después del miércoles?

– Vamos a decir entre el lunes y el sábado.

– ¿Qué le impide tomar la decisión de inmediato?

– Son decisiones importantes, porque quiero ayudar al país a salir de esta crisis. Uno puede hacerlo de distintas formas. A lo mejor detrás de una reja ayudaría al país o a lo mejor en el exilio ayudaría al cambio. Lo importante es que la decisión que tome sea para ayudar.

– ¿Su regreso puede ser beneficioso para ese cambio?

– Si llegara a tomar la decisión de regresar, estaría dando un ejemplo de que sí hay futuro, sí hay esperanza, de que no todo se acabó, no todo significa irse del país. Sería una señal muy positiva de que vamos a construir un cambio por la vía pacífica y democrática. Si piso tierra venezolana, sería una inspiración adicional para ganar las elecciones parlamentarias. Estoy consultando fundamentalmente con mi consciencia, con lo que uno es y con lo que uno ha significado en esta lucha por la libertad.

– ¿Está consciente de que si usted regresa irá preso?

– Eso está dentro del análisis que responsablemente tengo que hacer. Pero ante esta situación que se vive en Venezuela todos tenemos que asumir un puesto de lucha y si hay que correr riesgos, habrá que hacerlo.

– Antes de su inhabilitación, ¿se planteó que usted encabezara la lista del Zulia?

– Me han inhabilitado tres veces. En la anterior elección legislativa, el partido me inscribió en un circuito en Maracaibo y 24 horas después me inhabilitaron. Ahora me postularon para encabezar la lista del Zulia y ni siquiera tardaron 24 horas. Eso se traduce en temor y en miedo. Ellos saben que si yo hubiera encabezado la lista en Zulia, arraso. En el Zulia la votación sería de proporciones inimaginables. Pero pretenden mantenerme silenciado, apartado y execrado de la política para siempre. Me impidieron ser candidato, pero todo el empeño se lo voy a poner a esta campaña electoral para que la victoria sea contundente.

– ¿Cuáles son sus aspiraciones políticas?

– La aspiración gira en torno a buscar un cambio, a salir de este drama.

– ¿Ya no quiere ser presidente?

– Todos los venezolanos soñamos ser presidentes. No decir eso es decir mentira. Pero haré un sacrificio por la patria y mi lucha no tiene que ver con eso. En la política uno no puede presupuestar. Muchos cometemos el error de decir, este año voy a hacer esto, el año que viene voy a postularme para esto y el tercer año voy hacer tal cosa. La política cambia todos los días, es algo que no se puede controlar de esa manera. Yo seré lo que el pueblo del Zulia y de Venezuela quiera que yo sea.

– Después de ver que dirigentes como Leopoldo López y Daniel Ceballos pagaron cárcel, ¿no se arrepiente de haberse ido?

– Cuando me fui era una situación completamente distinta, me lo pidieron todos los partidos de la oposición, muchos sectores, gente conocida, me dijeron que lo mejor era la libertad y por eso me fui al destierro. En ese momento, no había esperanza de que algo pudiera cambiar desde el punto de vista político, había el convencimiento en un buen sector de la población de que íbamos por un buen camino. Era eso más la utilización de todo el Estado para desacreditarme, acusarme y perseguirme. A quienes siempre derroté, buscaron la palanca del poder y del abuso, involucrando a muchos factores del país, para cobrarme el éxito y lo que ellos no fueron capaces de hacer democrática y cívicamente.

– ¿Negocia con el gobierno de Nicolás Maduro su regreso?

– Quienes me conocen saben que ese día no nací yo. No he estado siete años en el destierro porque a mí se me ocurrió desterrarme. Estoy en el destierro porque defendí mis ideas, mis principios, mis valores y hoy se mantienen intactos. No soy como otros que se acomodan, que se ablandan y hasta negocian posiciones. Si hubiese sido un traficante de la política, no me hubiera ido al exilio ni hubiera estado siete años separado de mi familia, de mis amigos, de mis arraigos. Mi dignidad jamás ha estado en venta ni en negociación.

– Su partido le pidió que se fuera al exilio y usted aceptó ¿por qué no acepta inmediatamente el llamado a que regrese?

– En ese momento no lo acepté tampoco inmediatamente. Estuve en la clandestinidad varias semanas, moviéndome por diferentes lugares de Venezuela, analizando, pensando, consultando, como lo estoy haciendo ahora.

– ¿Al llegar a Venezuela se va a presentar ante la justicia?

– En función de lo que está planteado desde el punto de vista legal y respetuoso como soy del estado de derecho, de las leyes y las instituciones, voy a cumplir con lo que está pautado. Tengo una audiencia preliminar pendiente, una orden de conducción e iré a donde tenga que ir. Si regreso es porque con la verdad por delante aspiro que nuestros abogados terminen de desmontar toda esa confabulación que se montó en mi contra.

– ¿Llegaría en un acto masivo o a la calladita?

– He sido muy discreto en mis decisiones políticas. Y además las estrategias no se deben decir. Lo único que está claro es que lo que haga lo voy a hacer dentro del marco de la ley.

– ¿Un Nuevo Tiempo ha perdido fuerza desde su exilio?

– Todos los partidos en su lucha tienen postulaciones positivas y negativas. El Nuevo Tiempo ha tenido momentos de gloria, de victoria y de crecimiento y también momentos de decrecimiento y de derrota. Son los vaivenes de la política. No se puede negar que mi presencia estimula, ayuda y fortalece el crecimiento y la imagen de nuestra organización, de la cual siempre he estado muy atento.

– ¿Quién es el líder de la oposición?

– El líder de la oposición tiene que ver con el que más trabaje, el que más luche, el que más defienda a la gente. Hoy puede ser uno y mañana puede ser otro.

– ¿Leopoldo López o Henrique Capriles?

– No voy a entrar en ese tipo de valoraciones. Creo que eso le corresponde al pueblo. Uno de los problemas del país que me preocupa mucho, y no solo en Venezuela sino en América Latina, es que después de la independencia no hemos tenido fortaleza institucional. En América Latina ha resurgido como sombra del atraso la figura de la  reelección indefinida porque el grave error que tenemos es que siempre estamos buscando a nuestro encantador de cascabeles, al que más ofrece, al que más engaña, sin entender que no se trata de un hombre, se trata de un proyecto de país, de un liderazgo colectivo, de una propuesta de sociedad.

– ¿Qué ha sido lo más difícil para usted de este exilio?

– Estar lejos de la tierra donde nací. Ustedes lo habrán vivido cuando se van de vacaciones y, luego que transcurren dos o tres semanas, uno quiere regresar a su ciudad, a encontrarse con su gente, a seguir su vida. Yo dejé la gaita, el calor del pueblo de Venezuela, el calor zuliano, me alejé de los íconos que le inspiran a uno la vida y llegué a un lugar desconocido, con gente muy atenta, pero desconocida para mí. En vez de calor encontré frío. Un frío que me daba en el alma. Estar lejos de la patria, de lo que uno es, es una cárcel más grande.

– ¿Chávez o Maduro?

– No me gusta valorar a la gente. Maduro tiene su estilo y Chávez tenía el suyo.

– De llegar al Zulia, ¿cuál sería el lugar al que iría primero?

– A la Basílica de Nuestra Señora de Chiquinquirá.

– ¿Qué peso tuvo su opinión en la escogencia de los candidatos a la AN por el Zulia?

– Yo opino y no solo en Un Nuevo Tiempo sino que opino en la MUD, y no para escoger candidatos solamente. Lo hago para hacer propuestas, tomar decisiones. A veces se escuchan, otras veces no. La gran desventaja que uno tiene cuando está lejos es que a lo mejor por Skype acordamos, discutimos y analizamos algo, pero cuando cierras el teléfono tú estás lejos y donde se toman las decisiones concuerdan otra cosa.

– Y en la mesa que dirige “Chúo” Torrealba, ¿qué tanto peso tiene esa opinión?

– Tanto peso como cualquier otro. No voy a decir que no se me escucha, porque sí tengo posibilidad de opinar. Pero como la MUD es la mesa de partidos, nosotros tenemos ahí dos representantes que son quienes llevan nuestra opinión.

– ¿Qué valoración hace de la gestión del gobernador Arias Cárdenas?

– Le tocará al pueblo ser el tribunal de Arias, el tribunal de Manuel Rosales y de todos los que hemos tenido funciones de Gobierno.

– ¿Alguien en el chavismo le tiene miedo?

– Yo no sé quiénes serán los que me tienen miedo, pero de que existe el miedo existe, porque me han inhabilitado tres veces.

– Y usted, ¿tiene miedo?

– A Dios.

– ¿José Luis Pirela retiró la denuncia por una candidatura?

– No. Ya antes habían ocurrido hechos que evidenciaban su decisión de retirar esa acusación. Con él he hablado en dos oportunidades, me habló a profundidad del caso, de lo que ocurrió y bueno, yo lo entendí, creo que fue víctima de una manipulación. A veces la pasión política nos lleva a cometer errores y así lo entiendo.

– ¿No teme que después de tantos años el pueblo zuliano haya perdido el afecto por usted?

– Hay que mirar los estudios de opinión y te vas a encontrar que el respaldo que tengo está entre un 63 y 70 por ciento, algo que es increíble después de tantos años fuera y de toda esa campaña bestial de destrucción que se me hizo. A mí me han hecho de todo y a pesar de eso, como me dijo alguien, ahora la gente me llama a gritos.

– La gestión de la alcaldesa no es bien vista por algunos, ¿cree que si usted regresa le puedan endosar esas críticas?

– La política es así, una competencia. También el pueblo va a juzgar la gestión de Eveling. Creo que, en medio de tantas dificultades, de carencias, de ese drama que se vive en el país, tiene un desempeño positivo y bueno para Maracaibo.

– ¿Quiénes son los líderes zulianos de oposición?

– Yo veo figuras en todos los partidos, inclusive en el PSUV. Son avanzadas, que unos serán buenos, otros se quedarán, eso depende del trabajo y del ímpetu de cada líder.

– ¿Qué le parecen Léster Toledo, Juan Pablo Guanipa, Romer Rubio?

– No me parece que mi tarea sea calificar o descalificar a alguien. En todos los partidos hay líderes buenos y que de acuerdo a su desempeño, a su conducta y a lo que en el tiempo construyan, llegarán a la cima.

– Dicen que UNT perdió la calle por culpa de sus líderes actuales, ¿qué piensa usted?

– No sé si has visto las encuestas. UNT sigue siendo el primer partido en el Zulia, por encima del PSUV. Eso es un indicador de que mantenemos el liderazgo en la región como partido político.

– Si usted ya no tiene poder, porque no es Gobierno ¿cómo va a capitalizar todas las respuestas que la gente espera de Manuel Rosales?

– Tengo más de siete años sin poder. Más de siete años fuera del Zulia y Venezuela y el amor de la gente a Manuel Rosales se mantiene firme. Incluso, muchos que me adversaron lo dicen.

– Pero no porque lo quieran usted va a poder resolverle sus problemas

– Hice una obra gigantesca en el Zulia y en el país una obra política, una propuesta de sociedad que está allí y mi reto es continuar esa idea y esa obra que iniciamos. A uno lo quieren como político porque es una esperanza para la gente. Creo que en Venezuela hace falta una dosis de reencuentro, de paz, de entendimiento. No creo ni que la oposición vaya a aplastar al Gobierno ni que el Gobierno vaya a aplastar a quienes estamos en la oposición.

– ¿Se quiere mostrar usted como un líder que viene a unir a la oposición?

– Nunca he sido un gobernante que actuó con soberbia ni mucho menos con sectarismos. No creo en la violencia como instrumento de combate político.

¿Cómo se la lleva Manuel Rosales con Diosdado y Maduro?

– Pudiéramos decir que los veo igual que veía al presidente Chávez: como adversarios. No comparto sus ideas, creo que el modelo que representan es obsoleto, un modelo que no sirve, que ha arruinado al país, que ha generado violencia, odio, tensión, un modelo fracasado y que hay que cambiar.

– ¿Qué es lo primero que le diría al chavismo cuando llegue a Venezuela?

– Que es la hora de pensar en Venezuela, de unirnos. No en pacto de compadres y amigos ni de repartos de botines y de poder. Creo que en Venezuela o nos decidimos a avanzar o fracasamos como nación, o decidimos a cambiar esto que está acabando con todo o simplemente vamos camino al caos y ese caos no le sirve a nadie.

Las razones para volver

Manuel Rosales, exgobernador del Zulia, asegura que durante su exilio ha podido demostrar su inocencia. “Todos conocen perfectamente la investigación que hizo Interpol durante dos años, en la que me quitaron la alerta roja y concluyeron que mi caso era de persecución política”, explicó el dirigente, quien recordó que esto se sumó a la declaración de Eladio Aponte Aponte, “el magistrado que dirigió todo el proceso y reconoció que participó en la construcción de un expediente para sacarme de la carrera política”, y a lo de José Luis Pirela, quien retiró la denuncia que había hecho en su contra.

Perfil

Nombre: Manuel Antonio Rosales Guerrero

Edad: 62 años (12/12/1952)

Cargos:

*Alcalde de Maracaibo (1996-2000, 2008-2009)

* Gobernador del Zulia (2000-2008)