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MUD asegura que inflación golpea el ingreso de los hogares más pobres
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Las autoridades del Banco Central de Venezuela (BCV) y del Instituto Nacional de Estadística (INE) han venido retrasando deliberadamente la publicación de las cifras de inflación con el objeto de que no se evidencie la grave situación que sufre la economía venezolana debido al alza sostenida de los precios.

 

A pesar de esa demora, las tasas de inflación de 5,7% tanto en abril como en mayo ponen de manifiesto que Venezuela enfrenta el riesgo cierto que el aumento de los precios se agudice en los meses restantes de 2014. Ello puede ocurrir debido a los rezagos en el ajuste de precios de bienes que hoy muestran una escasez significativa y también por el efecto de la devaluación implícita que ha venido ocurriendo con el traslado de bienes de la tasa preferencia del Bs. 6,30 por US$ a la tasa de SICAD I de Bs. 10 por US$ y también por la mayor importancia que está adquiriendo la tasa de cambio de Bs. 50 por US$ en las transacciones comerciales.

 

Todo ello conforma un cuadro de inflación reprimida que puede adquirir más intensidad en los próximos meses. Esas tendencias inflacionarias se magnifican por una política monetaria fuertemente expansiva del BCV con motivo del financiamiento del ente emisor mediante la impresión de dinero, de los déficits financieros de PDVSA.

 

Esto sugiere que la tasa de inflación al cierre de 2014 alcanzaría al 70,0%, la mayor en quince años, con lo cual los ingresos de los venezolanos serían licuados por esa inflación galopante.

 

Los resultados de mayo de 2014 reflejan una tasa de inflación anualizada de 61,0%, sustancialmente superior a la meta de inflación entre 26,0% y 28,0%  establecida por el gobierno para este año.

 

Lo más preocupante del cuadro inflacionario que sufre Venezuela, es el alza de los precios de los alimentos y su incidencia en el ingreso de los hogares más pobres. En efecto, según el BCV, los alimentos experimentaron un aumento anual de 76,3%, lo que se expresa en una caída del salario real de los estratos más pobres de la población, quienes asignan más del 40,0% a la compra de alimentos.

 

De nada han valido las medidas de fiscalización y ocupaciones de empresas y comercios que adelanta el gobierno para contener el alza de los precios en un contexto de fuertes devaluaciones del bolívar y de una política fiscal y monetaria encaminada a inundar la economía de dinero sin respaldo con el objeto de financiar los déficits del Gobierno Central y de PDVSA.

 

Las cifras hablaron para decir que este modelo económico ha implicado un fracaso y que urge reemplazarlo por otro que estimule la producción nacional, que valorice el trabajo y el emprendimiento y que además haga de la estabilidad monetaria una política de Estado para bajar la inflación y de esa manera recuperar el poder adquisitivo de los salarios.

 

La Mesa de la Unidad Democrática, ha presentado al país, incluso al gobierno nacional, una propuesta de cambio en el sistema económico del país, donde se contemplan fundamentos claves para solventar la crisis económica por la que atraviesa Venezuela. Todo ello enfocado en la recuperación  y el aumento de la producción, y como consecuencia de ello, el poder adquisitivo del venezolano, junto a la protección del más necesitado. Pese a ello, el gobierno nacional insiste en sostener sus erradas políticas económicas y en la aplicación de un modelo fracasado, alejando la posibilidad del progreso para todos por igual.

 

Nota de prensa