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Ochoa propone las bases para una estrategia de recuperación económica
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El analista considera que es imposible detener la caída de la producción petrolera si no se aplica un plan de recuperación económica

Caracas.- Una estrategia económica y petrolera de recuperación coherente del país, orientada a la reactivación del aparato productivo y la industria petrolera, propone el economista Orlando Ochoa como un banco de ideas que se fundamenta en un Plan de Inversiones de 100.000 millones de dólares con aplicación a un quinquenio, que permitirá aumentar en 100% el valor de las exportaciones de hidrocarburos al 2022, de acuerdo a lo que expuso este experto a El Universal.

“De unos $30.000 millones de valor de exportaciones estimadas en 2017, el país podría pasar en cinco años con una producción de 1 millón de barriles diarios, a un aumento del valor de las exportaciones petroleras en una cifra que supere los $60.000 millones, esto, sin incluir nuevos proyectos de gas ni un uso más eficiente de los hidrocarburos en el mercado interno. Con un incremento en la participación de productos refinados, crudos extrapesados mejorados con mayores volúmenes de crudos ligeros y medianos”, proyectó.

La visión de Ochoa, avalada por toda una indagatoria técnica y económica, le ha devenido en no pocos adversarios, muchas veces en su propia área de análisis, sin embargo considera que el país sí cuenta con lo que se requiere para mejorar.

“Sí consideramos que la cantidad máxima de producción que puede obtenerse con los recursos e instalaciones petroleras de Venezuela no se ha alcanzado, por el contrario nos distanciamos de ella; es fácil entender que la velocidad de recuperación de los pozos sin mantenimiento adecuado, la reactivación y apertura de nuevos pozos, pueden elevar la producción en términos netos durante un período de al menos 5 años, por encima del promedio histórico. Este último se encontraba en lo que los economistas llamamos, la frontera de posibilidades de producción, pero ahora no lo está. Por eso es factible una recuperación más rápida de la producción petrolera, sí se crean las condiciones para ello”, explicó.

–La industria petrolera mundial sabe esto y sería un gran aliado, bajo el contexto de estabilidad económica adecuada. De ahí que la tarea de reorganizar el sector petrolero es prioritario, a mi modo de ver, en una futura estrategia de recuperación de Venezuela, luego de salir de la crisis política y del pésimo manejo económico actual.

Precisamente en torno a la situación actual de los pozos de petróleo y gas, fundamentado en cuadros de la Dirección General de Exploración y Producción de Hidrocarburos del Ministerio de Petróleo, el especialista ubicó en 18.069, los pozos en producción y en 18.053 los que se encuentran cerrados pero son reactivables, estos forman parte de los 50.714 pozos completados, según el informe.

Amplió que los objetivos a corto plazo de una eventual estrategia de este tipo se fundamentan en tres bases, “macroeconomía, petróleo y finanzas orientados a estabilizar la economía y recuperar el sector petrolero, con la meta ulterior de concretar la diversificación en el marco de una economía abierta”, aseveró.

–El énfasis que se propone en la rápida recuperación de la capacidad de producción y exportación del sector petrolero no desalienta el desarrollo de otras actividades económicas; por el contrario, las divisas generadas por éste, permitirán fortalecer las cuentas externas del país, apoyar la estabilidad macroeconómica y dar el tiempo necesario para la recuperación y reorganización de otros sectores de la economía, aún más deteriorados, tanto para reemplazar parte de las importaciones actuales, como para nuevas líneas de exportación en: minería, manufactura, agricultura y servicios de ingeniería.

Ochoa calcula en $140.000 millones el total de la deuda de la República, y en más de 63.000 millones de dólares el monto de la que mantiene la petrolera, de allí que estima que para enfrentar estos pasivos se requiere generar confianza al mercado externo.

“Cuando se va a refinanciar la deuda, hay que presentar un Plan creíble hecho con macroeconomía, no ideología”

Asegura entonces que la recuperación del país requerirá “una estrategia con componentes económicos, petroleros, sociales, financiaros, y sociales más compleja desde principios del Siglo XX. Creo que es factible que podamos hacerlo con un consenso de todos los que quieren rectificar los errores que van más allá del período de Chávez”.

–Al tener un nuevo régimen cambiario apoyado por planes económicos y petroleros, el sector privado puede volver a resuplir al país con nuevas importaciones de insumos, equipos y vehículos; las empresas se reorganizan para elevar la producción y el empleo con sueldos y salarios en alza; la inflación debe ceder rápidamente a medida que se avanza. Todo esto, por otra parte, con apoyo financiero directo a la familia en condiciones de pobreza, para mantener el acceso a medicamentos y alimentación básicos, amplió Ochoa.

A este respecto, el especialista, que ha profundizado estudios al respecto desde hace dos años, se manifiesta absolutamente optimista. A su juicio, decisiones oportunas, disciplina e interés en sacar a la nación adelante, se constituirán en uno de los impulsos más importantes, porque según observa el territorio cuenta con los insumos, las reservas energéticas y el material humano que complementan la fórmula para el éxito de tales proyectos.

“Debemos volver a pensar en una industria petrolera de escala global con una corporación nacional de múltiples alianzas con empresas locales y extranjeras. Necesitamos flexibilidad en las formas de contratación con compañías nacionales y foráneas. Venezuela debe seguir exportando petróleo porque tiene ventajas notables y formidables reservas. Debe ampliar además sus patrones de exportación y producción en minería, industria, agricultura, y servicios, aunque el mismo mayor desarrollo de la industria petrolera sirva de locomotora para impulsar los otros sectores, como ocurrió en el exitoso caso de Noruega”.

Punto por punto

Enfatiza el experto que “es imposible plantearse la recuperación de la producción sin un plan de recuperación económica exitoso”.

Explicó que una estrategia de este tipo exigiría planes coordinados en lo económico, social, petrolero y financiero.

En lo económico y social, los esfuerzos deben centrarse en aplicar los correctivos necesarios en materia fiscal y política monetaria; unificación cambiaria, recuperación del sector privado, así como de infraestructura y servicios públicos.

Las metas de esta propuesta son, según puntualiza, reorganizar las finanzas públicas; lograr la estabilidad macroeconómica, fortalecer el apoyo a familias de escasos recursos, e incentivar nueva inversión privada, apuntó.

Como parte del Plan Financiero formula, suscribir acuerdos petroleros/financieros, convenios bilaterales, apertura a mercados financieros multilaterales la inclusión de capital venezolano.

El propósito del planteamiento, coordinado con el plan económico y social es financiar el déficit fiscal y de balanza de pagos. Financiar Pdvsa y cambiar el perfil de vencimiento de la deuda.

Seguidamente, explicita el experto debe aplicarse un Plan Petrolero Pdvsa y Socios, que contempla la recuperación de la producción petrolera; reorganizar empresas mixtas con socios y nuevos convenios.

Los fines que se prevén alcanzar son elevar la producción propia, nuevos acuerdos, reindustrialización del sector y visión de largo plazo.

Explica Ochoa que el plan petrolero, el financiero y económico, forman parte de un circuito bien orquestado que confluyen, a su vez en la estrategia de recuperación económica y petrolera y el financiamiento externo diversificado que propone como escenario posible de una Venezuela que pueda volver a ubicarse en un escenario de estabilidad y crecimiento como la que ya atravezó el país desde 1925 a 1974.

“Es conveniente pensar qué podemos hacer para salir de la terrible situación que vivimos. Los objetivos este 2018 deben ser, cómo bajar la inflación, abrir un mercado cambiario a toda la economía con una sola tasa de cambio, lograr crecimiento económico e impulsar la generación de empleos”.

De la historia posible

Haciendo uso de los ingentes conocimientos históricos de la economía nacional, Ochoa destaca que de 1925 a 1974, Venezuela combinó el desarrollo de una industria petrolera de escala mundial con bases sólidas de estabilidad macroeconómica y un renovado sector privado.

“Venezuela comienza a ser un país petrolero importante desde 1925, cuando llegó a alcanzar una producción de 60.000 barriles diarios de petróleo. En 1928, esta asciende hasta casi los 300.000(b/d), principalmente con la explotación de yacimientos en el Lago de Maracaibo.

Entre 1925 y 1960, el crecimiento económico del PIB anual fue de 8% por 35 años. La población crece 2,8%, el ingreso per cápita se eleva alrededor de 5%. En la historia de cualquier país, este es un crecimiento espectacular.

Explicó que según estudios sobre la evolución económica de la OECD -en dólares con poder de compra de 1990- de las ocho economías más importantes de América Latina en 1913 el ingreso per cápita en esas naciones promediaba los $1.601, mientras que en Venezuela era de $1.104 por persona, compartíamos últimos lugares con Brasil y Perú.

– Para 1950, el ingreso per cápita en EEUU se ubicó en $9.561, en el mundo de la postguerra el país saltó de tener un PIB per cápita de los más bajos de América Latina en 1913 a ser el quinto más alto del planeta con un ingreso por ciudadano de $7.462 en 1950. En orden figuraban Estados Unidos, Suiza, Nueva Zelanda, Australia y Venezuela. Ese período fue de alto crecimiento económico con una inflación de 1,12% promedio anual durante 35 años (1925-60), indicó.

Enfatizó que la tasa de cambio se revaluó a un promedio de 1,2% anual del bolívar por dólar en 1925-60. Venezuela ascendió en el concierto de las naciones enormemente, se reorganizó un sector privado de una oferta de productos muy pequeña a contar con los productos e industriales de primer orden. La causa fue la explotación petrolera con orden fiscal, monetario y cambiario por los gobiernos de la época.

Entre 1925 y 1974, la nación observó un desempeño extraordinario con un talón de Aquiles: requería de una diversificación económica y de exportaciones, pero era una economía cerrada, repleta de medidas proteccionistas. Del 60 al 74 creció un promedio de 4,24%. Recibió gran parte de inmigración pobre de la región, además de Europea. Entre 1974 y 1998, en promedio la población aumenta 2,7%, el PIB crece sólo 1,6% al año. De ahí que el ingreso por habitante fue -1,07% anual. Venezuela se emprobreció en este periodo de 25 años. La inflación promedio anual fue de 28,16% .

La caída

“Desde 1974, el país perdió el crecimiento promedio de décadas pasadas, basado en orden fiscal, monetario y cambiario. La tasa de cambio se depreció 22,4%, desde ese año la Nación ya no tiene estabilidad reflejada en tasas de cambio, ni en precios. Fue ese deterioro acumulado sobre la base de la cual el país vota por Chávez en el 98”.

Del 98 al 2014, el PIB crece 2,2%, la población 1,8%. El producto interno per cápita 0,4%, la inflación 26,05%. La tasa de cambio se deprecia 42,7%. Se registra un declive 1,34% anual en la producción petrolera, cae la exportación de crudo 1,87%. Los precios nominales del petróleo suben interanualmente 14,2%. De 2012 a 2017 la caída acumulada del PIB es de 38,7%.

PLANES EXITOSOS A UN AÑO

Para Ochoa, alcanzar logros de recuperación entre 12 y 18 meses, cuando se aplican las medidas necesarias para equilibrar una economía, no es un mito ni una realidad imposible de alcanzar.

Cita, a tal efecto, el caso de Perú y Argentina, naciones que hacia el año 1990, alcanzaron picos hiperinflacionarios de 7.650 y 1344% respectivamente, así como Brasil que en 1993, enfrentó índices por 2.477,20%.

Explicó que todos estos países aplicaron planes de ajuste con éxito, que comenzaron a dar frutos al año de su aplicación, según dijo.

“La experiencia de otros países de América Latina, muestra que un Plan Económico de Estabilización produce resultados en 12 meses. Así lo evidencian los episodios vividos en Latinoamérica entre 1990 y 2000.

En el caso de Venezuela, un régimen cambiario funcional y bajar la inflación, tendría efectos a corto plazo. En una situación como la que atraviesa el país, parece que no existe un plan de emergencia para enfrentarla. “Yo creo que es supremamente cruel postergar la consideración de medidas económicas, sociales y petroleras de emergencia, mientras el Gobierno insiste en discutir temas y condiciones electorales que no son aceptadas ni por la oposición ni por el resto del mundo”.

–Mi mensaje al gobierno de Nicolás Maduro, es que es imposible detener la caída de la producción petrolera sin estabilizar la economía venezolana, bajar la inflación y atender la situación económica que atraviesa el país simultáneamente, ninguna de estas acciones es posible sin una salida democrática sincera con reconocimiento de la comunidad internacional.

Considera que “superada la crisis política, se debe armar, eventualmente, una estrategia orientada a organizar un Plan de Estabilización Económica, fundamentado en consensos nacionales para actuar con rapidez, a corto plazo. Es importante que ese plan contenga un componente social de apoyo a los sectores que han resultado duramente golpeados, por la tragedia humanitaria que vivimos.

Insiste en que la estrategia a aplicar no puede ser improvisada. “Es un ejercicio de pensar lo que habría que hacer, cuando haya la posibilidad de hacerlo”, plantea “en bien del país”.

Ivonne Ayala/El Universal