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Martín llama a dialogar civilizadamente para evitar desenlace sangriento
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El orador de orden en la celebración del Día de la Independencia, exdirigente guerrillero, instó a procurar por el bien del país un “diálogo en serio” y calificó como “un supremo deber” intentarlo. Dio un espaldarazo a la AN y dijo que “abolirla, menoscabar sus atribuciones, son delitos por los que debe responderse”.

Caracas.- Américo Martín, abogado, escritor y dirigente político de izquierda, con una dilatadísima trayectoria nacional, incluyendo su participación en la lucha armada en la década de los 60 del siglo pasado, abogó desde la tribuna de la Asamblea Nacional, para que el Gobierno y su partido, el PSUV, acepten la pedagogía implícita en las derrotas electorales.

Sin mencionarlos expresamente, Martín, fundador del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), señaló: “Tras análisis bien fundados, los que pierdan pueden aprovechar para rectificar y prepararse mejor, aprender de la experiencia y conservar siempre abierta la opción de regresar”, dijo en un discurso de una hora y 25 minutos, no exento de un rato incómodo, cuando tuvo que reorganizar las páginas desordenadas de su mensaje, mientras el público le observaba en silencio.

Martín, orador de orden por el aniversario 205 de la Independencia de Venezuela, se hizo eco de quienes han dicho que el referendo revocatorio del mandato de Nicolás Maduro que promueve la Mesa de la Unidad Democrática, “¡es innegociable!, no solo porque se trata de un derecho constitucional, sino porque después del alud de firmas le pertenece a quienes lo suscriben y no a los promotores iniciales”.

“¿Acaso decisiones como la libertad de los presos políticos no pueden emanar unilateralmente del Gobierno sin someterlas a la condición de sacrificar derechos constitucionales?”, dijo más adelante, en alusión a presuntos condicionamiento para ir a un encuentro cara a cara entre el Gobierno y la MUD.
Asimismo, el orador, integrante del desaparecido Congreso de la República, dio un espaldarazo a la Asamblea Nacional. Señaló que de los poderes públicos “es el más importante”.

“Abolirla, menoscabar sus atribuciones, arrebatarle competencias constitucionales o desconocer sus actos privativos, son delitos por los que debe responderse”, dijo en referencia a las amenazas que desde el Poder Ejecutivo, con el auxilio del Poder Judicial, se han presentado contra el Parlamento.
Martín se ganó en varias ocasiones aplausos de pie de los parlamentarios, entre ellas por sus reiteradas menciones al diálogo, especialmente cuando exigió que debe ser “serio”.

“¿¡Por qué diablos! en Colombia pueden negociar enemigos sumergidos en una guerra satánica de 52 años y en Venezuela, con pretextos banales se desalientan negociaciones en busca de eventuales acuerdos? (…) Naturalmente hay diálogos serios y poco serios. Los primeros son inaplazables, los segundos inaceptables”.

La transmisión televisiva de la sesión fue interrumpida a los pocos minutos de su inicio por una cadena nacional para cubrir el desfile militar en Los Próceres, encabezado por el presidente Maduro. La sesión parlamentaria fue transmitida completa por el canal de la Asamblea Nacional en You Tube.

Por primera vez, el Ejecutivo y el Legislativo celebraron separadamente el Día de la Independencia de Venezuela. Según constancia que dejó el presidente de la AN, diputado Henry Ramos Allup, estuvieron presentes en la sesión, el rector principal del CNE, Luis Emilio Rondón, y la magistrada del TSJ, Marisela Godoy.

“El 5 de julio no puede se una fecha dirigida a fomentar la división sino a favorecer el rencuentro y la confluencia. Siempre en el marco del pluralismo. El 5 de julio pertenece a todos, no a una parcela. Es patrimonio de los venezolanos y de la plenitud de las corrientes del pensamiento. En ese elevado sentido lo he invocado hoy ante esta augusta Asamblea Nacional”, reflexionó el orador poco antes de terminar, lo que hizo con una cita de Erasmo de Róterdam: “La guerra solo le gusta a quienes no la han experimentado”.

Los “peores enemigos” dialogaron

Américo Martín, de 78 años de edad, entretejió su discurso con pasajes relativos a los acontecimientos que dieron origen a la decisión de los venezolanos de independizarse de la corona de España y el  proceso para la aprobación de la Constitución de 1811, con pasajes de nuestra historia contemporánea y con la realidad actual, agobiante, que justifica que “como nunca la opinión internacional y organismos del mundo y de América se han involucrado con Venezuela. Es un síntoma de la profundidad de la crisis y también una garantía de que ni uno ni otro se libraran a superarla aniquilando al adversario”.

“La tragedia social de Venezuela reclama cambios inmediatos, en materia de alimentación y salud es sencillamente imposible postergarlos. La cifra de muertes infantiles por hambre estremecen la conciencia. Se supura violencia por los poros” y alertó la urgencia de “impedir reacciones volcánicas” de los venezolanos agobiados por necesidades elementales insatisfechas.

Señaló que en los tiempos primarios de nuestra república, como ahora, “mantener la unidad es la premisa básica de cualquier cosa”.

Advirtió Martín, que es “una fantasía” imaginar que a nuestro país vendrán Cascos Azules de los que la OEA carece y recalcó que la Carta Democrática Interamericana enfatiza el diálogo como mecanismo de solución, insistió Martín, quien integró en representación de la Coordinadora Democrática, la Mesa de Negociación y Acuerdos que la década pasada, con la dirección de César Gaviria, entonces secretario general de la OEA, logró las condiciones para realizar, en 2004, el referendo revocatorio que ganó Hugo Chávez.

Américo Martín apeló a uno de los ejemplos mundiales más significativos de cómo dos enemigos jurados encontraron solución en una mesa de negociación.

Recordó cómo, en febrero de 1972, Mao Tse Tung y Richard Nixon dieron “el sorprende paso de reunirse”.

“Preparaba Mao a su gran país para el delirio de una guerra con EEUU. No obstante, la realidad, la bendita política,  lo sentó a dialogar con Nixon, a quien calificaba como el peor enemigo de la humanidad”, dijo Martín, quien refrescó que se evitó así una tercera guerra mundial y hoy China “es una pujante de sociedad de mercado”.
En el caso venezolano, luego de mencionar las amenazas judiciales contra la AN, insistió en que “el diálogo y la negociación sirven también para evitar que la sangre llegue al río y que las rectificaciones del poder transcurran en forma pacífica, constructiva y, ojalá, aunque sería mucho pedir, amable”.

Sobre el diálogo, que estima necesario, el orador señaló:

“La historia universal se levanta para demostrar que mucho más debe la humanidad a afortunadas negociaciones pacíficas entre adversarios que a las imposiciones dictadas por la egolatría y la autocracia (…) Más allá de la vanidad personal (…) dialogar en busca de grandes acuerdos sin dejación de principios puede ser la salvación de la humanidad o de un país o de objetivos muy elevados (…) Si un desenlace sangriento y depredador puede impedirse mediante una negociación civilizada, es un supremo deber intentarla”.

Elvia Gómez/El Universal